Es la primera vez que un documental musical abre un festival de cine

'Shine a light', el documental de Martin Scorsese sobre los Rolling Stones, ha sido el encargado de inaugurar la 58º edición del festival de cine. Abrir la Berlinale siempre es un privilegio para el filme elegido, en esta ocasión por partida doble: los 'dioses' Stones desfilaban en pleno por la alfombra roja para demostrar que nunca se filmaron tan bien las arrugas más vivas del rock.

"Los Stones eran mi objeto de deseo, fueron la música de mi vida", declaraba Scorsese ante la prensa, en calidad de comandante de una banda a la que Berlín recibió con la pasión de una masa de 'groupies'.

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"Es un honor para nosotros estar aquí. Es la primera vez que un documental musical abre un festival así. Nuestro agradecimiento al director, Dieter Kosslick", saludo que realizaba Jagger, caballero y carismático como en el filme, sólo que sentado y sin dar brincos.

Los rockeros han hecho alarde de buenas maneras y con caras de buenos chicos. Conciliadores, incluso con quienes reprochaban que una película no tiene la fuerza de un concierto.

"No es un concierto, es un filme", ha aclarado Jagger, mientras Keith Richard sentenciaba que lo grandioso de todo fue no notar el despliegue de cámaras organizado por el equipo de Scorsese. "Tratamos de estar lo más cerca posible de un concierto sin llegar a ser un incordio", ha subrayado Scorsese.

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Las claves del documental


'Shine a Light' no es ni un concierto filmado ni un documental al uso, tejido con las piezas más emblemáticas de la banda y salpicadas por declaraciones de sus héroes. Es un filme con un lenguaje propio, en el que Scorsese sabe dar a cada plano un toque mágico.

La cámara recorre cada arruga, vena, arteria y fibra de Jagger, convertido en una categoría humana propia ante la que sólo cabe preguntar cómo puede sobrevivir a sus conciertos.

Keith Richards, con su permanente aspecto de acabar de caer del cocotero; Ronnie Wood, alter-ego o imitación del anterior, y el monosilábico Charlie Watts, incapaz de hilar una frase completa, son sus comparsas en un universo con Jagger como único astro rey.

Rolling Stones

El núcleo de las imágenes salen de un concierto exclusivo -2.800 plazas- en el Beacon Theater de Nueva York en 2006, con el ex-presidente Bill Clinton en el papel de 'telonero' de los Stones, presentando la actuación como una gala contra el cambio climático.

Un par de toques maestros de Scorsese retratan la ironía del conjunto. Desde Richard saludando cortésmente a la madre de Hillary Clinton, a las niñas bien, apelotonadas ante el escenario, rendidas a cada brinco de las caderas de alfeñique de Jagger.

En el mismo tono se intercala un dúo con Christina Aguilera, aguantando el empaque de Jagger sobre unos tacones 'alámbricos' de equilibrio imposible, o el mismo Scorsese, preguntándose si es cierto que el líder de los Stones puede arder si se le coloca bajo los focos.

Con la periodicidad justa para no aburrir ni romper las piezas, Scorsese incorpora impagables escenas de archivo, con Jagger o Richard jovencitos y explicando a ciertos guardianes de la moral que no son anarquistas drogadictos.

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En directo o de archivo, 'Shine A Light' muestra a un Jagger sexy como nunca. Tanto en los primeros años de la banda, cuando suelta casi mesiánico que a los 60 piensa seguir en lo mismo, y también superadas ya todas esas décadas.

La constelación de los Stones, al completo, Scorsese y el producto final, 'Shine A Light', han convertido la apertura de la Berlinale en acontecimiento histórico. Un privilegio también para el director del festival, Dieter Kosslick, que desde luego no tendrá que explicar a qué viene colocar un documental musical para abrir un festival de cine, por supuesto fuera de concurso. Por pura 'Satisfaction'.

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fuente:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/07/cultura/1202405459.html