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El día que el Indio lloró......

El día que el Indio lloró......

Entrevista al Indio Solari en la revista Rolling Stone Número 123

El Indio se quiebra y empieza a llorar. Se presiona el tabique tratando de contener las lágrimas, se escuda detrás de sus manos. No Puede. Venía repitiendo que ya es un padre añoso, que va a cumplir 60 pirulos, que cuándo él se muera su hijo va a ser demasiado joven y que ése es su gran temor. Se había declarado claustrófobo y había dicho que “la muerte es la nada; algo espantoso para un claustrófobo. Que eso, al mismo tiempo, suponía él, significaba además “la liberación de esta especia de nostalgia del alma que uno tiene cuando no termina de ser feliz. Existencialismo puro, añejado en las lecturas tempranas y en la experiencia. Había dicho, también, que en esa posición se sentía fortalecido respecto de los temores habituales de la gente ante la muerte, algo que le había quitado un poco las ganas de seguir con la discusión: “Bueno, también es un descanso la muerte, ¿no?. Había dicho que el problema, “el problema”, era no poder creer “en el dogma de la fe”. O sea, saber que allá no hay nada más pero no saber cuánto dura efectivamente eso de la muerte. “¿Qué? ¿Dura para siempre? No por mí (porque, insisto, uno ya es testigo de sus propias miserias) sino por la gente que amas. A la gente que amás la limpiás de miserias, la ves buena, y verla te hace bien. Entonces, ¿nunca más los voy a ver? Ahí vino la pregunta…..


¿La muerte de tu madre es lo que te acerca a esa idea?
Mamá estaba cercana a los 100 años. Ahí, vos ves otra cosa terrible que es la decrepitud…
El Indio Solari pide un minuto con el dedo. Se retira al rincón. Ahí es donde se larga a llorar. Bajamos la cabeza de verdad, por respeto; no da para ver llorar al Indio Solari. Saca un par de pañuelos de una caja de Kleenex. Se suena la nariz. Y termina con esto: ¡¡La putamadre! Lo que pasa es que, nos demos cuenta o no, es el único amor incondicional que hay en la vida. Todo lo demás es negociable. Aún el amor de un padre…Bueno, disculpen. Otro tema….” Otro tema. Quedan muchos…

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EL INDIO SOLARI TIENE MIEDOS. NO A LA muerte, claro, ni a la vejez sino a cierta privaciones. Nada económico: se reconoce un tipo aposentado Lleva una vida cómoda. Hace lo que quiere, vive de eso. Sus rutinas no dependen más que de él, y las cumple. Desayuna en familia, 7:30. Cuándo Virginia lleva a Bruno al colegio, 8.15, comienza su modesto entrenamiento diario (“Me da vergüenza llamarlo gimnástico”): algo de trote, casi una hora de natación en la pileta del hogar. Y se encierra en esa suerte de prolijo búnker anexo a la casa: “Dibujo, pinto, escribo. Boludeo. Si quiero silbar silbo…. Para crear hay que estar lúcido y eso es a la mañana”.Cerca de las 12.30, Rosita o alguien lo convoca a almorzar y ese es el fin del horario laboral. “Al mediodía uno ya toma un vino, se empieza a intoxicar…por la tarde prefiero estar pelotudeando. “Salvo en momentos de grabación, como durante el año 2007(ahí hago doble horario, estoy con las maquetas, las máquinas”), el Indio duerme una siesta mirando tevé (alguna película pedorra, Buró Lancaster o algo en Europa Europa”). Ese es el horario en el que es dueño del control remoto. Ya durante la cena es Bruno el que insiste, por ejemplo, en poner por octava vez Happy Feet ante la mirada de su obediente padre con cara de “¿En serio? ¿Otra vez?. No va al videoclub desde que escribió el sugestivo y pícaro “La piba del blockbuster”. Me lo tiene prohibido…” Ríe, orienta la pera hacía “la patrona” y hace señal inequívoca de la metáfora maradoniana: le cortaron las piernas.
Cuatro días antes del reciente show con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en Jesús Maria, Córdoba, murió su madre: doña Chicha, una señora de casi 100 años que vivía en la quinta de Leloir con él. Lo contó en escena. Privaciones decíamos: teme no disfrutar la presencia de un hijo joven. Sabe de que se trata: él, hijo menor, fue concebido por una pareja grande y su padre, Don Tito, lo tuvo a los 40 y no llegó a ver en que clase de mito viviente se convirtió Carlitos. Bruno ya tiene 8 años.

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Rolling stone

LE FALTA EL AIRE. SE AHOGA, EL INDIO. El auto acaba de quedarse y el chofe-aceptó una invitación en un auto con chofer-, para colmo, le tira chistes. Cuando el driver le ve la cara por el retrovisor se acaba la joda. Apenas un comentario a tono: pasa siempre, no se preocupe. No es una preocupación, es una fobia. Las ventanas tienen una cortinita negra que amplifica la sensación de encierro. Al Indio le dan arcadas, se baja del auto, en plena autopista. Piden que se corran, que lo dejen del lado de la ventanilla. Los autos de los costados tocan bocina más fuerte. Eso lo altera más, lo pone peor. El Indio baja el vidrio y trata de bajar también las pulsaciones. Le cuesta muchísimo. El auto arranca. Se le pasa cuando pasa el rato.
Eso fue hace poco, pero no es la última secuencia de esos desórdenes de ansiedad que lo asaltan fuera de casa. Justamente al regreso del show de Jesús María, arregló para irse a la mañana siguiente en un avión de línea. Mala idea. Volar es otra cosa que, de movida, no le hace ninguna gracia: no es que le tema a la caída del avión, lo queja no disponer de si mismo, no poder interrumpir el viaje, bajarse. “Fue muy Heavy-dice-.Cuando salí al lobby, era como si hubiesen avisado que iba yo”. Había doble fila de personas apuntándole con camaritas digitales, en esa nueva configuración social que nos convierte a todos en potenciales paparazzi. “Parados, sentados. La gente me ponía nenes encima para sacarme fotos con el celular. Parecía una de esas películas de Fellini.”
“Yo soy claustrófobo-insiste-. Me pone muy violento eso.” El síntoma lo conoce de hace tiempo: sudoración, palpitaciones leves. Años de autoanálisis le permiten describir claramente esa sensación: perder el control de la situación.

“ÚLTIMAMENTE HAGO UN ESFUERZO POR MOSTRAME MENOS FREAK DE LO QUE MI VIDA ES. TIRAR TELEVISORES NO ES LO MÍO PERO…….


HOY, A TRES DECADAS DE SU DEBUT CÓMO hombre público, el Indio tiene el control total de la situación. Como nunca. Par sorpresa propia y ajena, su popularidad se mantiene intacta: como solista, llenó dos veces el estadio único de la plata y una Velódromo de Montevideo; viene de revolucionar Jesús María con más de 40 mil personas y próximamente reunirá esa misma cantidad en Tandil. Multitudes convocadas por su sola figura. Ya no está acompañado por sus compañeros de emociones de sus tiempos ricoteros. “El precio de la libertad es la soledad”, suele repetir en las entrevistas desde hace años, pero ahora si Solari está solo. Libre. Recién ahora. No están Poly y Skay como durante los últimos años redondos: ahora en su silla de Luzbulo, él mismo toca las guitarras hechas por el luthier Adolfo De Castro, a pedido (dos modelos “travel”, uno de ellos nacarado como volante de colectivo y con detalles de oro), con su propio mini Marshall, y desea las violas con un emulador Roland VS-1880 que aprendió a usar leyendo revistas extranjeras tipo Future Music. Además, recurre a su propia compañera Virginia para que le haga el filtro administrativo y contable que la gestión de autónomo requiere para montar recitales multitudinarios o vender discos por decenas de miles. Tampoco necesita a Rocambole: Fanático del cómic y dibujante desde la infancia (cuando se quedabas horas con un lápiz y una hoja en su casa, y sólo salía si caía a buscarlo Isa Portugheis, su compañero de la escuela 33 de La Plata), Solari mismo ilustra la tapa de sus discos. Para el reciente Porco Rex armó dibujos pornos basados en fotos e ilustrados digitalmente a puro Corel Draw. En su Toshiba algo vetusta. Este berretín de dibujante, en rigor de verdad, lo aplicó desde el comienzo a su carrera musical: la emblemática tapa de Octubre, con su héroe rompiendo la cadena, con la catedral de La Plata prendida fuego, fue delineada en birome y a mano alzada, durante un prolongado encuentro, por el propio Indio.
Tampoco tiene ya una banda de músicos a la que suplicarle que siga el tempo o q ue componga piezas complejas alejadas rock & roll tradicional, un contrapunto que lo tuvo a maltraer y lo hizo desprenderse de socios musicales de otros tiempos a los que les costaba convertir las texturas cargadas de Solari en canciones hechas y derechas.
Al contraluz de una persiana americana, confiesa conocer esa sensación de “después vienen los músicos y arruinan las cosas”, la conoce desde que promediaba la vida útil de los Redondos: sus demos eran demasiado complejo para los intérpretes de carne y hueso. Ahora, él mismo se ocupa íntegramente de esos arreglos. Sin dar explicaciones ni negociar con nadie. Ni siquiera recurre a un productor: se reconoce deslumbrado por esa tarea. “Lo hice mal durante años, voy tratando de pelotudearla…Pero el productor es el que pinta el cuadro y a mí no me interesa ser mano de obra. “A no dudarlo, entonces, sobre los motivos que encuentra el Indio a Porco Rex, sin duda la obra más personal y privada de su carrera, con letras de amor intenso, correspondido…”Hoy no tengo un propósito moral, en ningún momento lo he tenido. Durante el auge de los Redondos, me interesaba proponer eso de banderas en tu corazón y no sé qué, cosas que nos reflejaran a todos. Hoy ya no: son cosas más íntimas. Independientemente de cierta ingenuidad en aquella postura, cierto romanticismo ya pasado de moda, uno no puede fingir lo que no siente. Y encima tenés la libertad-como yo hoy-para hacer lo que se te canta en el quinto forro de las pelotas, ni hablar“. Lejísimos quedó, si nos remontamos más atrás en el tiempo, aquel colectivo interdisciplinario e impersonal que respondía a Patricio Rey y esos personajes festivos que condimentaban los primeros shows de los Redondos: el Sultán que repartía los buñuelos, el monologuista Mufercho, las bailarinas de ballet como Monona o Solita… Ahora, recién ahora, el espectáculo es todo de él. Es él. Pasaron tres décadas y es su nombre el que rubrica los discos y paga los cheques, aunque prefiera no poner su nombre. Tiene el control total de la situación. Sólo. Eso evita fobias. Otorga libertades.
“Si preferís les digo que no hay camas”. Habla por teléfono con Virginia que está de otro lado de la casa. Sin pudor. La rutina familiar se ha sacudido por el accionar periodístico que esta vez incluyó charlas, aclaraciones telefónicas y hasta algún mail preciso y tajante. “Esta gente está acostumbrada a quedar se días en la casa del artista, así que vamos a darle algo como para que trabajen”, le suelta a ella, mirándonos a nosotros. “Si me dan el tiempo suficiente suelto al Diablo y…Puedo hacer algunas cosas como las de Pity…últimamente hago un esfuerzo por mostrarme menos freak de lo que mi vida es…..tirar televisores no es lo mío pero…..” El Indio no habla por hablar, lo sabemos. Juega con su personalidad y su reflejo público, pero ni siquiera se acuerda cuando dio una nota sin tener un disco flamante para promocionar. “Cacareamos solo para poner huevos” es un axioma tan viejo y cierto como “solos y de noche”. Horas antes, al comienzo, nos había dicho: “Ustedes saben que no hablo si no es de un trabajo. Excepción de esto, que es la excepción que contradice la regla”, y señalaba con sus dos índices la alfombra al decir “esto”
El tipo tiene casi 60 años, no sabe si va a llegar a escribir sus memorias, pero si sabe que necesita corregir. Tiene un tic: masajearse esa calva emblemática que, deliberadamente, hemos dejado fuera de la tapa en este acercamiento extremo a su figura. La frota mansamente (arriesgaríamos: como esperando a que broten ideas prolijas). Tiene otro gesto recurrente: pasarse manteca de cacao por los labios, por la sequedad que da el hablar. Hablar mucho, una de sus características salientes. “Si uno no cuenta su vida, otro la va a contar. Y la verdad, yo no me reconozco en lo que dicen….Parezco Elmer Gruñón con los perros y la escopeta. Atrincherado. Preocupado por como vender remeras. Eso pasa cuando tu personalidad pública se convierte en una serie de malentendidos…”Días después, ya en charla telefónica, diría: “Prefiero no mostrar una personalidad confrontadora, hiriente hoy por hoy. En otro tiempo quizá sí lo hice….Hoy no me interesa mucho hablar de los demás, Estoy concentrado en temas míos. Cosas más personales”.

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indio solari

SU PRIMER CONTACTO CON ESO QUE ES HOY llama personalidad pública es la entrevista que Patricio Rey le concedió a Expreso Imaginario, a fines de 1978. Para la foto no posaron ni Skay ni Solari. Pero se reconoce el pulso literario del Indio detrás de la trama pseudo policial en la que un investigador lograba reportear en Bélgica al ficticio Rey, y que llevaba la firma de Norman Oyermoindigui. El apellido es un anagrama de su apodo y el nombre de Guillermo “el Boss” Beilinson, hermano mayor de Okay y promotor de los primeros encuentros ricoteros. Norman es por Mailer, una lectura que lo acompaña desde tiempos pre rockeros hasta hoy (actualmente conserva una edición de El Evangelio según el hijo en la biblioteca hogareña junto a La Década Púrpura de Tom Wolfe) y que conforma un eslabón clave en su formación intelectual, antes incluso de que el rock fuera entendido aquí como una cultura. Yo tengo la edad para haberme formado de adolescente una idea existencialista. Después legaron los pensadores de la Nueva Izquierda latinoamericana. Y la psicodelia. Imaginate que cuando llega el rock y la explosión juvenil, durante los 60, nosotros veníamos armando todo ese bagaje intelectual, y si vos además decidís formar parte profundamente de la cultura psicodélica…”
-¿Vos te encuadrás culturalmente ahí¿
Si, Yo soy de la psicodelia. Me cuesta hablar de eso por que no es sopa, no es tomarse unos productos, unas pepsis. Es aventurarse en tierra desconocida, una búsqueda, una experiencia que borra la barrera entre el interior y el exterior, esa tormenta eléctrica en el neocórtex…A mí no me faltaba ninguna figurita en ese álbum. Y fueron cosas muy importantes en el conocimiento humano. Yo, realmente, no encuentro cosas más importantes afuera que adentro.
-De hecho tuviste alguna militancia espiritual, en esa época….
Llegué a Silo en un momento en que lo único que yo quería era poner bombas. No me interesaba prender fuego unas fuentes. Llegué un tiempo antes de eso que se llamó Voto Anulado Revolucionario, en 1973…Yo tenía una casa al pedo y venía todo tipo de gente, todos jóvenes atraídos por cuestiones ligadas a la clandestinidad: había desde cosas afanadas hasta lecturas de Gurdieff, Ouspensky, y además experiencias vinculadas como las de Silo…
Aventuras. Clandestinidad. Vida al margen de la ley. Eso le costó al Indio un par de entradas en la Brigada de La Plata, de esas que dejan marcas. También por aquellos días nació su cultura psicodélica, que llega hasta hoy: en su último disco se hace Llamar Monsieur Sandoz, un homenaje a Albert Hofmann a través del nombre del laboratorio donde el científico (recientemente fallecido) logró sintetizar por primera vez una molécula de ácido lisérgico.

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reportajes

LA REFERENCIA GENERACIONAL INELUDIBLE de Carlos Solari (1949) es La Plata, en la primera mitad de los 70. La misma que comparten los ex militantes Néstor Kirchner (1950) y Cristina Fernández (1953). El humus cultural compartido de gran ícono de la cultura rocker con los últimos dos presidentes argentinos tiene una descripción clara para el Indio: “Antes de la masacre, era una ciudad peculiar. En ese tiempo, había mucha calidad de ideología. Riqueza. Es una ciudad de clase media aposentada, de familias platenses tradicionales y estudiantes solventados que llegan del interior. La calidad de lo que se experimentaba era muy buena: iba un hijo de buena familia a estudiar a Santa Barbara, California, y el tipo traía tres mil dosis de Open Window. Había tempranamente discos de The Who, una Telecaster, libros…
Eran jóvenes con poder adquisitivo y mucho repudio a lo que representaban sus padres: viajaban, traían información, vivían experiencias. Muchos de los que murieron en acciones eran hijos de jueces, de gente aposentada. Recuerdo haber abandonado departamentos completos. Yo era de clase media, me costaba, tenía una preocupación por los electrodomésticos…pero los amigos mismos saqueaban para hacer la experiencia de estar en pelotas en una comunidad. Hacíamos tropelías y muchos hacían cagadas porque después iban iba el padre y los sacaba.

“Yo soy de la psicodelia. Es una experiencia que borra la barrera entre el interior y el exterior”, precisa sobre su formación.


A no ser que la cagada fuera tan grande que ni tu viejo te podía sacar…”
De ese colectivo ricotero del que formaba parte en esos días, Solari era el único que no venía de una familia acomodada. Eso marca dos diferencias: él no renegaba y ni se revelaba contra ciertas comodidades; y, cuando caía, no corría la misma suerte que otros a los que sacaban al día siguiente. De todos modos, respecto de la militancia, hace una división tajante, que ya se percibía en esos momentos: heroicos y cínicos. “Ellos eran heroicos. Y los mejores, murieron. Pero cuando uno lee Los ejércitos de la noche (Norman Mailer, 1968) a temprana edad, ya entiende: sabe que uno llega al Pentágono y no hay un tipo poderoso sino un administrativo. En ese sentido los yanquis son claros: hablan de administración Bush. Pero se sabe que el poder está en otro lado. Cuando uno lee eso en el momento, entiende que lo que podía hacer era cambiar la capocheta de la gente, abrirla. No discutir la riqueza pero al menos los hábitos. Fue una época intensa…Yo leí El engranaje (Jean Paul Sartre) de chico: ahí ya te das cuenta que el sillón es muy poderoso, que el revolucionario que destrona al dictador se sienta, empieza a abrir cajones y queda entrampado en los podres macroeconómicos…”
Puntualmente, en esa obra teatral, Sartre describe una republiqueta periférica cuyo presidente pretende nacionalizar el petróleo y es intimado por las superpotencias a no hacerlo. “Se creyó que se podía tomar el poder como se tomaban los palacios en la Rusia zarista…y no. Pero independientemente de ese cinismo que uno tenía, también hay que aceptar que esas epopeyas marxistas han tenido ese atractivo. No sólo la Revolución Rusa, sino el propio Che Guevara. Son los últimos héroes que hubo…Para los que estábamos contaminados con la cultura pcisodélica y el existencialismo, ésa era una batalla perdida. El poder es de los que diseñan la vida. Por eso uno trabaja para diseñar la vida de uno….”

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porco rex

SU VIDA, HOY, ESTÁ TENIDA POR LA PATERNIDAD. Su Familia. “Tengo todo para ser feliz. Estoy muy bien con mi compañera. Mi hijo esta muy bien. Vivo aposentadamente bien por que la gente sigue comprando mis discos, hago lo que quiero y cuando quiero…Pero soy infeliz. Tengo lo que mucha gente quiere, pero eso no me hace un tipo feliz, por lo que pasa del ligustro para afuera. Y eso se nota en mis trabajos, no soy un artista pum para arriba. “Existencialismo temprano, decíamos. Cultura rock, después. Jura, de todos modos, que Bruno no escucho los Redondos. Que esos discos ni siquiera están en la casa.
-¿Por qué preservás a Bruno de eso? Ningún compañerito malicioso le hizo escuchar un disco tuyo?
-Se pone difícil. Me hecho muy amigo de algunos de los padres de sus compañeritos, pero cuando vamos a los asados ya todos saben que la premisa es que hablemos de todos un poco. Igual, los profesores ya tienen edad para haber sido redonditos. El de música, el de gimnasia…Le dan remeras de los Redondos a Bruno para que me las traiga y así yo se las firmo.
-¿Bruno no escucha rock?
-Sí, escucha. Pero a él le gusta mucho el hip-hop. Le gustan esas cosas risueñas que hacen los negros, con muchos ruidos vocales, labiales. Son muy elementales, por que es rap, digo, y si no entendés el slang…pero me gusta lo que hay abajo, por que se juegan un poco más, que son las cosas que yo más tolero, unas cuerdas, un telón melódico de fondo cada tanto. Pero a él sí, le encantan, y yo le hago selecciones de los discos que me mandan, le secuestro todos los tracks que tienen esos grititos ingeniosos que hacen los negros y él disfruta. Quiere escuchar siempre los mismos: 50 Cent, Snoop Dogg. “En realidad, en casa no somos muy del rock nacional. Lamento decirlo, sé que no es muy políticamente decirlo. Espero que eso no parezca en contra de nadie”, aclarará días más tarde.
En el living de la casa hay un home-teather gigante. Lo que no sabe el Indio es cuando le toca el turno del control remoto a él, porque casi siempre Bruno juega con la Playstation, desde que vuelve del colegio hasta la noche. El Indio no lo acompaña con la Play; su tolerancia para interactuar con una máquina llega hasta el Google, pero entiende a su pequeño: “Entiendo que si yo fuera pibe y aparece una maravilla así, me libero de mi papá para que me deje de romper las pelotas”.
Un día Brunito le preguntó a su papá si podía ir a taekwondo. A su edad, el Indio practicaba judo. Casi una tradición en las familias ítalo-americanas: los padres mandan a sus hijos a practicar artes marciales para templarles el espíritu y, de paso cañazo, despejar el televisor. “Más que nada quería que tuviera una manera de defensa. Esas cosas que pasan en el colegio. Y me encantó que tenga actividades más allá de la Playstation, que tenga algo para hacer. Yo vengo padeciendo está idea desde la época de los hippies, cuando los amigos preparaban a los hijos para la paz y el amor, y veías que en el terreno de al lado, el padre del vecinito le enseñaba a tirar con una nueve milímetros. Entonces decís: por un lado yo quiero que sea así, y por el otro lo estoy mandando como un pato a la merienda del lobo. Cuándo hay un cruce, el mío es boleta. Y vos querés que tu hijo esté vivo, que le vaya bien, que sea feliz.”
-Vos llegaste a la paternidad con unos años más de los que marcan los estándares sociales…
-Sí, soy un padre ya añoso. Hay algo desgraciado y es que uno fue muy egoísta durante tanto tiempo, preocupado en sus propios extremos, que no quería tener un hijo por que mi vida se parecía más a eso que ahora oculto. Por otro lado, también veo algunos coetáneos míos que han tenido hijos y los hijos han salido a hacer sus experiencias. Y digo, menos mal que mis padres no se enteraban de las cosas que yo hacía cuando yo era pibe. Tengo esa contradicción: por un lado, que no le pase nada y, por el otro, sé que la vida es muy azarosa y que ignorás las relaciones de fuerza de la sociedad en la que te tocará vivir.

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El día que el Indio lloró......

ESTAMOS A COMIENZO DE LOS 70. EN LA prehistoria. El Indio va en la caja de un camión. El cielo está despejado. Salió a la ruta hace un par de horas, con dos chicas que estaban parando en su casa desde hacía algún tiempo. Lleva un bolsito con su suerte. Una de las chicas es hija de un “jerarca del PC” que toleraba que su nena viviera con un hombre por que en esa época todos vivían en pensiones mixtas en la Plata, pero no tanto como para enterarse que se fugó a Brasil con un bohemio de dudosos ingresos. Paran un par de días en Montevideo, en la casa de unos pibes. “La primera postal que tengo de Uruguay es como de una ciudad nublada.” Van a dedo. L os suben. “Todo a Carona, a la buena de Dios. “ En vez de ir directo a Brasil por el Chuy, cruzan por Yaguarón. Nadie sabe dónde están. Finalmente, llegan a Brasil: “Hacía cuatro días que habíamos salido de Buenos Aires. Alquilamos un sucucho y a las tres de la mañana nos toca la puerta la cana con el padre de esta mina. Estamos hablando del 71, dictadura de Lanusse: se supone que estaba todo mal en esa época. Entonces, si el tipo era del PC, ¿cómo se sirvió de la inteligencia policial como para encontrarla en Brasil sin saber nada? Desde ahí, la de tomar la Casa Rosada con máuseres yo la empecé a ver bastante difícil.”
El gran titulador del rock argentino reconoce no ser un gran nomenclador dentro de su computadora y que no tiene gran memoria para las fechas. Pero deja husmear la laptop Toshiba y muestra una foto rotulada como “Carlitos-Che”. Es él en Brasil, en ese año, en ese viaje, con pelo larguito y camisa. Lo de Che viene por una barba tupida, mucho más que ese look atildado con que se lo conoció en la etapa de los pubs porteños. Aquella temporada, con un trago largo con paragüitas en el medio de un boliche de Cabo Frío, el disck-jockey puso Emerson Lake & Palmer al palo y el Indio entendió el valor temprano del sintetizador. “Sonó un tema y me quedé fascinado. Al segundo disco ya me quería matar. Ahora escucho ese sonido y lo odio, por que formó parte de proyectos espantosos.”
Cabo Frío, esa playa de brasileños para brasileños, era muy cerca de Buzios, por entonces spot chic de una tal Brigitte Bardot. Algunas de esas situaciones fueron el disparador de sus primeras composiciones. Baladas. Cosas que escribía cuando aún no cantaba en público.

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Rolling stone

ES OTRA TARDE, QUIZAS POR LA RESACA, decide mostrarse, reconocerse algo incómodo con la imagen que proyecta. No se reconoce cuando le dice Salinger porque, bien por el contrario y como se ve, se muestra amable y abre las puertas de su casa. Se molesta cuando acusan de secuestro exprés esa invitación a los terrenos que son parte de una reserva natural y en los que, vale la pena aclararlo, hay cosas más interesantes que los típicos ovejeros guardianes o un portón de hierro forjado: una huerta orgánica, un parque con limoneros y frutales propios, una “caballeriza” (no vimos caballos) y casi la plaza Familia Solari: todo parquizado, juegos infantiles cromados y hasta un vitreaux bastante grande, italiano, con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
“Es que no quedamos muchos vigentes que hayamos atravesado toda la cultura rock. En esa colección de ídolos populares estamos sólo Charly y yo. ¡Mamita, eso es lo que ha aportado el rock a los héroes del espectáculo…!”
A Garcia lo cruzó sólo una vez; fue una extraña situación de pub: La Esquina del Sol, 1984, Palermo, cuando Charly (1951) ya era un rockero famoso y buscaba talentos nuevos para producir (Los Twist, Abuelos) y, los Redondos, una banda de platenses recién llegados, con mucho mito encima, sin disco debut y las ideas claras. García les ofreció producirles el primer disco. La negativa fue tan rotunda como elegante. Jamás volvieron a verse. A su modo, reflejan dos aristas emblemáticas de la cultura del rock local: Charly, siempre desde el centro de la escena, popular desde su debut con Sui Generis, está embarcado desde hace una decena de años en un constant concept en el que invita a su casa y se muestra tal cual es. El Indio, antes enigmático e inexpugnable, también: “El es un artista existencial, bastante bien hace lo que tiene que hacer, le cuesta la vida. Tiene esa vida de mierda…Pero bueno: es un artista existencial, decidido a decir las cosas de otra manera. Por ejemplo, es un tipo ingenioso cuando hace reportajes y eso es porque tiene algo, se nota, independientemente de que se le salte l chaveta.

“En esa colección de ídolos estamos solo Charly y yo. ¡Mamita, eso es lo que le ha aportado el rock a los héroes del espectáculo!”

A mí también, se me pusieran una lupa permanente dos por tres..”.
Y va al fondo de la cosa, a la esencia, a qué significa ser una estrella de rock: “En otros tiempos implicaba asumir riesgos, llevar un tipo de vida…Pero ¿qué riesgo mostramos demoliendo hoteles cuando los pibes se cagan a tiros por la recaudación de un taxi? Realmente no sé qué queremos demostrar. Hoy en día los pibes lo hacen en cualquier esquina, en la puerta de una discoteca…”.

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indio solari

EL INDIO SE AGARRA UN PAPEL DE LIJA Y LE DA con ritmo a la pared que le queda más cerca. Hace dos días los dueños de casa avisaron que iban a venir, así que llegan hoy. Está el, hay un par de santiagueños, hay un chileno también. Es mediodía, pero acá, ya a las seis de la mañana, se desayuna mate de ginebra, como para mantener el espíritu invernal templado. No hay capataz. Un lindo quilombo: “Una ordalía”, dirá él. Transcurre la última presidencia de Perón. Toda esta zona está invadida por sindicalistas que, según él, empezaron a hacer cagadas a nivel edilicio por que sólo construyen casas tipo mediterráneas. Describe esas casas como “toblerones militares”.
“Estuve pintando frentes en un andamio con un tipo que si hacía un poco de frío nos íbamos a beber”, dicta. Empezó a trabajar en el rubro de la construcción no por una cuestión política sino por que había trabajo: se usaba hacer encofrados y él tenía la técnica. Además, era un laburo que no demandaba demasiado, más madrugones. “Total, fuera de temporada, en la costa, los dueños no iban nunca. Si alguno iba a aparecer, te avisaban antes y entonces pasabas una barnizeta. Yo me ponía las antiparras, un bonete y empezaba a rasquetear. Mientras tanto, estaba en otro mambo.”
Por entonces se dedicaba a compartir. “En esa época, la costa estaba llena de personajes.” Había pasado la época de Los Perros de la costa, de Kubero Diaz y sus amigos entrerrianos de la facultad de La Plata, exiliados en las playas alejadas de Cariló. El era el único de todo ese grupo de platenses alocados en busca de los paraísos hippies de las costas argentas que no venía de una familia acomodada, su dpto de La Plata estaba semiabandonado o era tomado por asalto, y él veía normal sacarse la túnica azul con estrellas merlinescas, suspender el paseo por los médanos y agarrar las rasqueta para laburar un rato. Para el Indio, eso era lo normal, no lo otro. Para el resto, no. Tiempo después regenteó un hotel residencial, el Alex. Era un spot costero que, en invierno, fuera de temporada, en las desoladas y ventosas tierras de Valeria en la que sus padres fueron casi pioneros, se convertía en bar para laburantes, laburantes como aquellos santiagueños, aquel chileno. Comedor de día y bar de noche. “!No sabés lo que era eso!”, dice ahora el Indio. “Venían tipos y me proponían secuestrar al dueño del corralón. Todo así. Todos marginados, todos chupeteados. “A la una de la mañana, se cortaba la luz. Imagínense la escena: “Yo, a oscuras, empezaba a tratar de que salgan sin romper toda la vidriera, empezaba a guiarlos. Cuando los estabas sacando, otros se metían en pedo a seguir jugando al truco. Encima tenía que beber mucho, porque esa gente solo respeta al dueño del bar si bebe a la par.”
Más tarde, cuando volvió a instalarse en la ciudad, ya con Virginia, lo hizo en Ramos Mejía. El Indio se levantaba temprano para tomar el Sarmiento hacia Once. “No tenía el poder adquisitivo como para tener un coche.” Trabajaba en el Instituto Hogar de Niños Ramón L. Falcón, en la calle Rioja. Su hermano Jorge era el director y cuando se retiró, no buscaron a nadie: el Indio, que era una suerte de secretario administrativo, quedó como responsable del hogar. “Ahí tenía que ir muy temprano. Y no era fácil, porque era la época de la caravana y a veces palmaba. Igual estaba solo en mi despacho y, ante la eventualidad, no atendía. Me daba no se que darle miedo a los nenes. “Todos recuerdan aún a ese muchacho ya apodado Indio ya su mujer Virginia, que se desempeñaba en la biblioteca y hasta lo ayudaba rasurándole la calvicie cuando el tipo, responsable, querido y de vestimenta atildada en su empleo, se preparaba para algún concierto. Ese fue su último trabajo, exceptuando el de artista, que conoció con los Redondos y ejerce hasta hoy.

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reportajes

HOY, EXPLICA COMO ESCUCHAR SU ULTIMO disco. Primero, igual, hace una aclaración: “Esto no lo hago graciosamente, simplemente para proteger el estado de ánimo del que va a escuchar la obra, sino porque yo trabajo con mucha intimidad”. A lo que se refiere concretamente es al tiempo y la minuciosidad que dedica al proceso que va de la idea al registro final, definitivo del álbum. Un año intenso que va de la idea (vuelve a masajearse la calva) al tema masterizado: su trabajo metódico. Ahora, sí, explica cómo escuchar su Porco Rex: “Lo tenés que escuchar en <<flat>>, ni en loudnees ni una mierda. Por que todo el mundo tiene seteado el equipo doméstico en modo <<Rock>>, para que sean más graves los lows, y no. Si vos escuchás el mío así, los golpes son demasiado profundos, porque en el estudio yo lo dejé como me gusta a mí. Vos lo tenés que escuchar en flat y con el volumen apropiado”.
Señala su centro musical. Las barras del ecualizador, y se toma una revancha profesional. Les tira un dardito a todos los ingenieros y productores que se cruzó en su carrera; los que le borraron las sutilezas que quiso y no supo o no pudo incorporar como productor a sus canciones, los que le arrastraron los chelos y las orquestaciones, y le dejaron el punteo y el saxo al palo. “Esas barras marcan si el tema esta pichicateado en cuatro lucas, en dieciséis lucas. Esas lucas son el espectro de lo que está sonando. Cuando vos vas a hacer el mastering y están muy ocupados, con mucho laburo, te ponen todo en dieciséis y te mandan a tu casa. Y cuando llegás a tu casa, escuchás que el sonido está comprimido y al tercer tema te aburriste. Como pasa en muchos de los discos de rock actuales. Por eso todo suena igual. Ese mastering contemporáneo es muy bueno para la emisión radial, pero cuando tenés toda la guitarra overdriveada, al rato te querés matar.” El no, considera su álbum una obra completa, integral, y aclara, aparte, que seguiría pensando los discos en función del lado A y el lado B, los hits adelante y las excentricidades atrás: “De viejo choto que soy, nomás”.
-Pero Indio, ahora la gente escucha los discos desde internet. Ayer estaba almorzando y entró alguien con el ringtone de “Martinis y Tarfiroles”…Trucho.
Yo no pienso como un artista del que podés sacar un hit y bajarlo por internet. Yo sigo vendiendo moléculas, no bits. Por ejemplo, con el tema de los ringtones. Yo me enteré que “Jijiji” era el más bajado y qué sé yo. Averigüé….Creo que liquidan una cosa en Sadaic, pero esa parte del negocio no la tengo. Toda esa parte, te juro, es la que me arruinó la vida.
Luzbulo, su ambiente de trabajo, no tiene wi-fi. En la casa hay conexión. Sí, pero su navegación en la PC familiar se restringe a las coordenadas de Google y a los mails como los que, cada dos o tres días, intercambia con su amigo Calamaro.
-¿Bajás discos?
-No. Chusmeo, me dejo llevar… Según leí en el diario, sólo el 18 o 20 porciento de los usuarios bajan discos en la Argentina. En realidad, para un artista de acá es muy difícil mantener una comercialización on-line. Hay un porcentaje minoritario de gente aposentada que tiene todos los chiches y le gusta promocionar alegremente eso de “somos libres, entreguemos todo”. No, yo no, yo soy un productor independiente. Vivo de los derechos de autor. Vivo de lo que produzco y reinvierto para seguir produciendo. Sí un día la gente copia todo y piratea, estamos perdidos. Y no hablo de los casos del Primer Mundo, como Radiohead, que parece que regala algo que después vende. Por que en definitiva, esa banda es de un lugar donde ya nadie se afana ni el diario ni la leche. Acá no solo no te pagan una mierda, sino que te entra un hacker, te rastrea tu cuenta y te roba toda la plata.
Un sector de su casa está repleto de estantes con más de cinco mil CDS y, reconoce, sus amigos de la distribuidora Belgrano Norte le hacen llegar, metódicamente cada dos semanas, lo que sale…Rock. De afuera, como Arcade Fire, la banda canadiense que se convirtió en su último entusiasmo.
Tiene una estrategia para mantenerse al día con la música: pica todo los discos que le llegan y se graba sus selecciones en minidisc, en pleno 2008, un formato ya obsoleto. Ahora, los más recientes están apilados en un Vat 69 y otras botellas de whisky, a un lado del equipo. Son más de cien, rotulados a mano con la caligrafía prolija del Indio, de colegio industrial de los 60, y los nombres, que llevan su pulso inconfundible, son pura miel para cronistas. Anoten, quienes creen que el tipo sigue solo atento a sus contemporáneos Tom Pettyo John Cougar Mellencamp.
1) “Fuck My Mind.” Contiene: Mars Volta, The Bravery. 2) “Música para ensuciar las Adidas.” Con Kanye West, Massive Attack, Just Jack. 3) “De cada pueblo un paisano”, con Calexico y Daniel Lanois, entre otros. 4) “A veces extraño un botiquín”, una selección de Edwin Collins y Peter Wolf. 5) “Echemos algo al fuego”, de Queen, Groove Armada, Brazilians Girls y The Fratellis. 6)”Música para el cuco llorón”. Ese tiene traveling Wilburys, Black Rebel Motorcycle Club y 39 Seconds to Mars.

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porco rex

HACE POCO LE HICIERON EL PRIMER ESCRACHE de su vida. Y encima fue en el portón de su casa. Habló bien de Omar Chabán. Ni siquiera dijo que era inocente, o que era su amigo. Apenas reconoció a Chabán como “un artista”. Nada más. Vinieron padres de víctimas de Cromañon. Se imaginarán: en la puerta de casa, a don Solari, no le hizo ni media gracia. Preguntamos, pues, por su posición frente al juicio oral, qué piensa él de que los miembros de una banda de rock—con una tragedia de 194 muertos cargada sobre sus espaldas—vayan presos. Entonces, contesta: “La prueba de que nadie de esta gente era realmente culpable, es que al otro día cerró todo el espectáculo. Todos los lugares cerraron, o sea que estábamos todos en infracción. Evidentemente pasó porque hubo un problema de controles y un demente…(se corrige, rápido) bueno, no podés decir un demente: un pibe embriagado tiró una bengala al techo, se prendió fuego y murieron ciento noventa y pico. En cuanto a Callejeros, yo no sé si ellos han llevado las bengalas para repartirlas en sus shows. Pero en mis recitales se han tirado bengalas todo el tiempo. Yo tampoco puedo salir a cascotear en la plaza pública a gente que no creo que sean criminales. Yo creo que les explotó algo en las manos…Desgraciadamente, como ocurre cuando hay una presión social, de los padres y todo, es probable que la pena sea mayor de la que deberían tener”. Acá vuelve a corregirse. No vuelve para atrás ni se arrepiente, en rigor de verdad es otra aclaración para sumar a la lista, buscando que las ideas contengan cierta complejidad de análisis: “Esto es una mirada que tengo yo. Porque es algo en lo que estuve involucrado, un mundo que conozco, y no creo que en el músico haya una búsqueda intencional que lo transforme en criminal. De todas maneras, si hay un estrago, alguien tiene que pagar. Yo al caso Cromañon lo comparo con las sociedades donde no hay guita como para solucionar ciudadanamente las cosas”. Días después, otra aclaración: “Tampoco creo que el problema sean las bengalas. Pero si lo son, si socialmente son inaceptables, que sea otro el que se ocupe de controlarlo, porque yo no puedo. Es decir, si no se las puede usar ni al aire libre porque son peligrosas, entonces que no las comercialicen y punto”.
-Tus recitales como solista son el único espacio del rock nacional en que las bengalas, incluso después de esa tragedia, no son vistas como un fruto prohibido. ¿Tuvíste contravenciones por las bengalas que el público prendió en La Plata o en Córdoba?
-No. Primero, las que pasaron, pasaron porque se te pone muy difícil que cacheo, Si vos no querés otro tipo de quilombos, el cacheo se te pone muy difícil cuando van 40 mil, 50 mil personas. Tenés que empezar a las 9 de la mañana. Y la gente no va cuando vós querés. Entonces, la única que hay es apelar a la conciencia de los pibes, y eso ha pasado de alguna manera: en Jesús María tiraron tres bengalas. Tres. No es como en otra época…En segundo lugar, yo prefiero que no lleven bengalas. Pero cuando se escapa el Diablo, también, ya lo dije, un poco el peligro me gusta.

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El día que el Indio lloró......

EL INDIO PRENDE LA ESTUFA, EL HOGAR MEJOR. Ya es mayo pero no hace frío para fuego. Su hijo no está y su mujer tampoco. Tiene un rato hasta que vuelvan del mal, típica compra de sábado. Acaba de encontrar otro de esos viejos cuadernos de anotaciones. Debe tener treinta años, el mismo tiempo que lleva hablando de El delito americano, su novela de ficción inconclusa. Esa ambición por describir su pensamiento total, fiel a sus maestros intelectuales, al estilo de la gran novela americana. Es como un ritual que hace cada tanto: el cuaderno está lleno de apuntes, fragmentos inéditos, anotaciones. No arranca las hojas una por una. Deja que el hogar tome temperatura y lo manda al infierno. No se arrepiente. Se siente liberado; menos carga. “Tengo el deber de prenderles fuego. Debo mantener el bosquejo y no respetar la manera en que esta escrita. Esto lo aprendí de Sábato”, dice. Cuando Virginia llega con Brunito, acá no pasó nada.

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AHORA, AHORA CUANDO USTEDES LEEN y el hostigamiento periodístico ha cesado, está preocupado porque tiene que conseguir cinco mil kilos de pan para el show de Tandil, el próximo 5 de julio. Simple: tiene que asegurarse que toda la gente que va a llevar hasta allá, tenga algo para morder. Y como productor independiente que es, está hasta en esos detalles. Para rendir cuentas, la tiene a Virginia. Es como una nueva Poly. También tiene a dos contadores y a Julio, su guitarrista y roadie permanente. El backstage de Jesús María parece una sala de espera, no un camarín de rock. A excepción del catering, el Indio Solari y el whisky en botella. Los músicos afinan, el cantante espera. No lleva a su familia al show. Se asegura de conseguir una habitación de hotel amplia. “Yo soy del hotel porque es una protección.” Generalmente, el Indio deja la habitación cuando toda la gente entró al estadio. “Trato de ir lo más tarde posible, a veces se puede y a veces no.”
-¿Tenés un crew de seguridad?
-Sí, yo tengo un pelusa propio, Diego, que es nada más para que esté cerca, alrededor mío. Uno nunca sabe lo que puede pasar, ¿viste? Sabemos que hay de todo y yo recibo cartas de cada pirucho que me ponen en una circunstancia rara, que vos decís: “Este algún día va a leer alguna letra, va a creer que lo traicioné y anda a saber…”
-¿Mark David Chapman?
-Sí, por eso no está mal tener un Pelusa cerca. Sabemos que hay de todo y el asunto de ser un artista de culto, así entre comillas, entre muchas comillas…
-¡Indio: si ni siquiera vos sabés qué es ser un artista de culto, cortamos esta entrevista ya!
-No, pero ¿viste esas palabras que terminan adjetivándote? No es por incomodidad, eh. Yo no me como el rosco de mi mismo, yo se lo miserable que soy, lo egoísta que soy. No necesito que nadie me esté diciendo cómo soy.

Rolling stone

Fin

33 comentarios - El día que el Indio lloró......

marcos_mtb
Genial che

nos vemos en Salta en septiembre

Salta Es de RICOTA!!!
elpolly
Excelente!! Nos vemos en Salta!!
fride
muy buen post!!! gracias!!!
PResagio14
AGUANTE EL INDIO LA CONCHA DE LA LORA GRACIAS INDIO GRACIAS SKAY GRACIAS REDONDOS POR HACERME SENTIR LO Q HOY SIENTO POR USTEDES ALGUNOS NO LO ENTENDREN NUNCA LO Q LO SIENTEN SI PERO BUENO MEJOR NO HABLAR DE SIERTAS COSAS MUY BUEN POST LOKO SAN JUAN ESTA ENCANTADOR NO NOS OLVIDEMOS DE NOSOTROS RECORDEMONOS
sergio2000 -1
El Indio llora
Debe ser en lo unico que se parece a los pibes que lo siguen a todos lados....
Naranjos
PR
TODO PRESO ES POLICO
InciertoCaminante
Naranjos dijo:PR
TODO PRESO ES POLICO



no entiendo el nexo entre tu comentario y el post

sergio2000 dijo:El Indio llora
Debe ser en lo unico que se parece a los pibes que lo siguen a todos lados....


los pibes son claustrófobos?,o claustrofóbicos?
PResagio14 dijo:AGUANTE EL INDIO LA CONCHA DE LA LORA GRACIAS INDIO GRACIAS SKAY GRACIAS REDONDOS POR HACERME SENTIR LO Q HOY SIENTO POR USTEDES ALGUNOS NO LO ENTENDREN NUNCA LO Q LO SIENTEN SI PERO BUENO MEJOR NO HABLAR DE SIERTAS COSAS MUY BUEN POST LOKO SAN JUAN ESTA ENCANTADOR NO NOS OLVIDEMOS DE NOSOTROS RECORDEMONOS



frases vacias redundantes y sin sentido....solo giran alrededor de un concepto cerrado.

a la gente que provoca eso con tan poco las conozco como \&quot;vende humo\&quot;
ScreamBloodyGore +1
Vende Humo no, el tipo dice lo que siente, piensa y le parece
Algunos no lo sentiran asi, otro si (como el flaco q señalaste)

pero es un tipo inteligentisimo, eso es innegable

Vende Humo son las bandas q hablan del barrio y los pibes mientras viven en algun barrio privado y duermen al lado de un cheque de regalias
Nonpalidecee
Indio de mi vidaaaa!!!! lo mas grande que existe! A salta con la banda ricoteraa! lo mejor!
W
PR
Solo te pido que se vuelvan a juntar..
Pettu
Cita NaranjosR TODO PRESO ES POLICO

no es politicO?
Jhon_Hohwell
Cita sergio2000:
El Indio llora
Debe ser en lo unico que se parece a los pibes que lo siguen a todos lados....



Incierto Caminante: Creo que Sergio hizo referencia a la diferencia intelectual y formativa entre El Indio y la mayoría de sus oyentes...

No se nececita tener una \&quot;formacion\&quot; o ser un \&quot;intlectual\&quot; para poder apreciar el arte!
Ishmael
Gente, por favor, no se creen falsos ídolos.
Paisanito84
Un par de cosas... yo creo que tanto los redondos como el indio ya es un hito de la historia rockera de la argentina, no nos olvidemos de otros grandes que marcaron historias y decadas, charly y sui generis, pappo y riff, luca prodan y sumo, etc... hay muchos capos musicos y escritores. Pero el tema en cuestion aca es el INDIO SOLARI. Yo calculo que es uno de los unicos tipos que se hizo querer sin necesidad de aparecer en programas berretas donde presentan bandas mediocres intentando \&quot;vender humo\&quot; \&quot;babasonicos\&quot; que es eso? \&quot;miranda\&quot; manga de homosexuales...
Pero.... solo una cosa
EL INDIO ES EL INDIO...
\&quot;...EN ESTE DIA Y CADA DIA...\&quot;

W
pr
cabraloca
Escuche el disco en FLAT y la verdad es que cambia y mucho
IbLiZ
MUY BUENO FLACO
dt120
La tengo a la revista, es muy buena la nota, lastima que le corte una parte y me quiero cortar un huevo!
Estravagario
¿La muerte de tu madre es lo que te acerca a esa idea?
Mamá estaba cercana a los 100 años. Ahí, vos ves otra cosa terrible que es la decrepitud…
El Indio Solari pide un minuto con el dedo. Se retira al rincón. Ahí es donde se larga a llorar. Bajamos la cabeza de verdad, por respeto; no da para ver llorar al Indio Solari. Saca un par de pañuelos de una caja de Kleenex. Se suena la nariz. Y termina con esto: ¡¡La putamadre! Lo que pasa es que, nos demos cuenta o no, es el único amor incondicional que hay en la vida. Todo lo demás es negociable. Aún el amor de un padre…Bueno, disculpen. Otro tema….” Otro tema. Quedan muchos…


no da para verlo llorar.. pero si para publicar una nota de eso? que hipocritas
Kiuuby14
El tipo mas rock que existe.
mrequix
rollingstone es una verga,aguante el indio
juansoria4321 +1
Fanaticos del indio solari fe hoy en dia...

indio solari
emili774
nose como llegue aca pero me siento re jovato
dio_heaven
yo por la foto de la mina