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2 Discos inmortales: Tool-Ænima-Lateralus arte hecho musica

Disco Inmortal: Tool- Ænima (1996)

2 Discos inmortales: Tool-Ænima-Lateralus arte hecho musica

Un disco que llegó en un momento preciso para el rock: en 1996, cuando ya la invasión de bandas denominadas para bien o mal “grunge” ya estaba decayendo y por otro lado el rock y el metal alternativo y las propuestas bastante respetables de cosas como The Smashing Pumpkins, Rage Against the Machine o Sepultura estaban dando bastante que hablar, aunque lo que sucedió con Tool y este “Aenima” fue determinante, ya que sacudió al mundo del rock alternativo para llevarlo a un nivel de complejidad, perfeccionismo e intelectualmente superior a todo lo impuesto por sus símiles de la época.

La incorporación en el bajo de Justin Chancellor fue vital para el desarrollo del álbum, la técnica que trajo consigo para ser partícipe en lo que la banda se propuso para esta aventura difícilmente lo hubiese podido obtener de Paul D’amour, su bajista anterior, quien de hecho abandonó al grupo por diferencias justamente artísticas, en pleno proceso de composición de este disco. Ya con Chancellor dentro del proceso de composición fluyó todo con más sentido de la dirección a la cual se quería llegar y el impresionante resultado a principios de octubre de 1996 estuvo a vista y escucha de todos.

Y quizá una de las tantas expresiones de arte que impactó fueron los alucinantes videoclips hechos por el propio guitarrista Adam Jones, quien siempre ha estado a cargo de la rama visual de la banda, aprovechando así su experiencia en cine y arte aprendidos junto a grandes como Steven Spielberg, con quien incluso trabajó en Hollywood.

El primer video y canción se trató de la polémica “Stinkfist” palabra compuesta la cual se acuñó como la representación de un puño teniendo sexo con alguna parte del cuerpo, lo cual MTV censuró en su momento inclusive cambiando su nombre por simplemente “track 1”. El video nos mostraba siniestras imágenes de una especie de mutantes hechos de arena y que interactuaban con otros seres de una forma muy abstracta, la influencia de H.R. Giger, el brillante dibujante creador de Aliens está latente en muchas secuencias. Musicalmente la banda nos presentó acá sendas influencias del rock progresivo pero llevándolo a un plano de oscuridad, melancolía y técnica muy visionario y realmente innovador, la voz en distorsión de Maynard James Keenan y la presencia del bajo de Chancellor son otras características únicas que lograron dar una identidad brutal a Tool de aquí en adelante.


Pero sólo era el punto de partida de toda la experiencia que ofrece este disco, en ‘Eulogy’ los recursos incluso se iban a ampliar más, una obra de arte con todas sus letras que se nutre de minimalistas sonidos en su entrada y que va in crescendo pasando por exquisitos riffs y que ya para su clímax se convierte en una verdadera locura, y donde la rabia es transmitida en todo su esplendor. En “H.” resalta la dulzura y fuerza de la interpretación de Keenan y las atmósferas instrumentales le dan un sabor único y casi al borde de lo tribal.

La genial ‘Forty Six & Two” está dentro de las más aclamadas del álbum, Tool acá nuevamente jugando con las reglas de la biología humana, dando cuenta de los 46 y 2 cromosomas que representan un proceso evolutivo en el hombre todavía no alcanzado, considerando los 42 y 2 del hombre primitivo que luego derivó a los 44 y 2 de lo que somos ahora. Tal como en muchas canciones del disco Danny Carey acá se convierte en un monstruo de la batería, es simplemente impresionante la buena conjunción y el equilibrio y tecnicismo prácticamente perfectos entre batería, bajo y guitarra.

El agresivo monólogo de ‘Message to Harry Manback”, lo cual se supone como mensaje de un invitado de piedra que estuvo en la casa de Keenan alguna vez, sirven de antesala para la alucinante entrada de guitarras y donde la furia se apodera de todo en ‘Hooker With a Penis’, la canción en su lírica es una fuerte crítica al consumismo, al igual que “Jimmy”, que suena tras otra intro esta vez titulada ‘Intermission’ que parece sacada de algún videojuego, con una bonita melodía que es empatada por las guitarras densas de Jones y un bajo imponente al iniciar este tremendo tema.


Luego de “Die Eier Von Satan”, la extraña receta de cocina recitada por una especie de líder fascista, llega uno o quizá el mejor momento de la placa con “Push It”, un verdadero deleite de canción, sus casi diez minutos de duración se nos hacen pocos al ir descubriendo la cantidad de fórmulas, matices y sonidos envolventes al borde de lo sublime. La clave de Tool y que los hizo tan grandes están en composiciones como éstas, donde si bien se inspiran mucho en música de grandes del progresivo como Pink Floyd o Rush, su firma e identidad están todo el tiempo dándole una vuelta de tuerca a la música y a lo incursionado con estos estilos en el rock.

Para el tema que le da el nombre al disco también hay claros elogios, en “Aenima” y su contenido compuesto principalmente por la predicción de Edgar Cayce, “el profeta durmiente”, quien decía que los estados de Los Angeles y Nueva York desaparecerían hundiéndose en el mar y también colgándose de la rutina de Bill Hicks, el irreverente y filosófico comediante y monologuista norteamericano al cual Tool admira muchísimo e incluso le dedicó este disco. Pero esto no diría mucho si no estuviera acompañado de una magistral pieza llena de originales inventos musicales revestida de efectos muy bien puestos en sus momentos más propicios, los susurros de la entrada con esos inolvidabbles riffs para darle paso a la marcha de un bajo- nuevamente preponderante de parte de Chancellor- para luego llegar al centro de la canción con una emocionante pieza melódica y de una paz post-caos que se transforma en algo simplemente conmovedor.


Para el final la vanguardia que quiere representar Tool está clara: los sonidos de iones o electrones chocando junto con otros de truenos y caos ambiental que fueron hechos con planchas de zinc sacudidas ya casi nos hacen despedirnos de esta maravilla de álbum, no sin antes invitarnos a escuchar a Bill Hicks, el inspirador en gran parte de este disco y todo el despliegue de técnica y entrega de un nivel abismante en “Third Eye”, una de las composiciones más complejas históricamente de la banda y que a través de ella Tool nos trata de dejar un mensaje con respecto al tercer ojo, el cual a grandes rasgos trata de que su despertar otorga la evolución al hombre y el dominio del espíritu sobre la materia. Un tema que tan sólo analizarlo daría para unos cuantos párrafos.

Como podemos ver “Aenima” es un todo, poniendo en todos nuestros sentidos increíbles expresiones de arte. Hablábamos de que el disco es toda una experiencia y es muy cierto, una vez que lo escuchas y vas descubriendo el universo que nos ofrece desde distintas perspectivas tanto sonoras como intelectuales, hace que simplemente te caigas rendido a sus bondades.


Por otra parte musicalmente innovó en el estilo del metal alternativo al punto que su sonido fue muy reinterpretado por numerosas bandas de aquí hacia el futuro, aunque la grandeza de Tool ha sido tan potente, que casi ninguna banda ha logrado igualar y mucho menos superar lo que han hecho en esta materia los californianos.

Tool después de “Aenima” seguiría evolucionando y poniéndose aún más complejo, incursionando en las matemáticas avanzadas incluso con su otra gran obra maestra como “Lateralus”, donde está basado en una idea muy interesante y completamente ambiciosa del espiral de Fibonacci, pero eso ya da para otro disco inmortal, lo que está claro es que Tool con este “Aenima” marcó claras pautas de la evolución del rock en el segundo lustro de los noventas y su calidad fue muy relevante para ponerlos en el sitial de honor de bandas del género, el cual mantienen intacto hasta el día de hoy, muy merecidamente.






Disco Inmortal: Tool -Lateralus (2001)

banda

“Lateralus” no sería un disco tan de culto ni digno de estudios (y quizás jamás se hubiesen descubierto sus teorías filosóficas, su volada matemática ni lo que trae escondido), si no fuera porque ante todo es un disco de grandes canciones, sucesor impecable de ese gran “Aenima” de 1996 que nos había dejado a todos prácticamente pasmados de tanta creatividad emanada, tanto desde el plano artístico y visual como desde lo musical.

Es el disco del espiral de Fibonacci, que tiene todo este concepto matemático entrometido. Costó para que saliera a la luz, como siempre en su historia entre disco y disco (y ahora hasta podemos dar cuenta de aquello más que nunca), la banda se tomó su tiempo para armar estas composiciones. Entre los enredos con la discográfica Volcano y los líos y posterior despido de su mánager de aquel entonces Tom Gardner (debido a pleitos de derechos y de dineros entrometidos), y tras la aparición de A Perfect Circle y la incorporación de Maynard James Keenan en tal proyecto, es que la banda se rearma y logra un resultado impensado para la historia del metal alternativo, un disco lleno de ideales, matices, arte, misticismo y misterio, en el que lograban darle más que nunca rienda suelta a este concepto de banda “como de otro planeta”. También cosa no menor y para apaciguar aguas fue la salida del imprescindible DVD “Salival” con grabaciones remixadas y originales y un inspirado cover de “No Quarter” de Led Zeppelin, por ejemplo.





Pero Tool siempre ha sido una banda inquieta, tanto Jones, como Carey y Chancellor no pararon de hacer música pese a estar también algo metidos en otros proyectos y ahí es como empezaron a salir las genialidades del disco. Systema Encéphale, pretendía llamarse en primera instancia, y la banda tuvo que desmentirlo, en conjunto con filtraciones falsas de canciones (y de nombres de temas). Recordemos que estábamos en plena era de los programas de intercambio de música (Napster, Audiogalaxy, etc.) que no siempre nos brindaban información fidedigna acerca de sus archivos y más de un “fake” nos llevamos desde esas plataformas creyéndonos que era nuestro álbum esperado.

Pero finalmente la banda anuncia este “Lateralus”, una especie de mito y práctica de cómo el ser humano puede llegar a encontrar la grandeza absorbiendo lo simple. Para los más entendidos en la materia de Tool, sabrán que se dice que las sílabas que canta MJK así como también la escala musical están designadas en esta secuencia matemática de este espiral, que va y viene, la secuencia numérica que suma dos valores más a partir de uno, formando una fórmula que se ha ocupado para la construcción de ciudades, el estudio del cuerpo humano, computación, videojuegos, etc. El tema del disco es de lo más increíble que hayamos podido escuchar, y aunque sigue siendo un mito esto de la relación matemática, las coincidencias son geniales. La otra parte interesante es que, según esta sucesión numérica, y poniendo al 13 como centro del espiral, si escuchamos el álbum en el orden de tracks 6,7,5,8,4,9,13,1,12,2,11,3,10, se puede disfrutar mejor y las pistas calzan (claro, haciendo el trabajo es muy cierto), pero no deja de ser un juego más para darle la dosis de mística suficiente al álbum. Cuento aparte es todo este arte dirigido por el maestro Alex Grey, que mezcla esta sicodelia inmersa en la anatomía humana y que también tiene estas referencias cósmicas que vienen insertas en el álbum y que es un trabajo insistente en la carrera de este peculiar artista.


Hay un trabajo enorme, metódico en cada composición, con esta cosa que le encanta a la banda como la de incrustar sonidos extraños, extraterrestres. “Faaip de Oiad”, último track del disco (que significa “voz de Dios” en enoquiano/español y con referencias ocultistas y una locución que realmente existió en un programa radial que recibía denuncias ufológicas). La voz que se escucha es este misterioso personaje denunciando un plan de seres alienígenas para dominar a la humanidad, lo cual nunca se supo si de verdad fue o no.

Pero habían canciones más “oreja, “The Patient” se convierte en una favorita tan sólo por su letra y música, nuevamente Tool recurre al cuestionamiento de la fe (Aún sigo acá, dando sangre y manteniendo fe) para algo que nunca va a llegar, alguna respuesta. Todo tras los latigazos de riffs pesadísimos y una marcha seductora y siniestra. “Ticks & leeches” fue tan brutal que dejó sin garganta a Keenan tras la grabación, esta furiosa y déspota sonata contra las sanguijuelas, los parásitos, pseudonazi reclamo contra la gente aprovechadora, que vive y respira a costas de otros.


En “Schism” las progresiones enamoran, el bajo inmenso del gran Justin Chancellor, en otra mística y oscura canción al mejor estilo “Aenima”. “Parabol” y “Parabola” claramente van de la mano, con una entrada donde Maynard prácticamente se convierte en maestro de ceremonia de una especie de secta ocultista, hablando de la divinidad, del no sentirse solamente parte de un cuerpo, “Este cuerpo que me sostiene me recuerda a mi propia mortalidad/abrazar este momento. recordar. Somos eternos. /todo este dolor es una ilusión” como salido de esas misas tan bizarras como las de Anton Lavey, para luego explotar en un cúmulo de potencia y riffs descomunales. Son las canciones hermanas de este disco tan jodidamente espectacular.

La magia de “Lateralus” (el tema) reside mucho en este concepto del espiral, pero tal como dijimos este disco no sería tan especial si no tuviera música inimaginable. Lo que pasa al final del tema es difícil describirlo, podemos oír sonidos de ultra tumba sonora, bajos experimentando al triple de potencia y esos riffs desgarradores la convierten en una de las obras maestras de Tool, sin duda. ‘Disposition’ sirve de relajo, dan ganas de quedarse tirado por ahí, una droga musical. Lo mismo ‘Reflexion’ y sus percusiones tribales y de algo entre la meditación y como de esta forma de estar construida como para un ritual.



En “Schism” las progresiones enamoran, el bajo inmenso del gran Justin Chancellor, en otra mística y oscura canción al mejor estilo “Aenima”. “Parabol” y “Parabola” claramente van de la mano, con una entrada donde Maynard prácticamente se convierte en maestro de ceremonia de una especie de secta ocultista, hablando de la divinidad, del no sentirse solamente parte de un cuerpo, “Este cuerpo que me sostiene me recuerda a mi propia mortalidad/abrazar este momento. recordar. Somos eternos. /todo este dolor es una ilusión” como salido de esas misas tan bizarras como las de Anton Lavey, para luego explotar en un cúmulo de potencia y riffs descomunales. Son las canciones hermanas de este disco tan jodidamente espectacular.

La magia de “Lateralus” (el tema) reside mucho en este concepto del espiral, pero tal como dijimos este disco no sería tan especial si no tuviera música inimaginable. Lo que pasa al final del tema es difícil describirlo, podemos oír sonidos de ultra tumba sonora, bajos experimentando al triple de potencia y esos riffs desgarradores la convierten en una de las obras maestras de Tool, sin duda. ‘Disposition’ sirve de relajo, dan ganas de quedarse tirado por ahí, una droga musical. Lo mismo ‘Reflexion’ y sus percusiones tribales y de algo entre la meditación y como de esta forma de estar construida como para un ritual.

Fue la última gran obra de Tool, sin duda, un disco que aún suena totalmente increíble y que dejó boquiabiertos a muchos en la época. Fue ganador de Grammys y cómo no, era la banda en lo que quizás pudo ser su mejor momento. Pasarían largos años para que volviéramos a escuchar algo de ellos, pero la marca que dejó esta joya difícilmente fue superada con el “10.000 Days”.








FIN DEL POST.

6 comentarios - 2 Discos inmortales: Tool-Ænima-Lateralus arte hecho musica

rubendiaz71653 +2
Unos cracks totales, van puntos
pillin_02
Gracias por pasar,saludos.
j4cf0 +1
Casi nunca doy puntos... pero ahora si los mereces ja...
pillin_02
Me parece perverso.
AINUN +1
+5...
pillin_02 +1
dav_57
Solo he escuchado el Lateralus de Tool , a ver si me pongo a escuchar estos
pillin_02
Muy recomendables los dos.