American Pitbull Terrier - 2º Parte
Miscelánea
• El Perro en movimiento
• Errores sobre Agresiones, Perros de pelea y trabajos de defensa
• Etologia. Territorio
• Adiestramiento. Orinar dentro de la casa
• La etologia y nuestro perro
• Las Fobias en la especie canina
El Perro en Movimiento
Acción muscular
Según los movimientos que puedan realizar los músculos se clasifican en:
- Flexores: los que aceptan un punto móvil a otro fijo.
- Extensores: alejan el punto móvil del fijo.
- Aductores: acercan lateralmente un punto móvil al plano sagital
- Abductores: alejan el punto móvil al plano sagital.
- Rotatorios: efectúan un movimiento de circundición alrededor de un punto fijo.
Los movimientos de aducción, abducción y circundicción son meramente testimoniales en el perro. En este animal toda la acción muscular importante de los miembros se centra en la marcha hacia el frente. Los músculos aductores y abductores prácticamente no actúan más que como estabilizadores y fijadores de los miembros, pues el perro, cuando el paso y sobre todo el trote, son muy acelerados tiende a juntar las patas hacia el eje longitudinal, tanto de atrás como de delante. Estos dos tipos de movilidad y las circundicciones son indispensables para controlar movimientos inesperados.
Movimiento
Cuantas más nociones se tengan sobre el funcionamiento del cuerpo del perro más fácil será sacarle partido, entrenarlo o utilizarlo de acuerdo a sus necesidades específicas consiguiendo resultados más satisfactorios. Para comprender mejor el sistema locomotor de un animal hay que analizar totalmente antes su estrategia de supervivencia 1 o funcionalidad. Incluso antes de eso hay que tener cierta comprensión de la estructura de los miembros, tanto anteriores cómo posteriores y de cómo están ensamblados en el cuerpo.
Conviene que repasemos las nociones básicas:
Como punto de partida y bajo el punto de vista evolutivo podemos considerar al cuerpo de cualquier animal como un ser con la necesidad ineludible de desplazarse por el suelo o en el agua para cubrir sus necesidades vitales. Para moverse en el agua necesita aletas y cola que le impulse; en tierra y, con excepción de las serpientes, necesita patas. Si la única misión de éstas fuera impulsar al cuerpo hacia adelante, habría una considerable fricción con el suelo, con la consiguiente pérdida de energía. Por eso un cuerpo que necesite moverse requiere, no sólo que le impulsen hacia adelante, sino que se le empuje hacia arriba y que se le mantenga alejado de la tierra para evitar rozamientos.
Los reptiles y anfibios cumplen esta misión de manera precaria. Motivo: que las patas sobresalen a los lados del cuerpo. El simple esfuerzo de levantar el cuerpo con unas piernas que exceden a los lados es considerable e incide sobre la facilidad de ir hacia adelante y sobre la resistencia. En los perros observamos esta manera de desplazarse durante los quince primeros días de vida.
La colocación vertical de las patas directamente debajo del cuerpo significa un gran adelanto para andar y para correr, además, un perro o un gato pueden estar de pie todo el día sin gran fatiga. Un cocodrilo o un lagarto no podrían hacerlo y, además, para trotar necesitan reptar, y sólo galopan por un corto trecho, con gran esfuerzo y a base de dar saltos. Eso no significa que el cocodrilo sea ineficiente, es eficaz y mucho en el agua, su elemento de caza.
Esto demuestra que el aparato locomotor de cada raza perruna en particular o animal en general tiene que contemplarse bajo el punto de vista integral de su estrategia evolutiva. De una estrategia evolutiva forzada por el hombre para que ejerza determinadas funciones y que difiere de la de sus antepasados salvajes, mucho menos especializados.
La diferencia de longitud de las extremidades de los distintos perros, la anchura de su pecho, que incide entre otras cosas en la colocación de las patas, en la aerodinámica y en la estabilidad, la longitud y flexibilidad de su línea dorsal, la del cuello e, incluso la forma de la cabeza y la existencia o no de prognatismo, han de ser contempladas con criterios de planificación funcional, en otras palabras: proceso evolutivo forzado por el hombre.

Todo desplazamiento, y mucho más la carrera por su velocidad, es un proceso de aplicación de energía y su consumo correspondiente. La energía se aplica cuando las patas traseras impulsan proyectando hacia adelante y hacia arriba y es consumida por las delanteras cuando aterriza. El cuerpo caería al suelo si los miembros delanteros no amortiguaran e impulsaran hacia adelante: energía aplicada para desplazar el cuerpo al frente, absorbiendo y desviando el impulso adquirido para proseguir el movimiento en equilibrio dinámico 2.
Para entender el proceso de absorción de energía por los miembros delanteros podemos considerarlos como amortiguadores que suavizan el impacto del aterrizaje del cuerpo al avanzar. Cuando la articulación del miembro delantero empieza a hundirse entran en acción los músculos de los hombros para impedirlo. Absorbe la energía aplicada hacia adelante por los miembros traseros.
Para que esto pueda ocurrir, que los miembros delanteros actúen como amortiguador, las patas no deben de estar directamente unidas al cuerpo. Si fuera así no se opondrían con suavidad al impacto, la absorción sería brusca y con una sacudida terrible. El perro tiene los miembros delanteros separados del hombro y sujetos por músculos, no en una cavidad ósea como los traseros. De esa manera absorbe la energía con suavidad a cada paso.
Por el contrario, el tren posterior no está hecho para absorber energía: lo está para aplicarla. Por eso las patas traseras están encajadas directamente por su parte superior en la fosa de la pelvis y quedan sujetas a ella por ligamentos y tendones. El acople es muy consistente y sus desventajas como amortiguador son muy grandes. La cabeza del fémur está sujeta a la cadera sólidamente y la rodilla está trabada, de ahí la incapacidad de absorber energía: la energía no puede huir hacia ningún sitio, no puede difuminarse.
Es por eso que los saltos en vertical (con caída sobre las patas traseras), uno de los mejores ejercicios para desarrollar los cuartos traseros, están desaconsejados como ejercicio en series en perros pesados. Al no estar las patas traseras preparadas para amortiguar la caída se pueden producir lesiones en las rodillas.

El movimiento es diferente en cada raza y por lo tanto es un rasgo de tipicidad que define. Cada raza tiene una manera de moverse propia de ella misma y una forma de trasladarse característica. No se puede estudiar la locomoción en función solamente de causa y efecto sino como parte de una estrategia general de utilización. En realidad, el sistema locomotor de un animal forma parte de una adaptación compleja a una ecología específica.
Ha de ser una constelación de atributos actuando conjuntamente. Hay que estudiar la estrategia de supervivencia del animal antes de poder entender su sistema locomotor. Así pues al valorar el movimiento de un perro debemos tener claro un concepto básico: su funcionalidad. Entendemos por funcionalidad la capacidad de cumplir el fin para el que ha sido creada cada raza.
Eso hace que no se pueda contemplar con la misma óptica a una raza que ha sido literalmente diseñada para correr al trote que a otra que lo ha sido para perseguir al galope a su presa o seleccionada para cazar reptando dentro de las madrigueras.
En algunos perros el equilibrio estático se ha desarrollado como prioridad cediendo a veces cualidades en su equilibrio dinámico o en su rapidez o resistencia. En otros perros en los que se han contemplado como ideales las facultades para recorrer distancias largas en resistencia, o cortas con mucha rapidez, predomina el equilibrio dinámico sobre el estático.Tipos de paso
El perro es capaz de efectuar cuatro tipos principales de andadura y una gran cantidad de variantes: el paso, el trote, el galope y la ambladura, son los primordiales. También podemos definirlos en categorías de apoyados y volados. Los apoyados son aquellos en los que siempre hay por lo menos un pie descansado en el piso; los volados son aquellos en los que hay momentos en los que las patas pierden el contacto con el suelo.
Aunque ya empieza a existir bastante literatura especializada sobre el tema, todavía es indispensable, si queremos comprender bien los tipos de desplazamiento en el perro, que recurramos a estudiar lo mucho que hay publicado sobre el caballo. Lo mismo que en reproducción, el movimiento está mucho más investigado en estos animales, que tienen más importancia económica, o que están ligados a clases sociales más pudientes que el perro. La nomenclatura y la kinesiología del movimiento son prácticamente las mismas en la equitación que en cinología.
La buena movilidad tendría que estar implícita en cualquier perro, tenga éste cualquier peso, altura, proporción, función o raza. Por desgracia no sucede así, la moda, o la selección para tareas demasiado especializadas, llevan a que a veces se usen criterios teratológicos que significan la elección de determinadas cualidades a costa de sacrificar otras de tipo general para fomentar las especiales de la raza.
Algunas observaciones:
Cuando el cuerpo del perro tiende a ser cuadrado se impone el galope de suspensión simple y la facilidad para saltar, pero no el galope de doble suspensión ni el trote volado. En cambio, en el trote y al aproximarse la pata delantera y la traseras, ambas pueden interferirse y tropezar, por eso algunas razas de línea dorsal corta tienden como recurso a un trote diagonal.
Los perros de cuerpo largo tienen generalmente un trote fácil a condición de ir acompañado de angulaciones más bien amplias. Son necesarios para cubrir un trabajo diario de resistencia al trote. En cambio su galope, aunque puede ser rápido, es muy fatigoso.
El paso, el trote y el galope son las maneras de marchar más conocidas.
El amblaje es paso normal en algunas pocas razas y también lo emplean todas en determinados momentos para descansar, ahorrar energía o en momentos de conflicto emocional.
La fuerza, conjuntada con la resistencia, es indispensables para los perros de trineo, que tienen que trabajar jornadas extensas recorriendo largas distancias y, encima, arrastrando peso.
Los perros de granja y de ganado vacuno no necesitan un paso rápido. Se emplean propuestas diversas: o perros muy pequeños que conducen a los animales por entre las patas o soluciones más grandes y robustas de tipo molosoide.
Una delantera fuerte, bien musculada y compacta ayuda a reducir el shock de impactos repentinos y a los cambios bruscos de dirección.
Cuartos traseros muy fuertes y espalda flexible, con facilidad para arquearse y extenderse al máximo, son indispensables para conseguir la máxima rapidez en el galope.
Función y forma corporal están íntimamente relacionadas.
La estructura no es la única responsable de las diversas facultades: resistencia, velocidad, fuerza... El sistema nervioso y la proporción de fibras lentas, rápidas e intermedias en los músculos son factores que hay que tener en cuenta.
Excesivas angulaciones favorecen el trote y el galope en determinados casos, pero siempre disminuyen la estabilidad en parado y van ligados a menos fuerza.
Las angulaciones pobres producen un pobre movimiento, con pasos cortos y rígidos.
Las angulaciones tienen que estar proporcionadas con la longitud del cuello, de la línea dorsal y de las patas, aunque hay excepciones cuando un mismo perro tiene que estar adaptado a trabajos muy opuestos.
Bajo el punto de vista del expositor, angulaciones más pronunciadas producen un movimiento más bonito. No obstante el movimiento tiene que estar subordinado a la funcionalidad específica de cada raza.
Cuando las angulaciones delanteras y traseras no están proporcionadas se producen defectos de ritmo.
No existe un solo tipo de resistencia. Hay perros que son resistentes al trote, otros tienen un galope que aguanta más que la media, algunos resisten todo el día al paso, los perros de trineo recorren distancias increíbles arrastrando peso y con pasos cambiantes, los perros de pelea pueden aguantar hasta una hora trabados... La resistencia, lo mismo que la velocidad, dependen de las proporciones entre la estructura ósea, el sistema nervioso, la musculatura, con sus fibras blancas y rojas en la conveniencia debida y las fijaciones y motivaciones mentales apropiadas.
En pocos estándares se menciona a la espalda como lo que realmente es: una porción de la línea dorsal que comprende cuatro vértebras. Casi todos se refieren a la línea dorsal íntegra cuando se refieren a la espalda.
La estabilidad estática requiere una base amplia.
Conforme se aumenta la velocidad las patas convergen hacia la línea sagital, pues la estabilidad dinámica necesita menos base cuanto más rápido se va.
El pie largo es indispensable para andar más rápido en terreno blando.
En terreno duro se desenvuelve mejor el pie recogido, además tiene menos riesgo de lesiones y excoriaciones y rozaduras.
El paso:
Es la marcha más lenta y descansada. El centro de gravedad realiza desplazamientos muy limitados. Se efectúa por la elevación simultánea de un miembro delantero y su opuesto posterior y así consecutivamente. Es la manera de andar que emplean casi todas las razas, sobre todo las que tienen que recorrer grandes distancias guardando ganado o tienen como misión largas rondas de vigilancia.
La ambladura:
Es una marcha muy particular que, sin embargo, es propia de algunas razas o que está determinada por algunos momentos o situaciones muy específicos. El centro de gravedad se desplaza lateralmente y está sujeto a amplias oscilaciones y no de arriba abajo como en los otros pasos o como sería lo ideal: paralelo al suelo, sino culebreando. Excepto algunos perros de pastor que lo efectúan espontáneamente y en pocas razas más, en casi todas las razas es un paso no deseado. Se considera qué es un paso de relajación que el perro emplea cuando quiere hacer descansar algún grupo muscular y también cuando el paso del guía lo lleva a él. En la naturaleza se da espontáneamente. Los lobos lo emplean de manera intermitente para descansar durante los recorridos largos, intercalándolo con el paso normal, el trote, el galope y muchas variaciones intermedias de todos ellos. En algunas circunstancias el perro lo utiliza a efectos de paso ceremonial y, en perros muy jóvenes, suele ser una muestra de inseguridad.
El trote:
Es un movimiento bastante inestable, pero fácil. Es la marcha ideal para recorrer grandes distancias a una velocidad sostenida. En la naturaleza y en casi todas las razas caninas solamente se da espontáneamente el trote corto y suele ser un paso de transición o de alternancia con los otros. En el perro doméstico suele ser un tipo de desplazamiento, si no aprendido, si muy mejorable por el entrenamiento. Es el modo de trasladarse por el que se juzga el movimiento en las exposiciones. Es un paso de voladura que se realiza mediante el movimiento simultáneo de la pata delantera derecha y de la posterior izquierda, a esto sigue una fase casi imperceptible de suspensión y luego se repite el movimiento con la pata delantera izquierda y simultáneamente la trasera derecha. El período de suspensión se produce justo en el momento del cambio de diagonal. Según el AKC es un movimiento en dos tiempos.
El pastor alemán es un especialista en el "trote volado", para el que tiene un tipo de estructura única. Sus angulaciones, muy amplias, y la línea dorsal larga, así como la coordinación y el buen ritmo son también indispensables. El momento de suspensión es más pronunciado en este tipo de trote que en el trote normal.
Es necesario especificar tres puntos para comprender y "ver" correctamente este movimiento:
Dos patas opuestas en diagonal dejan de soportar el cuerpo al mismo tiempo.
Existe un brevísimo espacio de tiempo en el que el cuerpo permanece suspendido en el aire mientras se produce el cambio de diagonal. Los pies opuestos de cada diagonal tocan el suelo al mismo tiempo.
El trote cortado (hackney-ride) es un ejemplo de lo que es un trote de corte totalmente distinto. Se da en algunas razas pequeñas y se distingue por un levantamiento muy aparatoso de una pata delantera y su correspondiente opuesta posterior. La articulación se flexiona y levanta ostentosamente, tanto la anterior como la posterior. Es un momento en que se prolonga una situación de equilibrio transversal, la otra pata de apoyo delantera con su correspondiente enfrentada anterior. Este trote deja de ser un movimiento a dos tiempos para convertirse en otro de cuatro tiempos.
Sabemos que el trote en los animales no domesticados es casi un paso de transición hacia el galope, y que su perfeccionamiento es, si no artificial, si fruto del adiestramiento. El cambio del trote al galope se puede retrasar y mejorar mediante el tratamiento apropiado, se trata de llevar al animal más allá de donde él hubiera ido de manera espontánea, aguantarlo al máximo alargando el tranco y pasar lo más tarde posible al galope.
Como en los show no hay más remedio que enjuiciar a todas las razas por igual por el paso al trote, debemos saber claramente que es lo que podemos exigirle a cada una en particular.
El galope:
Es la marcha más rápida, pero también la más fatigosa. Es una marcha a saltos. Se ejecuta en cuatro ritmos, uno de ellos de suspensión. En el galope volado, propio de las razas que cazan a la carrera y de los dobermann, el tiempo de suspensión es pronunciado. Al pasar a apoyar las patas delanteras, una lo hace y desliza antes que la otra. Las traseras también fluyen y empujan sucesivamente. Esto es más marcado cuanto más largo sea el tiempo de suspensión. Es propio de las razas esprintadoras y de las medio fondistas
Las angulaciones amplias son indispensables junto a una espalda fuerte y flexible, la velocidad desarrollada en línea recta, en pista, tiene un análisis distinto a la carrera en campo. En la primera: la salida y el incremento de la velocidad, hasta alcanzar la velocidad de crucero, se efectúan con una aceleración constante. En las segundas: los cambios de ritmo hacen que tengamos que contemplarlas con una óptica diferente, por otro lado los cambios constantes de trayectoria necesitan de unos hombros fuertes para soportar los shock que se producen constantemente.
La impulsión es realizada por la contracción y posterior extensión del tercio posterior del cuerpo, región lumbar, grupa y patas posteriores. Se realiza de abajo hacia arriba en diagonal con el suelo en un ángulo de, aproximadamente 25-30º, en lucha constante contra la fuerza de la gravedad que empuja el cuerpo hacia abajo, el resultado final es el avance. Al ir a efectuarse el apoyo, las patas de delante avanzan de una manera cuanto más pronunciada mejor, con la colocación que tendrían los brazos (en el hombre) al tirarse a la piscina, es decir: cuanto más metida esté la cabeza entre las patas... mejor y, pasando por la vertical se retraen lo más exageradamente posible, permitiendo el ideal de que durante su apoyo las patas de atrás se crucen avanzando por delante de ellas. Es ideal que los perros galopadores tengan ligeramente más alta la grupa que la cruz y más aún si tienen que preverse cambios de dirección a plena velocidad. Un ejemplo típico son los galgos de campo y los dogos argentinos.
En todos los casos tiene que buscarse el más fuerte empuje hacia adelante y la máxima estabilidad que permitan las características raciales; el galope no está hecho para ahorrar energía, sino para conseguir la máxima rapidez.
Una manera de galope más relajada es el "medio galope", que realmente es el normal en las razas no especialistas. Una manera de desplazarse más lenta que el galope volado, pero menos cansado. La suspensión es menor y es más raso con relación al suelo. El apoyo de las patas, tanto delanteras como traseras en casi simultáneo, prácticamente sin deslizamientos sucesivos. Las piernas delanteras se mueven casi al tiempo y la pareja trasera les sigue después del salto. El cruce de las patas delanteras y traseras es menor y en algunos casos inexistentes.
El cantering, canter o galope recogido, es un tipo de paso que emplean los perros de trineo muy habitualmente. Es un paso más lento que los otros tipos de galope y más descansado, con tres ritmos por zancada. Dos patas se mueven por separado y las otras dos en un par diagonal.
Una buena definición del galope con suspensión pertenece a "Stonehenge", famosa autoridad canina inglesa del siglo XIX, y data de 1872,:
"La perfección del galope depende sobre todo de que el poder de extensión de los hombros y patas delanteras sea máximo, así como llevar las piernas posteriores avanzando mucho para conseguir el empuje de propulsión. Aunque los cuartos posteriores sean buenos y bien centrados en la acción, mientras los hombros no empujen a las patas delanteras, la acción será
fatigosa y lenta. Por el contrario, si los hombros son flexibles, pero las piernas posteriores no llegan bien llevadas hacia delante, o no empujan con fuerza el cuerpo delante de las patas delanteras, la acción puede ser elegante pero no poderosa y rápida. A este propósito, por lo tanto, nosotros pedimos buenos hombros, buenos muslos, una buena espalda, y buenas piernas, y, por último, pulmones y corazón, todas estas circunstancias son esenciales para mantener la rapidez, dentro de un bien formado y amplio pecho". Es indudablemente que este señor no era tonto: lo quería todo.
No podemos pensar que un galope es más perfecto que otro, depende de la especialización de la raza, por ejemplo: un lebrel de cualquiera de las numerosas razas que engloba este término no podría capturar a una liebre a un galope medio, en cambio un perro de trineo no podría trabajar con el trote volado de un galgo. Para poder hacer fuerza cuando tira del trineo emplea el galope recogido y otros numerosos pasos, alguno de ellos intermedios.
(1) C. Owen Lovejoy en. El primer antepasado del hombre de Donald Johanson y Maitland Edey. Ed. Planeta
(2) C. Owen Lovejoy. Humanoide Origina: The ir Role of Bipedalims, Am. Journal Phys. Anthrop., febrero 1980, 52, pág. 250
Errores sobre Agresiones, Peros de pelea y trabajos de defensa
Expondré a continuación las líneas de base que motivan la mayoría de las agresiones que por su intensidad producen daños desproporcionados y causan efectos normativos o legislativos inútiles, derivados de la confusión que al respecto manifiestan las opiniones vertidas en los medios de comunicación por la opinión pública.
Si hasta cierto punto es comprensible dicha confusión es inexcusable y a veces bochornoso, lo manifestado por la mayoría de profesionales caninos que son invitados públicamente a expresarse al respecto.
Se puede entender que criadores, comerciantes e incluso algunos veterinarios cometan errores de bulto. Pero que un adiestrador o como ahora se dan en llamar algunos, "educadores o psicólogos caninos" se permitan la licencia de decir las sandeces que se escuchan al respecto, no solo provoca la vergüenza ajena de otros sino da el tono de lo que tenemos en la profesión.
Expondré las tres ideas que sustentan los errores más oídos al respecto.
1º. - "LOS PERROS DE PELEA SON AGRESIVOS"
Para que un perro pueda ser usado en peleas no puede ser agresivo. Dicho de otro modo, la agresividad es un obstáculo para la pelea. El perro de pelea lo hace por mecanismos de apresamiento no de defensa. La base de la agresividad es el miedo y este suscita inhibiciones* en el individuo que la manifiesta. Inhibiciones que no deben existir para que un ejemplar sea "bueno" peleando.
Los individuos que son miedosos o presentan síntomas de miedo (base de la agresividad) son desechados por los delincuentes que se dedican a las peleas de perros. Pero esto no significa que los sacrifiquen, sino que los venden o regalan, pasando a engrosar la lista de perritos de compañía. Cuando la agresividad se desencadena en estos individuos, al carecer de un adecuado nivel de inhibiciones, se produce una sucesión masiva de estímulos que conducen a una orgía de manifestaciones agresivas concretadas generalmente en mordidas de la potencia que puede desarrollar un perro especializado en ello.
*inhibiciones. Es sabido que en la conducta del cánido podemos encontrar frenos o limitaciones a determinadas pautas de dicha conducta. Estos frenos pueden ser heredados específicamente o aprendidos. Es el caso por el que cualquier cánido sano establece un límite en la agresión a otro individuo de sexo contrario o a un cachorro. En determinadas razas como el pit bull, la selección del criador en aras de la pelea conlleva premiar a los individuos que carecen de inhibiciones o frenos en el momento de la lucha. En el curso de una pelea de estos perros, si el oponente se sitúa en posición de sumisión o se lamenta, lo que en la mayoría de los cánidos significaría un freno a la agresión, no suscita ninguna inhibición en el agresor. No podemos olvidar que la defensa en los cánidos nunca conlleva la muerte directa del agresor. Solo se pretende repeler al agredido.
2º. -"LOS PERROS LOS ADIESTRAN PARA DEFENSA Y SE HACEN AGRESIVOS"
El adiestramiento de perros para defensa no aumenta su agresividad sino que la canaliza. Esto que es conocido por cualquiera que haya "observado" trabajos de defensa, es desconocido por otros que presuponen en su ignorancia todo lo contrario.
De forma similar, cuando el niño acude a artes marciales no se hace agresivo sino que canaliza su impulsividad de forma ordenada. Si un propietario irresponsable le encarga un trabajo de defensa a un aficionado o le pide a los coleguis que le "toquen" al perro, puede que a lo más consiga un perro cabreado tendente a agredir a todo el que lo molesta.
Eso nada tiene que ver con el adiestramiento de un perro de seguridad o deportivo.
3º. "LOS PERROS AGREDEN PORQUE NO SE LES TRATA CON CARIÑO"
La causa principal de agresiones en el ámbito familiar, "al propio dueño" se debe a la dominancia por competencia. Esto en la mayoría de los casos se hace extensivo a los desconocidos. Dichas reacciones agresivas se alimentan por un perro de acusado rango dominante y cariño, mucho cariño.
La naturaleza jerárquica de los canes les impulsa en mayor o menor grado a situarse o escalafonarse. El principal recurso con el que cuentan los perros para esta imperiosa labor es la fuerza. Por tanto, si tenemos un individuo de acusada dominancia, al que además de estar cuidándolo con la mayor atención nos mostramos entregados a su adoración continua y nunca empleamos la fuerza con él, habremos apostado por convertirlo en un tirano que probablemente a partir de los tres años decida "ponernos en nuestro sitio".
Si esta reacción le ocurre a un perro de pelea inseguro, ahora podemos comprender que sin los adecuados frenos naturales (inhibiciones), la agresión puede ser dramática.
ALGUNAS CONCLUSIONES
En mi opinión, las actuaciones legislativas tienen que tender a la prohibición y eliminación de las razas que inciden continuamente en actuaciones agresivas de esta índole. Con la moralina de nuestra sociedad y el uso filo delictivo que se da mayoritariamente a alguna de estas razas, no hay cabida para estos animales.
Hace pocos años, cuando un perro agredía al margen del sentido común - fuera de su territorio, a niños, ancianos, etc.-, este era inmediatamente sacrificado. Y no porque fuera "bueno o malo" sino, expresado en términos etológicos, no eran conductas exitosas.
En la humanización a la que sometemos a los perros aplicamos consideraciones que justifican dichas agresiones y como solución general se endosa el problema regalando el perro problemático. Algunos criadores tendrán que darse cuenta que en contra de su negocio o su irresponsabilidad hay factores que impiden popularizar algunas razas.
Y si intentan, caso del Rotweiller, suavizar el carácter en aras de posibilitar una venta masiva, el resultado puede ser una ingente cantidad de ejemplares tímidos que perderán esta timidez ante un niño o un anciano débil y ¡Oh sorpresa! ¡Nunca lo hubiera imaginado! ¡Con lo cariñoso que es el perrito¡ ¡algo le habrá hecho el niño cuando lo ha matado!
Ningún profesional del adiestramiento discute la inutilidad de estas razas para tareas de defensa en otro nivel que no sea el disuasorio. Y muchos, para esto no hay que ser profesional de nada, pensamos que el repertorio de razas o sus mezclas es tan amplio como para poder elegir de compañero a otro tipo de perro, vamos, a un perro.
Hablemos del Territorio
En el artículo anterior hemos comentado una serie de conductas distintas y características del sexo de nuestro amigo. Estas y otras conductas, se acentúan cuando nuestro perro se encuentra en el territorio. Así, la agresividad territorial del macho es superior a la de la hembra, la ordenación territorial actúa, en mayor medida, a favor de ella y los cachorros solo se sienten seguros cuando están protegidos y dentro de los límites territoriales.
Antes de seguir con las diferencias conductuales entre Truco y Kika, es necesario comentar algo sobre ese bien tan apreciado para ellos, el Territorio.
Lo podemos definir como: una extensión de terreno, más o menos grande, donde nuestros perros desarrollan prácticamente todas las funciones de supervivencia y/o reproducción. Si analizamos detenidamente estas funciones, veremos que es en el territorio donde Truco es realmente el señor feudal de su manada y a la vez, nuestro subordinado. Kika parirá y otorgará los cuidados parentales a sus cachorros y estos, a su vez, crecerán, aprenderán a vivir jerarquizados y llegarán a la fase del cortejo y cópula.
Truco, Kika y sus hijos comen en el territorio o lo que es lo mismo, acceden a las fuentes de recurso. Evitan, en este lugar, las enfermedades y los ataques de otros miembros de su especie, es decir, se protegen de la depredación y todos, tratan de llegar al 20% de elite que superará la fase juvenil. ¿Ven ustedes por qué es tan importante el que Truco y Kika tengan claro cuál es su territorio?. ¿Observa el amable lector la similitud de esta necesidad con la nuestra?. Decimos, en España, que: el hogar de un hombre es su castillo. Los humanos tratamos de conseguir recursos para traerlos a nuestra casa, trabajamos para obtener comida, ropa, comodidades y prestigio, defendemos nuestra casa con leyes como la de la propiedad privada o con uñas y dientes y pensamos que: como en la casa de uno, ni en el cielo. ¿No es eso lo que piensan Truco y Kika?.
¿Por qué Truco levanta la pata y Kika orina agachada?
Esta conducta de macho territorial se debe a la necesidad de poner vallas y puertas a su territorio. Como no entiende de albañilería, utiliza sus Feromonas (1) para marcar el límite de su propiedad. Es tan celoso de su castillo que hace acta notarial de todo lo que le pertenece (igual que nosotros).
Mi macho Roco, es tan posesivo que le encanta marcar hasta una bicicleta nueva que compra mi hijo. Cansado de esta conducta, me lo llevé un día a un rincón del chalet en el que vivo y, mostrándole un naranjo que mi esposa acababa de comprar, vacié mi vejiga sobre el macetón. Cuando él trató de marcarlo también, le recordé en su lenguaje, que aquel árbol sin plantar era mío y no suyo. El buen animal aceptó la orden muy a regañadientes y tuve que explicársela varias veces más y sobre otros objetos de mi jardín. Cuando mi esposa me sorprendió, en uno de mis "marcajes", se acabaron las lecciones de jerarquía pero, el astuto macho, aprendió que no debía marcar en mi presencia. Ahora, al paso de los años, observa ansioso, durante unos días, cualquier objeto nuevo que colocamos en el jardín. Pasado un tiempo prudencial, si yo no lo marco, lo hace él. Desgraciadamente mi esposa me vigila a mí y no a Roco.
La buena de Kika siente menos la necesidad de marcaje, sobre todo, si está subordinada a Truco. En las Hienas, la jefatura del Clan recae siempre sobre una hembra y, tan sabia es la Selección Natural, que ha potenciado la aparición de un falso pene con el que la Dominante, ejerce sus funciones de marcaje aparte de las de eliminación. Me refiero a que esta conducta obedece a la necesidad de salvaguarda del territorio y está más ligada al estatus social del que la ejerce, que al sexo.
En mi consulta, un amo preocupado, me contaba que su perro de dos años, todavía orinaba agachado. Para él, su perro no tenía el carácter que necesitaba en sus labores de guarda. Me trasladé al territorio del buen animal y descubrí a una furibunda hembra de la misma raza, más vieja y fuerte que el perro, que intentaba impedirme la entrada al chalet, ante la pasividad del macho. Convencí a su dueño de que la Alfa del Territorio era la hembra y el macho, no desarrollaría su carácter definitivo hasta que fuese separado de ella. Como su hermano vivía en la misma urbanización, el dueño de los dos perros, llevó al macho a defender la casa de aquel. Al paso de tan solo dos meses, nuestro "paciente" defiende la casa con tanto ahínco como la hembra la suya y marca, con tanta fruición, como mi viejo Roco.
Truco vive en un apartamento
Los límites de un territorio son los más protegidos por los cánidos. Así, en el último Congreso Iberoamericano de Etología al que asistí, se expuso una ponencia sobre el marcaje de los Lobos de Sierra Morena. Al parecer, estos cánidos, marcan con heces y orina los límites territoriales que ellos entienden que acaban en los caminos y veredas que los rodean.
Realmente, lo que tratan de marcar son las vías de penetración al territorio. Si nuestro Truco vive en un apartamento, lo que vigilará con más ahínco será la puerta de la calle y el balcón. Él entiende que por ahí le puede llegar la invasión territorial y, en algunas situaciones de estrés del animal, puede llegar a orinar contra la puerta sin que este hecho podamos catalogarlo como conducta anómala. Aún Kika, si vive sin un Dominante, también puede ejercer este tipo de marcaje.
Defendiendo el coche
Cuando un perro es "abandonado" por sus dueños en un automóvil, su agresividad territorial aumenta de forma apreciable ya que, la distancia de seguridad que le separa de un posible agresor, es mínima. El estrés e inseguridad, que dominan al animal, hacen que los perros realicen la guarda de coche con más ferocidad que en su propia casa y, por lo tanto, no es conveniente que, ni siquiera los niños, traten de penetrar en el vehículo.
¿Por qué Kika se convierte en minera?
La manía de escarbar túneles en el jardín suele producirse con más virulencia entre las hembras y, sobre todo, a partir de los seis meses. Muchos dueños airados acuden a las consultas presumiendo que la conducta de su perra no es normal. ¡Nada más lejos de la realidad!.
Las hembras dominan perfectamente, en su mensaje genético, las nociones de construcción de madriguera pero tienen que ensayarlas y, en ese simulacro, viene el destrozo del cuidado jardín humano. Si las dejamos acabar el desastre veremos como a la segunda intentona, construyen una madriguera pequeña, funcional, caliente y fácil de defender. ¡Están jugando a las casitas, como nuestras niñas!.
El cubil de un perro nunca es grande como el nuestro. La entrada debe ser pequeña para que el invasor se encuentre con los dientes de Kika y no pueda tomar una dirección alternativa, el habitáculo no debe permitir el que la madre se levante para dar de mamar a los cachorros y, sobre todo, debe ser subterráneo para conseguir una temperatura adecuada. Si queremos construirle su cubil debemos tener en cuenta estos datos para no trabajar en vano y ver como nuestra perra desdeña nuestra obra de arte para terminar escondiéndose en un rincón.
Aparte de este afán de construir madriguera, hay otra necesidad que puede llevar a Kika a la minería. Me refiero a la conducta de manipulación de la presa que suele acabar en el porteo o el enterramiento. Lo normal, cuando un cánido ha matado es que manipule la presa para acabar en la ingesta pero, si la situación no es la adecuada, puede portarla entera para acabar de manipularla en su cubil y repartirla entre la progenie. Hay otras situaciones en las que el animal se ve obligado a enterrarla para pasado un tiempo prudencial, volver a por ella. De estas conductas podemos deducir que, es tan normal el que Kika se pasee con una "presa" en la boca como que trate de enterrarla y, para llevar a cabo esas labores, nada mejor que estudiar para minera. Entiendo el que muchos dueños (entre ellos, yo) se den a los demonios cuando nos encontramos el césped, recién plantado, convertido en un campo minero. Supongo que la frustración es tan grande como la que siente mi perra Tana al verme llegar del supermercado cargado de "carne fresca" sabiendo que no estoy dispuesto a compartir mi "caza" ni con ella ni con sus cachorros. ¡Cosas de la convivencia interespecífica!
Muchas veces (sobre todo desde que publiqué mi primer libro) se me ha reprochado el que compare constantemente la conducta de nuestro perro con la que tendría si fuese un cánido libre. A todos los que lo han hecho les he respondido lo mismo: ¡Truco o Kika están con nosotros hace tan solo 16.000 años!. ¿Creen ustedes que en ese pequeño periodo evolutivo se van a olvidar de lo que la Naturaleza le enseño en millones de años?. Si de verdad lo creen, están en un craso error y si no, pregúntenselo a su perro.
(1). - Las Feromonas son una serie de sustancias activas que crean una relación humoral entre individuos de la misma especie, influyendo sobre su comportamiento o desarrollo.
Orinar dentro de la casa
La costumbre de algunos perros de orinar dentro de casa, puede obedecer a la necesidad de marcaje territorial (en el caso de machos dominantes), al hecho de tener cerca una hembra en celo o a otros motivos. Estos perros, en sus paseos diarios, que normalmente suelen ser de 2 ó 3 veces, juegan y hacen sus necesidades y, el orinarse dentro de casa, suele ser una conducta aislada o puntual.
Si la micción se produce por alguna cuestión de las mencionadas, con un simple estímulo aversivo y con la limpieza rápida del sitio marcado, se podría solucionar. La finalidad es que el perro no asuma la casa como una parcela más donde puede orinar.
Pero lo que realmente suele ser ya un hábito y a su vez un problema para el dueño, es el perro que se saca a pasear más de 3 ó 4 veces al día, más de media hora e incluso los fines de semana, siga orinando en casa. Los paseos se alargan a una hora, el perro se dedica a jugar con otros perros, a saludar al vecino o a traerle un palito al dueño pero de orinar, nada de nada.
El dueño opta por pasear al perro con su correa, sin soltarlo, por si el perro asocia los paseos con juegos y el w.c con la casa, bueno.¡pues ni por ésas! El perro en la calle no hace nada y al llegar a casa espera a que el dueño se marche a otra habitación o se va él para defecar a su antojo. Nunca lo hace delante de su dueño ¿y eso por qué? ¿qué pasa?¿por qué el perro actúa así?
La respuesta es simple, el perro se esconde a la hora de defecar, porque en algún momento se le ha castigado esa conducta y ahora entiende que delante del dueño no puede hacer nada por temor al castigo. Lo que debemos hacer es elogiar al perro cuando lo veamos orinar de tal forma que él se sienta bien y no tema hacerlo en presencia de su amo.
Hay que tener en cuenta, que desde que el perro es cachorro, debemos llevarlo al sitio indicado de evacuación para, acto seguido, premiarlo con caricias y elogios. Nuestra actuación debe ser la misma en el caso de que nuestro perro sea adulto. Para un perro, aprender esto no será difícil ya que entenderá que la casa donde vive, es su madriguera. Para ellos es innato, en sus esquemas de conducta, mantener la higiene donde viven. Hay perros, que se sienten inseguros o intimidados y se pueden orinar en señal de sumisión frente a su dueño incluso cuando los saluda. En estos casos, el dueño tendrá que ponerse a la altura de su perro, agachado, sin mirarle a los ojos fijamente y hablarle en un tono de voz suave.
De un modo global éstos suelen ser los casos que se nos pueden presentar relacionados con esta conducta.
La Etología y Nuestro Perro
Como sabemos, la Etología es la ciencia que estudia el comportamiento de los animales en libertad y las soluciones que estos dan, a los problemas de supervivencia y reproducción.
La Etología aplicada es una derivación de la ciencia pura que nos ayuda a comprender los patrones de conducta de aquellas especies, que en su pasado fueron libres y ahora, acompañan al Hombre en calidad de animales domésticos.
Esta ciencia, como todas está basada en el método científico y este, a su vez, en la pregunta obligada, ¿Por qué? Si oímos a un ruiseñor cantar o a un perro ladrar y nos preguntamos; ¿Por
qué?, estamos empezando a pensar como el primer etólogo que descubrió que los leones matan a los cachorros de los territorios que acaban de ocupar.
Al ser esta conducta chocante, investigó y llegó a la tesis de que solo buscan elevar su aptitud mediante el infanticidio y eso, es bueno para ellos.
¿Por qué ladra el perro? Seguramente encontraremos varias soluciones correctas para esta pregunta.
1.- Ladra, porque desciende de otros que sabían hacerlo.
2.- Ladra, porque han aprendido de sus mayores.
3.- Ladra, porque tienen un aparato fonador que se lo permite.
4.- Ladra, porque lo necesitan para sobrevivir o reproducirse.
Todas estas respuestas son acertadas pero, las dos últimas son las más adecuadas ya que las primeras son obvias. Pensamos entonces, que lo más importante en la vida del perro es sobrevivir y reproducirse. ¡Estamos en lo cierto! Pero no creamos que estos afanes son exclusivos de los perros porque todas las especies (incluida la nuestra), participan de ellos.
Entonces, la supervivencia consistirá en llegar al periodo de reproducción vivo y en las mejores condiciones posibles para tener mucha descendencia. Si el Perro desciende del Lobo y sigue manifestando casi la totalidad de sus patrones de conducta, podemos ir desgranando este concepto de supervivencia pensando en una manada de cánidos en libertad.
Para sobrevivir, el perro necesita en primer lugar lo que se llaman cuidados parentales. Los otorgan, como es lógico, sus padres y otros miembros de la familia. Necesita aprender todas aquellas conductas que le lleven a jerarquizarse para no ser expulsado del grupo o agredido por los adultos. Luego tiene que aprender a cazar lo que es igual que aprender a acceder a las fuentes de recurso. Si ha de continuar vivo deberá evitar la depredación y, ya cuando domine estas conductas, deberá ser el más apto en el cortejo para conseguir más cópulas y ser padre, tío y abuelo de más cachorros.
Cuando llegue a la época de reproducción, el atolondrado perrito que adquirimos un año antes, se habrá convertido en un ejemplar adulto capaz de proporcionarnos muchos años de convivencia agradable. El perro, como todas las especies que forman grupos estables y duraderos, es muy gregario y disfruta de la cercanía del Hombre y sus familias y el concepto de gregarismo nos lleva a la primera pregunta ¿Por qué quiere estar con nosotros? La respuesta es casi obvia: porque le solucionamos casi todos los problemas de supervivencia y reproducción.
Lo aprendió hace dieciséis mil años y la verdad, es que le ha ido muy bien. A nosotros también nos ha solucionado muchos problemas que nos afectan hasta en la propia supervivencia y en la necesidad del gregarismo que también el Hombre posee.
El Perro siente por nuestra especie un cariño que no demuestra hacia ninguna otra. Es capaz de integrarse en nuestras jerarquías de grupo y, si lo convencemos, nos tomará por líderes y aceptará sin discutir cualquier orden que le demos por equivocada que sea.
Si llegamos a pensar que este cariño es el único lazo que nos une a esta especie y que nuestro perrito entiende todas las conductas humanas, caeremos en el antropomorfismo que sería lo opuesto a considerar tonto a un animal por el mero hecho de serlo.
Llegados a este punto surge la siguiente pregunta: ¿por qué es más feliz manteniéndose junto a nosotros que abandonado en la calle y a su libre albedrío?.
Los perros libres (Licaones, Dingos etc.), al igual que los lobos, tienen unas estructuras jerárquicas de grupo muy estrictas. Son gobernados por un señor feudal (macho ó hembra Alfa) que otorga beneficios a cambio de costes. Así, ellos comen más, cazan mejor, sus hijos están mejor cuidados y copulan con los mejores especímenes de la manda. Los gobernados no
tienen estos privilegios pero comen, están protegidos contra la depredación y también, en menor grado, tienen descendencia. Si estos Betas no se revelan contra este sistema es porque les va muy bien con él. Tanto es así, que cuando un subordinado es derrotado por el dominante y expulsado de la manada, es inmediatamente depredado. La cooperación en la caza, la evitación conjunta de la depredación, la cría cooperativa y otros muchos factores hacen que nuestros perros, descendientes de estos, sepan muy bien que en el grupo está la fuerza. Y si algún lector se sorprende, pensad que nosotros opinamos lo mismo.
¿Quiere esto decir que yo, propietario de un perro, debo ser el señor feudal y él el siervo? ¡Rotundamente, sí! De no ocurrir así, ya se encargará él obligado por su instinto, a otorgarse la categoría de Alfa y a hacernos Betas a nosotros y entonces, empezarán los problemas que iremos viendo poco a poco, y en términos de pregunta a lo largo de estos artículos.
Si estamos convencidos de que nos debemos investir de la autoridad que ante nuestro perro ostentamos veamos pues, las atribuciones y los deberes a los que nos obliga nuestro mandato.
¿Debo entrar por la puerta antes que mi perro? Por supuesto. ¿Qué soldado lo haría antes que su capitán?
¿Por qué mi perro gruñe cuando me acerco a su comida? Porque tú no le has enseñado a alimentarse cuando tú quieras y no cuando quiera él.
¿Le puedo dar unos sopapos para convencerlo de que yo soy el que manda? Creo que a todos nos los han dado nuestros padres para enseñarnos modales y al final aprendimos a respetar al resto de la sociedad en la que vivimos.
Estas preguntas sobre nuestro status y muchas más surgirán en sucesivos artículos. Las trataremos de contestar encuadradas en el orden cronológico, es decir, cuando se produzcan en la crianza y educación de nuestro amigo.
Por supuesto el ser líder nos obliga a:
- Prestarle atención al subordinado.
- Cubrir sus necesidades básicas. (Otorgar recurso)
- Cuidar de su salud. (Evitar su depredación).
Mantener en lo posible su éxito sexual.
Esto, básicamente, es solucionarle los problemas de supervivencia y reproducción.
Veamos ahora, otros conceptos etológicos que nos ayudarán bastante a entender la conducta de nuestro amigo, su inteligencia y su forma de decidir.
La inteligencia del perro es cualitativamente igual que la nuestra, es decir, tiene los mismos patrones inteligentes que nosotros. El problema es que cuantitativamente, está a muchos millones de años de evolución respecto a nuestra especie. Así, es capaz de predecir los resultados futuros de una acción. Si cuando es adulto y está educado, defeca en una zona que le hemos prohibido, sabe que cuando sea descubierto, será castigado.
También utiliza los procesos de la memoria de la misma forma que nosotros y sobre todo tiene una capacidad de aprendizaje súbito o resolución muy parecida a la nuestra. Esta capacidad es la que le permite solucionar problemas desconocidos utilizando los datos adquiridos en otro contexto similar. Pero, por encima de todo, está la humanización a la que ha sido sometido durante 16.000 años. Esta cualidad no la posee el Lobo ni ninguno de sus parientes y hace que el perro desarrolle ciertas habilidades humanas que le hacen superior a ellos en su evolución como especie.
¿Un perro es capaz de decidir? ¡Claro que sí!. Si bien no lo hace recopilando tantos datos como nosotros, sus decisiones son bastante más básicas pero también más acertadas que las nuestras. Queremos decir que tienen una capacidad de no equivocarse superior a la humana.
¿Cómo deciden? Ellos barajan una ecuación muy simple, la relación costes/beneficios. Realmente todos los animales toman sus decisiones basándose en esta ecuación. Nosotros los humanos, la sofisticamos buscando un montón de datos antes de actuar, ellos no. Si al andar, voy pegado a la pierna de mi dueño, recibiré caricias, si me adelanto sufriré un molesto o doloroso tirón, luego andaré pegado.
Aparte de esta capacidad decisoria, tienen algo a su favor respecto al humano, su nivel de instintos. Nuestra socialización, cultura, creencias o ética, nos obligan a veces a separarnos en nuestras decisiones de lo que nuestra biología nos demanda, pero a ellos no.
¿Es verdad que, el bien de la especie está por encima del bien del individuo?. De ninguna forma. Desde 1976 todos los etólogos, biólogos, psicólogos, sociobiólogos y antropólogos están de acuerdo en que es el individuo, con su egoísmo, el que hace que la especie evolucione. Por tanto en la canina, como no podía ser de otra forma, el perro que mejor vele por la solución de sus problemas de supervivencia y reproducción, será el más apto y el que nosotros necesitamos. Insistimos tanto en este concepto para que, en los artículos sucesivos, comprendamos el enfoque desde el que debemos observar al perro. El necesita solucionar sus problemas y nosotros también.
Por último, es obligado hablar del concepto de dolor (para no herir la susceptibilidad de algún dueño que no esté de acuerdo en administrarle un sopapo a su perro en el momento oportuno.)
Decía Dawkin, que pensar que un perro sufre por estar encerrado es tan burdo como pensar que un pez debe ahogarse debajo de agua como nos ocurriría a nosotros. Los perros no sufren por las mismas cosas que nosotros aunque el concepto de sufrimiento sea igual que el nuestro.
Queremos decir que si le damos un mamporro a un mastín con la fuerza suficiente como para hacer daño a un hombre, quizás lo que consigamos sea acariciarlo si este golpe no va unido a una presión emocional que le duela más que el sopapo. Hay niños a los que la sola mirada del padre les coarta y otros a los que ni los reformatorios los enderezan. Nos referimos a que los cánidos ven en el castigo algo que forma parte de su jerarquización y el dolor que sienten en él vendrá impuesto por su rango de percepción psicofísica. Si vemos los reportajes sobre los perros libres observaremos los tremendos mordiscos que Papá Dingo atiza a sus cachorros si pretenden comer antes que él. Esto si que es un castigo y no la amable regañera que sufre un perro cuando nos gruñe por acercarnos a su plato.
Bajo ningún concepto debemos brutalizar a nuestro amigo pero tampoco le pasará nada si, en el periodo educacional le recordamos que también a muchos humanos nos han dado un cachete a tiempo y ahora, somos buenos hombres y además sus líderes.
Estas breves nociones de Etología serán la base para ir desgranando, a lo largo de estos artículos, todos los ¿Por qué? y preguntas que nos formularemos sobre la conducta de nuestro perro a través de toda su vida.
Las Fobias en la especie canina
El problema que origina para un dueño la fobia de su perro frente a un o unos estímulos determinados, es uno de los más graves con los que debe convivir tanto él como el animal.
Hace pocos días leía en una revista de divulgación canina que este problema tenía muy fácil solución tanto si se cogía a tiempo como si se trataba de corregir en un estadío vital avanzado del perro. Con el debido respeto que me merece la autora del artículo, debo decir que difiero sustancialmente en sus conclusiones. La fobia tiene mal diagnóstico y es difícil, cuando no imposible, su tratamiento. Hace pocos meses trabajé con un perro, destinado al deporte, que presentaba fobias generalizadas hacia un amplio abanico de estímulos. Se pudieron paliar algunas e incluso, erradicar otras pero, el consejo final que tuve que dar al dueño, fue que no llevara al perro a determinadas pruebas o que adquiriese otro para ellas.
Se puede definir la fobia como una respuesta de miedo excesiva y persistente frente a un estímulo determinado. Puede ir acompañada de ansiedad por separación del dominante, conducta destructiva, agresividad por miedo e incluso, autolesión. No podemos afirmar que el componente racial sea determinante pero sí que el genético, la experiencia previa o el índice de percepción individual influyen de manera notable en la licitación de estas conductas asociadas al miedo.
También y, en el contexto de licitación, vemos perros que solo muestran fobia a ruidos asociados con desastres naturales (relámpago, caída de rayo, truenos o cohetes) y otros que lo hacen hasta en presencia de un estímulo novedoso como la apertura brusca de un paraguas o la caída de un objeto. Otra distinción importante es la ontológica, es decir, hay animales que presentan estas conductas desde el periodo crítico de socialización y otros que comienzan a licitarlas a los dos años o tres años de vida.
Antes de analizar los distintos tipos de fobias – innatas o adquiridas- veamos el enfoque etológico del problema para tratar de comprender su naturaleza.
Como sabemos, el individuo más apto (en libertad) sería el que mejor evitara la depredación, tuviese mas acceso a las fuentes de recurso y obtuviera mas éxito reproductor. Nuestros perros, con solo un periodo de domesticación de dieciséis mil años, no pueden haber olvidado, en su mensaje genético, que el desastre natural los afecta sobremanera en sus factores de supervivencia. Tampoco el que una experiencia novedosa puede ser la responsable de su extinción ya que no estarían capacitados para resolverla. Tampoco habrán olvidado que una comunicación agonística intensa por parte de un dominante, puede ser un aviso de muerte inmediata.
Realmente no debe sorprendernos el que el 20% de nuestros perros domésticos sufran fobias si tenemos en cuenta el enfoque anterior. Pero tampoco soluciona nada, al dueño del perro, el que el concepto de fobia pueda ser asimilado a una conducta adaptativa en su propia evolución. Veamos pues los dos tipos de fobias y su forma de paliarlas o erradicarlas.
La fobia innata puede ser considerada como una conducta heredada del carácter miedo. Hará su aparición cuando el proceso de socialización esté tocando a su fin y se manifestará frente a varios estímulos. Es la más peligrosa por su capacidad de extrapolarse a otros estímulos posteriores que aparecerán en la vida del animal. El perro que presente esta elevada emocionalidad jamás será apto para pruebas deportivas y mucho menos para ser adiestrado en defensa. En un futuro, puede ser responsable de lesiones a personas o protagonista de conductas aberrantes. Por supuesto, a tenor de su raza, puede ser utilizado como animal de compañía pero siempre con las limitaciones propias del individuo. Por otra parte, y debido a la
condición de especie altricial del perro, esta fobia puede ser controlada por medio de manipulaciones neonatales y condicionamiento operante. Entre los adiestradores es muy normal buscar el carácter temple -que no es más que la ausencia de fobias - entre los cachorros de dos meses de una camada, para adoptar un ejemplar de trabajo.
Cuando la fobia se manifiesta en el periodo de madurez del animal y solo frente a un determinado estímulo, debemos sospechar que el perro ha sufrido un proceso de sensibilización. Si unimos, en el tiempo, un estímulo aversivo (daño físico o frustración) con otro neutro (cohete) el animal tenderá a licitar conductas de miedo o agresivas con la sola presencia del neutro. La mayor parte de las veces, nosotros somos los responsables de las sensibilizaciones de nuestros perros y otras pueden ser personas ajenas a la familia las que pueden causar fobias con o sin intención. En Sevilla vi un ejemplar de trabajo que licitaba conducta fóbica hacia su jaula sin llegar a averiguar quién había sensibilizado al perro.
El tratamiento de esta clase de fobias se basa en el condicionamiento operante. Cuando la habituación (proceso contrario a la sensibilización) se prevé lento, debemos recurrir a la administración de fármacos siendo en estos casos, imprescindible la actuación conjunta del veterinario y el especialista en conducta. Con los tranquilizantes conseguiremos que la respuesta de miedo sea menos intensa y podremos utilizar la exposición gradual al estímulo como base del tratamiento. Premiaremos cualquier conducta de tranquilidad mientras aumentamos la exposición. El guía debe permanecer tranquilo frente al estímulo y nunca recurrir al castigo durante el tratamiento ya que, por muy aversivo que fuese este, siempre lo será más el estímulo desencadenante. Si el animal en tratamiento es un dominante, debemos apartarlo de los demás ya que, el riesgo de que contagie al resto, es muy elevado. En el caso de que se tratara de un subordinado, la presencia de dominantes que no reaccionen al estímulo, será tremendamente beneficiosa pare el perro. Es desaconsejable tratar de que el animal asocie el estímulo desencadenante con la licitación condicionada de conductas instintivas. Me refiero, a título de ejemplo, a darle salida al perro mordiendo cuando suena un cohete. En este caso estaríamos potenciando su agresividad y condicionándolo de forma errónea.
Es mucho más beneficioso unir al estímulo unas conductas lúdicas o de tranquilidad. En términos generales debemos huir de asociar el desencadenante con estímulos de supervivencia y/o reproducción.
Algunos autores sugieren la posibilidad de que alguna causa orgánica y no genética o aprendida, justifiquen alguna fobia del tipo innata. La hiperacusia podría ser una de ellas ya que para un perro que oye demasiado, la sola presencia de un agente ruidoso podría ser desencadenante de miedo por dolor.
De todas formas, debemos pensar que el perro doméstico está en un proceso de selección artificial que ya ha conseguido bajar su timidez a umbrales muy bajos en comparación con sus parientes en libertad. ¿Y las fobias?.
Conclusiones:
Las fobias pueden ser genéticas y solidarias al factor miedo o adquiridas por sensibilización.
Antes de diagnosticarlas es imprescindible descartar una causa orgánica.
Pueden presentarse frente a uno o varios estímulos.
Las adquiridas por proceso de sensibilización suelen aparecer frente a un solo estímulo.
El rango de percepción sensorial del individuo es un factor determinante de la intensidad de la fobia.
Tienen difícil solución y no deben ser tratadas por personas no formadas en comportamiento ni veterinarias.
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5 comentarios
Van puntines!!
Por cierto, gracias por los puntines!!!!