John Byrne es un hombre muy conocido que vive acompañado de dos animales, un jack russell terrier y un conejo, en un puente de Dublín (Irlanda) . Son sus inseparables compañeros y rara vez se alejan de él.

Una noche un joven de 18 años decidió cometer un terrible acto de crueldad hacia los animales, robando el conejo de John y arrojándolo al río Liffey. John, sin pensárselo, arriesgó su vida lanzándose al río helado para rescatar a su querido conejo Barney.



Por todos es sabido que el río Liffey está muy sucio, tiene corrientes muy fuertes que cada año suelen acabar con la vida de varias personas y la temperatura de las aguas son muy bajas. Milagrosamente, Byrne logró salvar la vida de su animal sin ahogarse. Sin embargo se quedó atrapado debajo del puente y tuvo que esperar a ser rescatado por los bomberos ya que debido a su congelación no era capaz de llegar el sólo a la orilla.

Durante el rescate John se enfadó con sus rescatadores por que lo estaban llevando lejos de la zona donde su perro lo estaba esperando. Cuando le preguntaron a John que por qué arriesgó su vida saltando al río para salvar a Barney, explicó: “Porque él es mi hijo, lo amo y sólo quería salvarlo“.



El joven de 18 años de edad fue arrestado y acusado de cargos de desorden público y crueldad hacia los animales. John fue premiado por su acción. El centro de caridad ARAN le otorgó el premio de “Ciudadano compasivo”.