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Carta de un perro viejo a su amo

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Aquí estoy, tirado en un rincón. Sobre el charco de orín que yo mismo he provocado y que vos estás cansado de limpiar.
Las moscas sobrevuelan mi comida, desde ayer que la pusiste en el plato....es que ya no tengo hambre... ni ganas de levantarme....estoy todo el día echado....y casi sin moverme.
Me siento cansado. Aunque no hago nada, igual estoy cansado. No sé, pero siento que me pesan los huesos. Y eso que estoy tan flaco que tan solo el cuero me sostiene. Pero por sobre todo estoy triste. Pero no tanto por mí, que me veo así como un trapo viejo. No. Más que nada por vos ¿sabés?, que ya no me prestás atención y que veo que cada vez te molesto más.
Yo sé que es incómoda mi presencia ahora en la casa. Que ya ni hasta las pulgas me quieren. ¿Pero qué puedo hacer?
Son muchos años que estamos juntos y vos sabés que desde siempre te serví como a mi dueño. Más que eso todavía...fuí tu amigo.
A vos te veo mal. Te noto taciturno. La indecisión ronda tu cabeza. Y yo sé de qué se trata. Un amigo te lo dijo el otro día: -¡Así no pueden seguir !
Haceme caso.
¡ Sacrificalo, es la única solución ! ¿ O a vos te gusta verlo sufrir ?.
Yo sé que ese amigo tuyo no tuvo mala intención. Pero, por favor, no lo hagas....no! no quiero que me maten-
Viejo y todo como estoy a mí me gusta la vida. Buscá alguna otra cosa. Fijate si no hay otra alternativa. Yo quiero seguir luchando. No te entregues todavía. Y si ya no hubiera más remedio, si por más que quisieras no encontrases algo que me alivie la vida, entonces dejame morir en paz, cuando llegue mi día...

5 comentarios - Carta de un perro viejo a su amo

@lome_narmo
Hace unos días murió la perrita que por 16 años tuvo mi novia. Tenía insuficiencia renal desde hace 2 años. Se hizo lo que pudo para que ella mejorara y por 2 años tuvo una calidad de vida excelente aunque le afectaba la incontinencia. Pero sus riñones colapsaron y su hemoglobina bajo drasticamente. No quiso comer más y el último día ni agua quiso beber. Estaba débil. Comenzó a sangrar por la boca pues la densidad de su sangre era igual al agua. La dormimos esa tarde entre dolor y el llanto la dejamos descansar. De no haber procedido al día siguiente hubiera amanecido muerta y en un charco de sangre. Entonces quién puede culpar de la decisión que tomamos sí no había nada que hacer. Dejar al pobre animal sufrir una agonía hasta su ultimo suspiro o ayudarlo a dar el ultimo paso. Yo se que muchos sacrificaran a sus animales por ser un estorbo. Pero los que han tenido perros con insuficiencia renal saben que necesitan un cuidado especial y con Maguita lo hicimos. Entonces solo dependiendo del caso el sacrificio es la opción para evitar tanto el sufrimiento del animal como el de la familia.