Ojo por ojo...
Ameneh reside en España y se trasladó a un hospital de Teherán para poner cinco gotas de ácido sulfúrico en cada ojo a quien la había atacado, aunque después la pena no se ejecutó porque ?no había médico?.


Una iraní desfigurada con ácido pidió y obtuvo la aplicación del "ojo por ojo"

Sin embargo, Ameneh Bahrami vio frustrados sus anhelos porque un tribunal suspendió la pena. Tiene 32 años. Ella fue cegada por un pretendendiente despechado cuando era estudiante.

Una mujer pidió y obtuvo de la justicia iraní la aplicación de la ley del Talión (ojo por ojo, diente por diente) al ser autorizada a cegar a un pretendiente frustrado que le había arrojado ácido sulfúrico en la cara, lo que le provocó daños irreparables en los dos ojos y la desfiguró.

Pero ayer, Ameneh Bahrami, de 32 años y estudiante de ingeniería electrónica, tuvo un serio revés a sus aspiraciones después de que la Justicia de su país postergara una decisión que le permitía vengarse, según indicó su editorial alemana. La anulación de la venganza del “ojo por ojo” admitida se decidió por “razones poco convincentes”, criticó la mujer, citada en un comunicado de la editorial mvg de Munich.

“Supuestamente no había ningún médico” en el hospital de Teherán donde se llevaría a cabo la venganza, dijo. “Pero eso no es cierto. Con nosotros había uno que dijo que había ido especialmente para la ejecución de la sentencia”, aseguró.

Bahrami iba a echar ayer gotas de ácido sulfúrico en los ojos de Majid Movahedi, el hombre que en 2004 le roció la cara con ácido debido a que ella había rechazado su propuesta de matrimonio.

A último momento, sin embargo, la Justicia iraní pospuso la condena por tiempo indeterminado y sin ofrecer explicaciones. Bahrami, que vive en España, había viajado a Teherán especialmente para ejecutar el castigo.

“El presidente del Parlamento iraní (Ali) Lariyani envió un fax a todos los afectados explicando que la condena se suspendía... menos a mí”, citó la editorial a la mujer. “A mí me dijeron que se postergaba y que tendría lugar en la semana”.

Bahrami atribuyó la medida judicial al descontento de las autoridades iraníes por el hecho de que haya contado el caso a la prensa extranjera y que haya escrito un libro contando su padecer. “La enorme resonancia mediática no gustó a la Justicia”, explicó.

La iraní debe regresar a España a más tardar el 24 de mayo para renovar su permiso de residencia.

No sólo el gobierno se oponía a la ejecución de la pena. El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional había urgido anteayer a las autoridades iraníes a no poner ácido en los ojos de Majid Movahedi, que fue encontrado culpable del ataque a Bahrami.

“Es increíble que las autoridades iraníes consideren poner en práctica ese castigo”, dijo Hassiba Hadj Sahraoui, ex director de Amnistía Internacional. “Sin tomar en cuenta el horrible crimen que sufrió Ameneh Bahrami, cegar a alguien con ácido es un castigo inhumano que se convierte en tortura, y las autoridades de Irán tienen una responsabilidad ante la ley internacional para asegurar de que no suceda”.

La víctima y la actual potencial ejecutora difiere de esta postura. “Para mí no sólo será una compensación por todo el sufrimiento que se me hizo pasar, sino también una iniciativa para intimidar a criminales a que no cometan estos actos”, dijo ayer la mujer en una conferencia de prensa, citada por la agencia Isna.

Bahrami dice que ha sido muy difícil para ella desde que sufrió el ataque. Asegura que conoció a Movahedi en el 2002 cuando asistían a la misma escuela. Ella tenía 24 años y estudiaba ingeniería electrónica. l tenía 19. Ella nunca lo notó hasta que un día él se sentó junto a ella y la rozó con el cuerpo. Ella supo que no había sido un accidente. “Me alejé”, dijo, pero él volvió a acercarse.

Los dos años siguientes Movahedi la acosó, la amenazó e incluso le pidió matrimonio. “Me dijo que me mataría. Me dijo: «Tienes que decir que sí»”.

Una tarde de noviembre del 2004, sus amenazas se convirtieron en realidad cuando la siguió desde la compañía en la que ella trabajaba. Mientras iba hacia el ómnibus, sintió que alguien estaba detrás de ella. Cuando volteó para atrás vio a Movahedi, quien le arrojó algo. Lo que ella sintió como fuego sobre su rostro era ácido. “Sólo gritaba, «me estoy quemando, me estoy quemando», por amor de Dios, ayúdenme”, contó.

El ácido se filtró hasta sus ojos y corrió por su rostro hasta la boca. Cuando se cubrió la cara con las manos, este llegó a sus dedos y antebrazos.

En el 2009, Bahrami le dijo a CNN que había pasado por más de una docena de cirugías en su dañado rostro, pero que aún así imaginaba que en el futuro se casará. “Siempre me he visto como alguien que puede ver y a veces me veo en un hermoso vestido de novia, ¿por qué no?”, dijo.

El caso y la consecuente decisión judicial provocaron una gran ola de indignación a nivel mundial. También hubo voces iraníes que intentaron persuadir a la víctima para que desistiera de aplicar esta condena. (DPA y Reuters)


Nueva corriente


Irán es la cuna de un movimiento feminista que reivindica la igualdad de derechos para hombres y mujeres en el marco del islamismo. Esa corriente convergió en la revista Zanan (Mujeres), fundada por Shahla Sherkat, que planteó el debate sobre las relaciones de genero al interior del islam, y la compatibilidad entre islam y feminismo.


fuente: http://www.lacapital.com.ar/informacion-gral/Una-irani-desfigurada-con-acido-pidio-y-obtuvo-la-aplicacion-del-ojo-por-ojo-20110515-0012.html