Por primera vez, Cristina se mostró preocupada por la suba de precios

"Es una preocupación que planteó la Presidenta de la Nación y que nosotros compartimos", dijo Hugo Yasky tras el encuentro en la Casa Rosada.




Cristina Fernández de Kirchner admitió ayer su "preocupación" por el incremento de precios y pidió a dirigentes sindicales de la CTA que tuvieran "cuidado con los reclamos salariales para que no empujen la inflación". Así lo relató el dirigente de la CTA, Hugo Yasky, al término de una reunión de dos horas que el sector oficialista de esa central de trabajadores mantuvo con la Presidenta en la Casa Rosada.

-¿Hablaron sobre la suba de precios?-, preguntó un periodista radial a Yasky cuando salieron del encuentro.

-Sí. Es una preocupación que planteó la Presidenta de la Nación y que nosotros compartimos: ver de qué manera logramos hacer un abordaje integral del tema de la suba de precios, de la inflación, respondió el titular de una de las dos fracciones de la CTA.

Agregó que la cuestión "requiere de políticas públicas y también de la participación de los sectores empresarios" además de los trabajadores, porque la inflación "es un tema distorsivo que puede significar un retroceso" para las conquistas salariales.

Del reclamo de moderación que hizo Cristina en relación al capítulo salarial dio cuenta la propia agencia oficial de noticias: "En diálogo con Télam, Yasky reconoció que 'la Presidenta nos pidió que tengamos cuidado con los reclamos salariales para que no empujen la inflación'", indicó un cable emitido a las 16.19.

De esta manera, la inflación -tema tabú para el Gobierno que públicamente niega el problema- y el afán por poner techo a los aumentos salariales, afloraron con la CTA kirchnerista en el tercer encuentro del diálogo social que la Presidenta inició el lunes con la CGT de Moyano y siguió el miércoles con la UIA. El lunes, será el turno de las pequeñas y medianas empresas nucleadas en CAME.

Yasky, gremialista docente, conduce el sector de la CTA enfrentado al del estatal Pablo Micheli, crítico del kirchnerismo. La CTA se fracturó tras las elecciones internas de setiembre pasado y Micheli reprochó al Gobierno no haber sido convocado al diálogo.

Luego de la reunión, Yasky precisó que "se habló de la necesidad de la autorregulación de las demandas salariales gremiales, en una economía que tiene pronóstico de crecimiento y en la que el consumo popular se va a seguir incentivando".

La Presidenta, según dijo, se refirió a "la tensión que genera la puja distributiva en la remarcación de precios" y habló de "otras formas de recuperación y de defensa del ingreso de los trabajadores", que no tienen que ver con lo estrictamente salarial, como cláusulas en convenios, plus salarial y participación de las ganancias. Sobre el proyecto de la CGT de reparto de ganancias empresarias, Cristina les dijo que los empresarios plantearon el miércoles que preferían "convenios entre partes".

La CTA planteó también a Cristina su histórico reclamo de la personería gremial, para terminar con el unicato sindical que defiende la CGT y que les permite seguir teniendo el monopolio de la representación sindical. Yasky contó que Cristina se limitó a "recepcionar" el pedido en silencio.