Wikileaks provoca nuevo traspié de Washington en América Latina


Wikileaks provoca la renuncia de embajada deEE.UU en Améric


La expulsión de la embajadora estadounidense en Ecuador marca un nuevo traspié en la región para Washington gracias a Wikileaks, que ya había provocado la renuncia del embajador en México, y es un golpe al tipo de relaciones pragmáticas que mantuvieron ambos países.

Los centenares de miles de cables diplomáticos estadounidenses filtrados por el sitio Wikileaks desde noviembre de 2010 han puesto en aprietos ante diferentes gobiernos latinoamericanos a la administración de Barack Obama, que tuvo que iniciar una campaña diplomática para minimizar los daños.

El encargado de la diplomacia estadounidense para América Latina, Arturo Valenzuela, señaló a principios de año que la hasta entonces reacción atenuada de los gobiernos latinoamericanos ante el escándalo de Wikileaks "en lugar de perturbar nuestras relaciones, en realidad demostró su fortaleza renovada".

Pero en los últimos días las revelaciones produjeron daños concretos: el martes el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa expulsó a la embajadora Heather Hodges, a menos de tres semanas de la renuncia del diplomático estadounidense en México, Carlos Pascual, ante la irritación del gobierno de Felipe Calderón.

Estos reveses se producen a escasas dos semanas de que Obama finalizara su primera gira latinoamericana por Brasil, Chile y El Salvador, para impulsar su política de una alianza entre iguales, pero que fue opacada por acontecimientos mundiales y falta de logros concretos durante el periplo.

Quito resintió un cable en el que se afirmaba que Correa nombró en 2008 a un jefe de la Policía a sabiendas de que era corrupto, mientras que Ciudad de México criticó cables que describían fricciones entre la Armada y el Ejército mexicanos y falta de coordinación en las fuerzas de seguridad del país.

Correa quiso "enviar un mensaje fuerte de que no toleraría lo que señalaba el cable. Esto traerá muy probablemente costos para la relación bilateral", señaló a la AFP el presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, Michael Shifter.

Uno de los efectos negativos que podría traer esta situación es socavar la estrategia de Obama de mantener un diálogo con gobiernos "como Ecuador, que no han sido del todo amigables con Washington", dijo Shifter.

"Esto reforzará la posición de los escépticos de esa estrategia en Washington", señaló el analista.
A pesar de que Correa es cercano a gobiernos como el del venezolano Hugo Chávez, antagonista de Estados Unidos, había mostrado una postura más pragmática frente a Washington.

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, señaló este miércoles que espera que no haya "consecuencias" por la expulsión de la embajadora, luego de que Washington protestara por esa expulsión y afirmara que estudiaba sus opciones.
Patiño hizo votos por que las relaciones se mantengan "excelentes" y aclaró que la medida iba destinada "específicamente" contra la embajadora y no contra el gobierno de Obama.

Más allá del ámbito diplomático, donde seguramente habrá consecuencias será en la parte comercial.
Un influyente legislador, el demócrata Eliot Engel, afirmó el martes que la "expulsión irresponsable" de la embajadora prácticamente echaba por tierra la posibilidad de renovar en el Congreso estadounidense las preferencias arancelarias andinas, conocidas como ATPDEA.

Las preferencias, vigentes desde 2002 y que eximían de aranceles a cerca del 90% de las exportaciones colombianas y 72% de las ecuatorianas, vencieron en febrero pasado.

Las revelaciones de Wikileaks sobre América Latina han tocado los más diversos temas, desde indagaciones de Washington sobre el estado mental de la presidenta argentina Cristina Kirchner, la posibilidad de que desde Chile se financien grupos fundamentalistas, señalamientos de que el gobierno paraguayo es "débil" y una miríada de críticas a mandatarios y gobiernos de la región.

Pero eventuales nuevas represalias por parte de los gobiernos latinoamericanos deben verse como un reflejo más de "situaciones políticas domésticas y los temperamentos de los líderes nacionales", que a una tendencia regional, concluyó Shifter.

Fuente: AFP