La Bolsa palestina, inmune a la crisis


SAL EMERGUI desde NABLÚS

20 de agosto.- Ahmad Aweidah luce un elegante traje y una sonrisa optimista. Odia que le hablen del "pobre palestino que pide ayuda". Todo lo contrario. Su función es vender la fortaleza del mercado palestino.
Lo hace en Nablús, donde dirige la Bolsa de Valores, organismo creado en el 95. "El sistema financiero palestino es uno de los mejores y más controlados en el mundo árabe. No queremos donantes sino inversores. Yo les digo, inviertan en Palestina no por solidaridad sino para ganar dinero", señala indicando que el índice Al Quds ha subido el último año en un 34%.
La Bolsa palestina goza, al parecer, de una salud exquisita.

Nacido hace 39 años en Jerusalén Este, Aweidah ha trabajado en varios países. "Podía haber seguido en Francia o Gran Bretaña pero he elegido estar aquí ya que soy palestino. Es mi casa", afirma el hombre que desde hace 15 meses lleva las riendas de la Bolsa de Nablús. Habla con modestia pero sin ningún sentimiento de inferioridad: "No somos los más grandes pero tampoco los más pequeños. Tenemos ya 38 compañías".

En sus modernas oficinas ocupadas por 70 empleados, los números que escupen los ordenadores provocan fe. Según él, "en el 2008 hemos tenido los mejores resultados en el mundo árabe.

Somos una de las pocas Bolsas que no se ha visto afectada por la crisis económica mundial por la sencilla razón que no dependemos del extranjero. Como sabe usted, eso es debido a las dificultades de movimiento de personas y productos en nuestro territorio".

Y él sabe que la economía -ya sea palestina, japonesa o española- depende de los acontecimientos políticos. "El mayor crecimiento lo vivimos en el 2005 tras la retirada israelí de Gaza. Eran momentos de esperanza. La gente creía que algo importante y positivo iba a suceder al final del proceso y por eso nuestro índice se triplicó en solo tres meses".

"Nablús es un lugar en el que hoy se vive mucho mejor que hace dos años.

Yo tengo carné de identidad israelí. Antes solía llegar diariamente de Jerusalén en mi coche con matrícula israelí pero tenía que bajar en el puesto de control de Nablús y cambiarlo por uno palestino para entrar. Ahora ya no hay esa restricción por lo que me ahorro una hora de viaje", nos explica.

La retirada de puestos de control israelíes en Nablús y otras zonas cisjordanas no afecta a la Bolsa.

"Somos 100% online por lo que funcionamos independientemente de si hay cierre o no", dice antes de apuntar un curioso fenómeno: el bloqueo de la Franja de Gaza ha disparado las acciones... bursátiles.
Aweidah defiende apasionadamente su mercado: "Pese a las dificultades, muchas empresas obtienen grandes beneficios. El sector privado palestino es y debe ser creativo para superar Intifadas. Nuestra creatividad no se debe a algo genético sino a la necesidad".

"La mayoría de las inversiones son locales. Las extranjeras solo alcanzan el 15%", añade. Su actual apuesta es chilena. "Nos queremos centrar en Chile ya que allí viven 300.000 palestinos que controlan el 80% de industria, bancos, medios de comunicación y agricultura", explica Aweidah. De hecho, Palestino, el famoso equipo de fútbol de la primera división chilena, cotizará en la Bolsa a partir de septiembre.

Su optimismo nacido de las cifras y gráficos va más allá: "No creo que estemos ante una tercera Intifada. No pierdo la esperanza porque israelíes y palestinos estamos exhaustos del conflicto". Nadie mejor que Aweidah para comentar las iniciativas económicas y de cooperación del primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu. "La paz económica es otra medida fantasiosa suya para desviar la atención. Es cierto que al levantar los puestos de control, Israel ha mejorado la situación económica en Cisjordania pero no soluciona asuntos vitales como soberanía, Jerusalén, refugiados o las colonias. Debe haber una solución justa que atienda a las aspiraciones mínimas del pueblo palestino. La economía no suple nuestras legítimas reivindicaciones", concluye antes de sumergirse de nuevo en la selva online de beneficios, riesgos y especulaciones.

fuente.http://www.elmundo.es/elmundo/hemeroteca/blogs/orienteproximo/2009/34.html