"Iorio tiene que estar en cana"


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O'Connor: "Iorio tiene que estar en cana"




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El 26 de marzo, O’Connor se recibirá de referencia del heavy metal local, mal que le pese a cierta intelligentzia de cuero negro que señala a la banda de Claudio Alberto Castro endilgándole epítetos como “careta”. No hay, a la vista, una razón para marcar con la S de sacrílega a la agrupación que en esa fecha actuará de telonera en el show de Ozzy Osbourne en el club G.E.B.A. No se sabe cuáles son los preceptos metaleros que O’Connor desoyó, pero algo bien debe haber hecho para que la producción del ex Black Sabbath (no la organización local) la haya elegido como warm up de la parada argentina del británico.

Con Río extraño como disco a defender sobre las tablas, a Claudio “O’Connor” Castro no le cuesta rebatir el encasillamiento, la autocomplacencia y la demagogia, tres pecados capitales del heavy local.

“El género como bandera política o ideológica no es lo mío. Yo no hago homenajes a discos de Hermética ni a bandas en las que no estuve. Sigo grabando discos nuevos e intentando innovar. La única ideología que tengo es ser buena persona y tratar de amar al prójimo como a mí mismo. Todo lo que tenga que ver con una escena o una postura política generada por otras personas, nunca por mí, me tiene sin cuidado”, tira.

La munición, intermedia si se tiene en cuenta lo que le queda por decir, tiene un objetivo claro: la celebración de los 20 años de Ácido argentino, disco clave editado en 1991 por Hermética, banda que lo tenía como cantante, organizado para abril por el “Tano” Romano; y el tributo a V8 que tendrá en Gustavo Rowek al único integrante original de la banda que comandaba Ricardo Iorio, también con Romano como protagonista.

Un título como Río extraño podría explicarse por el Delta del Tigre, búnker espiritual y creativo de O’Connor, incluso si las letras tienen poco que ver con el discurrir de su vida en ese paraje y bastante con un apocalipsis sonoro, pesado, y de una lírica no exenta de referencias épicas varias.

“La vida no me cambió, yo le voy a cambiar la vida al Tigre –bromea–. Sufrí un robo violento hace unos años, eso me llevó a vivir encerrado y a decidir mudarme. Ahora disfruto de mis mates a la mañana, tranquilo. Por otro lado el paisaje es incomparable”, relata.

–Igual, las letras de “Río extraño” van por otro lado.
–A todas las letras del disco nuevo las escribí ahí, pero sigo hablando de las mismas cosas. Hay temas como Trinchera, que me retrotrae a la guerra de Malvinas por un amigo que estuvo y con quien todavía nos encontramos. Hay algunas que son apocalípticas, otras no tanto. Abre el portal es esperanzadora e invita a quitarse los miedos y dar el paso que hay que dar. La de Río extraño es una letra que habla de defender lo tuyo aunque te copen la parada. Y cuando digo “lo tuyo es tuyo” no me refiero a algo material sino a una postura frente a la vida, una idea.

–¿Sos una persona distinta?
–Soy distinto a todos esos personajes que viven solos, acompañados por nadie, que se creen mesías de lo que sea porque tienen una bolsa de falopa al lado. Yo estoy rodeado de familia, hijos, hijastros, ahijados, sobrinos, estoy rodeado de amor todo el tiempo. Me alejé de las drogas, de mucha actividad que no tenía que ver con el ser humano y su esencia. Me refiero a varios personajes. Por ahí se te ocurre uno solo, pero conozco el paño y hay un montón sin tanta difusión y también son una especie de terroristas.

–O sea que de la escena heavy argentina, nada...
–Mi escena es la de O’Connor, no estoy cortado por un género. Nunca me sentí identificado con el discurso de que “yo no entro en un boliche porque yo soy heavy” (lo dice e imita el tono habitual de voz de Iorio). Yo voy a todos lados y soy heavy igual. No tengo miedo y estoy muy seguro de mí mismo. Lo otro es autodiscriminación, convencerme de que “tengo lepra, acá no puedo entrar”. El planeta es diverso.

–Volviendo a las canciones, exigen una amplitud de registro importante ¿Te cuidás las cuerdas vocales?
–No. Es una especie de don natural, pero prefiero preocuparme por hacer canciones, renovarnos y plantearle al público que escucha O’Connor nuevos desafíos. Que la gente que nos sigue sepa que el artista al que van a ver se preocupa por el arte y no por eso o por decir pelotudeces en los programas de televisión.

–¿Como cuáles?
Escuché a un ex compañero hacer prácticamente una apología de la pedofilia, cosas que no tienen que ver con nada. Es extremo, desagradable y para denunciar. Yo tengo hijos, amo a los niños, y escuchar lo que él dijo sobre el episodio de los tres pibes que no querían tomar la sopa me indignó. Ese tipo tiene que estar lejos de los niños. Y en cana.

Otra vez, la referencia es a Ricardo Iorio, protagonista de una entrevista en el canal Quiero en la que hizo un relato bastante explícito de un supuesto episodio con tres menores que habían dejado a su cuidado, y que podés ver en la pestaña de videos que acompaña a esta nota. El metal argentino no tiene una sola aleación. Y O’Connor lo deja claro.

El show
O’ Connor toca este sábado en Refugio Guernica (Tillard 115, ex Captian Blue). A las 22. Invitados: 3 de Copas y Eterna Agonía. Anticipadas a $ 53 en Edén (Obispo Trejo 15), Locuras (9 de Julio 451) y Rayosan Express (Corrientes 161, local 1011 del Garden Factory).