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Los perros son fieles...

Los perros son fieles...
futuro

Hachiko.

lealtad

Hachiko nació el 10 de noviembre de 1923 en la ciudad japonesa de Akita. Poco después de su nacimiento lo adoptó un profesor de medicina, que le dio su nombre, Hachiko. El fiel perro seguía a todas partes a su amo. Este notable comportamiento haría que en el futuro los perros de la raza Akita Inu fueran símbolos de lealtad y fidelidad.

En mayo de 1925 el dueño del perro murió de un ataque al corazón, cuando Hachiko tenía un año y medio de vida. Cada día, el perro se acercaba a la estación de Shibuya, tal y como hacía cuando vivía su dueño, y esperaba al profesor hasta el anochecer.

La familia del doctor intentó que el perro desistiera de su actitud, pero a pesar de todo, el perro siguió yendo a la estación a esperar a su amo. Los empleados de la estación de tren, proveedores locales y transeúntes, que conocían toda la historia, no se sorprendían al verlo día tras día.

En 1932 Hachiko se hizo famoso en todo Japón gracias a la publicación de un artículo en un periódico que narraba la historia de fidelidad del perro, que durante más de 7 años esperaba días tras día la llegada de su amo fallecido. Después de la publicación del artículo multitud de personas llegaban a la estación de tren de Shibuya para ver en directo a este perro.


perro

Hachiko murió a los 9 años, sin dejar de ir un sólo día a la estación, a la espera de su dueño. El día de la muerte de Hachiko fue un día de duelo para todo el pueblo japonés.

Esta extraordinaria historia fue llevada al cine, narrando su historia en una película inolvidable.


Dorado

Fallecen

El 11 de septiembre de 2001, Omar Eduardo Rivera, un técnico en informática ciego, estaba trabajando en el piso 71 del World Trade Center con su perro guía, Dorado. Cuando el avión secuestrado se estrelló contra la torre, Rivera sabía que tardaría mucho tiempo en poder evacuar el edificio, pero quería que su perro labrador tuviera la oportunidad de que escapara, por lo que le desabrochó la correa en una escalera llena de gente. "Pensé que estaba perdido para siempre - el ruido y el calor eran aterrador - pero tenía que dar a Dorado la oportunidad de escapar. Así que le desabroché la correa, revolvió la cabeza, le di un codazo y le pedí a Dorado que se fuera", dijo Rivera.

Dorado fue arrastrado escaleras abajo por la masa de gente que intentaba evacuar el edificio, pero a los pocos minutos Rivera sintió al perro acariciando sus piernas - Dorado había vuelto a su lado. Entre Dorado y un compañero de trabajo ayudaron a Rivera a bajar por 70 tramos de escaleras, lo que les llevó casi una hora. Poco después de que salir de la torre, el edificio se derrumbó, y Rivera dice que le debe su vida a su fiel perro.


Ciccio

Su dueña falleció pero Ciccio (cuyo verdadero nombre es Tommy pero todos llaman Ciccio) la espera pacientemente.

Primero esperaba en el cementerio de Sta María de la Asunción, en San Danos, dónde se le podía ver junto a la tumba de su dueña, Mary Margaret Loch, de 57 años, que dedicó toda su vida a los perros.

fieles

Ciccio es un pastor alemán (quizá un mestizo) de unos 12 años de edad. Se le puede ver a diario en la iglesia de San Danos, dónde su dueña acudía a misa y él la esperaba. La última vez que Ciccio acompañó a su dueña a la iglesia fue el día de su funeral.

El sacerdote dijo que la primera vez que lo vio entrar en la iglesia, cabizbajo y despacio, no tuvo valor para echarlo. Lejos de ello, Don Donato, el cura del pueblo, le permite estar en la iglesia durante las misas y para el resto del día le ha habilitado un cobijo fuera de ella pero en su recinto. Dice que sería incapaz de romper el hilo de esperanza que mantiene el perro atado a la memoria de su dueña.

duenos

Se acuesta junto al sacerdote mientras este da la comunión, o se sienta junto al altar durante la misa con la mirada perdida y aire nostálgico. Los feligreses se han acostumbrado a él y lo ven como uno más dentro de la iglesia.

Mary Margaret era soltera, no tenía hijos y su madre murió unos meses antes que ella. Tenía pasión por los perros. Alimentaba a los perros callejeros o los atendía si los veía en mal estado, pero entre todos ellos Ciccio ocupaba un lugar especial.

Ciccio se ha convertido en una celebridad en San Danos, un pueblo de 7.000 habitantes. Es un poco el perro de todos. Lo alimentan, le dan cobijo y sobre todo, mucho cariño.

Este es uno de esos vínculos que van más allá de la muerte.

Notable

Bobby

seguia

Bobby era el terrier de un policía de la ciudad de Edimburgo llamado John Gray. Ambos estaban siempre juntos y ya era famosa en la zona la cantidad de trucos que Bobby sabía realizar. Desafortunadamente, un 15 de Febrero de 1858, Gray muere de una tuberculosis repentina. Durante el funeral Bobby permanecería siempre presente, y seguiría al cortejo hasta el cementerio de Greyfriars Kirkyard. Lugar donde descansarían los restos de John y donde además, en un acto de fidelidad extrema, Bobby pasaría el resto de los 14 años que le quedaban de vida montando guardia sobre la tumba de su fallecido amo. En un principio todos pensaban que Bobby permanecería solamente unos días sobre la tumba y que luego el hambre o el aburrimiento lo alejarían. No obstante, comenzarían a pasar los años e incluso los crudos inviernos de Escocia y Bobby permanecería fiel en su guardia. Solo se retiraba de vez en cuando para beber y conseguir comida, o cuando la nieve le impedía permanecer en el lugar. Con los años Bobby se fue transformando en una leyenda local y personas que admiraban su fidelidad comenzaron a alimentarlo y a suministrarle un refugio en el invierno. A tal punto creció esta fama que en 1867 el mismo Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers, intervendría personalmente para salvar a Bobby de la perrera y además, para evitar futuros accidentes de este tipo, declararía al fiel can como propiedad del Consejo de la Ciudad. Bobby moriría sobre la tumba de su amo en 1872, y al no poder ser enterrado en el cementerio la gente del lugar se reuniría para construirle una fuente con una estatua en su honor no muy lejos del cementerio. Estatua que, curiosamente, fue construida mirando hacia la tumba de John Gray.

Collie

Cementerio de La Piedad, Rosario, Argentina:
Los perros son fieles...

Collie llegó a La Piedad hace unos cinco años, el mismo día en que sepultaron a su amo. Esa noche se quedó junto a la tumba y al día siguiente, cuando los familiares vinieron por él, no hubo forma de llevarlo. Hubo unos días de pausa y regresaron, en este caso con una soga.
“Vino el hijo de la persona    fallecida, intentó atraparlo con una soga pero el perro escapó hasta el fondo y no hubo manera de sacarlo de acá”, recuerda Lombardo, que lleva 30 años trabajando en el lugar y se ocupa personalmente de alimentar a Collie todas las mañanas, al igual que al resto de los perritos callejeros que eligieron el cementerio como residencia.
Según el hombre, ese es el único momento del    día en que Collie da muestras de afecto. Una vez concluido el desayuno, el perro se pierde durante horas, deambula o se recuesta en los alrededores de la que fuera la tumba de su amo.
“Dicen que al dueño lo cremaron y que eso lo    desorientó, sigue viniendo a este sector donde comenzó todo”, dice Eduardo Visconti, citando una versión que circuló entre el personal de La Piedad. “Ahora duerme la siesta en el lugar cercano a la tumba y el resto del tiempo se queda cerca de las oficinas de entrada”, comenta.
Antes que Domingo, a Collie    lo cuidó Miguel Landriel, capataz del lugar ahora jubilado, quien le pasó la posta. “Yo quería hacerme amigo, pero se iba corriendo, no me dejaba ni acercar”, recuerda y cuenta que hasta su esposa está involucrada en la historia. “Anoche preparó arroz con menudos de pollo que me regalaron y les traje a todos los perritos”.


Lobito y Ovejero
Cementerio de La Piedad, Rosario, Argentina:

futuro

Elena es empleada de La Piedad y trae a su memoria otra historia de nobleza. “Hubo un perro negro y lanudo, que llamaron Lobito, que estuvo como ocho años al pie del nicho de su amo, en el primer piso, no se movió más de ahí, mi hermana le daba de comer y como ladraba y muchos se quejaron, terminó llevándolo a su casa hasta que murió de viejo”, señala.
“¿No le contaron del ovejero?”,    Capital. “Fue una historia similar a la de Collie. pregunta Visconti a La Falleció el dueño, el ovejero se instaló en una perpetua del solar 7 A y nunca más se fue, habrá estado unos cuatro años, al principio tenía una actitud activa pero después murió ahí mismo de tristeza”.

Clara
Cementerio de Safed en Israel

lealtad

El periódico israelí Maariv contaba en 2007 una historia particular. Una perra se negaba a abandonar la tumba de su dueño en el cementerio de Safed, al norte de Israel.

La perra que fue apodada Clara, por los empleados del cementerio, fue echada varias veces del lugar pero siempre regresaba a la tumba de su dueño Vladimir Yaronov que falleció en noviembre de 2007 a los 77 años.

La historia de la perra provocó que varios oyentes en un programa de radio donasen comida para ella por un año.


Cementerio Nerja, Málaga

perro

En marzo de 2009 un perro apareció en el cementerio de Nerja (Málaga) buscando a su dueño, un hombre de origen extranjero que falleció hace poco tiempo y que fue enterrado en el camposanto. El animal se instaló junto a la tumba del anciano con el que compartió los últimos años.

El canino se ha aprendido los horarios del cementerio y, aunque a veces salía, siempre volvía antes de que cerraran para estar junto a su dueño.

Los vecinos se acostumbraron a su presencia y le llevaban agua y comida; con lo que al animal ganó peso con los días.

Lo que ninguno de los vecinos consiguió, a pesar de que varios lo intentaron, fue adoptarlo. El perro siempre volvía junto a la tumba de su amo.


link: https://www.youtube.com/watch?v=vIQ4lu4e9mM

Fido
Borgo San Lorenzo, Italia

Fallecen

En un pueblito italiano a finales de la década de 1930 había un joven de nombre Luigi quien adoptó y crió un perrito mestizo bautizado “Fido”. Cada mañana Fido acompañaba a su amo a la estación de ferrocarril situada a unos 2 Km. del hogar.

El joven trabajaba en carpintería en una pequeña ciudad de la zona y para desplazase tenía que tomar el tren todas las mañanas, regresando a su pueblito a las 5.30 todas las tardes. Allí estaba Fido esperando a Luigi ,día tras día.

Después de expresar con brincos y ladridos la alegría del encuentro con su amo, Fido daba unas carreritas y saltaba en el monte todo contento, hasta llegar a casa. Esa rutina diaria fue interrumpida bruscamente cuando Luigi fue reclutado en el ejército y enviado al frente ruso en 1943. La interrupción fue para Luigi pero no para Fido quien ya no iba en las mañanas pero si se presentaba puntualmente todas las tardes en la estación del tren ,esperando el regreso de su querido amo.

Fido oía de lejos apenas perceptible, el ruido de la locomotora. Todo tenso y esperanzado veía al tren pararse en la estación. Entonces iba de vagón en vagón, moviendo su colita y husmeando las escaleritas y los pasajeros que bajaban para identificar alguna huella de su amo. El tren se marchaba y la gente también. Después de esperar un ratito mas, Fido, triste y abatido con la cabeza baja y la cola entre las piernas ,regresaba solitario a su casa donde los padres de Luigi aún albergaban una chispa de esperanza de volver a ver vivo a su hijo amado . . . Luigi nunca volvió. Fue una víctima mas de la Segunda Guerra Mundial que mató decenas de miles de seres, algunos pecadores y criminales pero la gran mayoría, inocentes.

Los meses y años pasaban. A principios de los 50, Fido tenía dificultades para desplazarse; no pudo escapar a los achaques de la vejez; tenía artritis. Sin embargo, Fido no perdía esperanzas. A pesar de los dolores para movilizarse y las fuerzas que mermaban cada vez mas, él seguía con su rutina convencido del regreso de su amo. El trecho de camino que hacía antes con ligereza en 15 minutos, tardaba ahora 2 horas, llegando a casa completamente agotado. Fué una tarde de invierno con fuerte viento y nevada. Fido dio sus últimos pasos sobre el blanco camino, se tambaleó y su noble corazón dejo de latir . . .

Al día siguiente encontraron su pobre cuerpecito congelado y cubierto de nieve. Todo el pueblo conocía a Fido, todos lo lloraron, todos lo vieron hacer sus caminatas infructuosas y sabían lo que Fido buscaba desesperadamente. No fue dificil convencer a esa gente modesta y buena, de colaborar con la erección de una estatua dedicada a la memoria de Fido, situada hoy en día al lado de la misma estación de ferrocarril que Fido visitaba a diario, día tras día por el resto de su vida. El epitafio: “Un ejemplo para todos los humanos de lo que es la máxima expresión del AMOR Y FIDELIDAD “.

Canelo

fieles

“Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz a finales de los 80.Seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero.
Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta de Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.
Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.

El perro permaneció allí sentado, esperando durante 12 años. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.

Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.

duenos

Doce años, algo increíble, se fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa.
La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado en las afueras del hospital.

La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo puso su nombre a una calle y una placa en su honor.

Notable

Gaucho.
Durazno, Uruguay.

En la década de 1960 y primeros años de la siguiente transitó por las calles de Durazno el perrito “El Gaucho”, transformándose en verdadera leyenda viviente para los vecinos de esa ciudad uruguaya, como para los visitantes que tomaban conocimiento de su historia, ya que por su nobleza fue muy conocido y querido por el pueblo de esta ciudad.

seguia

Su dueño lo llamó “Gaucho”, ambos vivían en la localidad de Villa del Carmen, y fueron muy unidos. Un día el amo se enferma y debe ser trasladado a Durazno para ser internado en el Hospital Dr. Emilio Penza de una enfermedad grave.
Fue entonces que el Gaucho quedó solo y se largó a caminar por el camino que recorrió su dueño. Cruzó humedales y arroyos, recorrió mas de 50 kilómetros de distancia hasta que llegó al lugar donde se encontraba su dueño internado, allí se quedó acompañándolo sin alejarse del lugar, porque él era su amigo de la vida. Los vecinos y personal del hospital lograron conocerlo por su inseparable presencia y su gesto de nobleza. Cuando el amo fallece, en la sala se escucha al Gaucho llorar con remordimiento al igual que días atrás cuando su dueño se quejaba de algún dolor que sufriera.
Aquel perro de pelo casi oscuro y de ojos tristes lo acompañó durante su velatorio y hasta el lugar donde recibiría sepultura.

Los perros son fieles...

Durante más de 30 días el Gaucho custodió aquella sepultura para luego salir en las mañanas a recoger algún alimento que el pueblo le brindara. Recorría las calles, para volver de tarde otra vez junto a la tumba de su dueño allí en el Cementerio.
De esta manera vivió mucho tiempo, haciéndose querer por la gente y los niños.

Cuando el animal fallece la gente de la zona tiene un gran pesar al conocer la historia de fidelidad del can.

futuro

El pueblo de Durazno le ha rendido su merecido homenaje labrando un monumento en bronce para que jamás sea olvidado, el que se encuentra al frente del cementerio local, donde descansa su querido dueño.

Antes de morir si o si tienes que ves esta película es muy emotiva es imposible que no llores mientras la ves trata de de la vida de el perro mas fiel que a existido HACHIKO



link: https://www.youtube.com/watch?v=PfH1iAAu_bQ

lealtad

8 comentarios - Los perros son fieles...

Gastonbolsilludo +2
Re fieles, sobre todo cuando estas comiendo
ByElos
@jorgeCB4ar Jajaajaj okk
jorgeCB4ar
@ByElos tengo demasiados años para pensar en terminos absolutos
ByElos +1
@JosueFulgun igual no hay comparacion.. los gatos no los odio pero no hay comparacion con perros, ensima esos dias que estan en celos que hacen un quilombo o cuando orinan y dejan una baranda..
gueparditoxd +1
perro
Freakzalo
Ese debe estar bailando sobre la tumba de alguien...
(ME GUSTAN PERROS Y GATOS, ES SÓLO UN CHISTE)
Akuma32 +1
Excelente post. Gracias por compartir!!!!!!!!!
Sé que faltan muchos, pero Chonino el de la Policía Federal y Tom el de las Malvinas hubiesen estado también
Franymaga
Estas cosas me matan... la de Hachiko la conocía. fieles
predakorps
linda historia, nada mas fiel que tu lindo perro
sonofelice
que triste....y hay quienes los torturan y los abandonan