Se fabrica en un solo lugar y es el mismo artículo, que luego es enviado a todo el mundo. Pero en la Argentina se debe pagar más que en cualquier otro lugar, consecuencia de una “maraña” de impuestos. Lo mismo sucede con los LCD, celulares y notebooks. El ranking global, con el país en el podio

¿Cuánto cuesta un IPad 2 en la Argentina y en el mundo?


Cada vez que la marca de la manzana lanza un nuevo producto, en todos los rincones del mundo se genera una pequeña "revolución tecnológica".

Con sus huestes de "amantes", las novedades de Apple siempre marcan tendencia y la Argentina -con una gran comunidad de seguidores de esta compañía-, no permanece al margen.

En este contexto, el debut de la iPad 2 en el país -que tuvo lugar el viernes pasado- además de generar una enorme expectativa por sus innovaciones con respecto al primer modelo, también provocó una catarata de cuestionamientos por su alto precio.

En definitiva, cada vez que en la Argentina se pone a la venta un artículo importado vuelve a instalarse el debate sobre por qué los consumidores locales tienen que pagar mucho más caros productos que se han vuelto una suerte de "commodity" en relación a otros países.

Así, el viernes pasado, en uno de los locales autorizados para la venta de esta tableta, mientras algunos clientes sacaban la tarjeta de crédito del bolsillo sin chistar, otros preferían mirarla de lejos.

"No entiendo. ¿Por qué tengo que pagarlo casi u$s500 más que en Estados Unidos?", disparó uno, mientras varios potenciales compradores que se encontraban a su alrededor, automáticamente, pasaron a hacerse la misma pregunta.

No es para menos, iProfesional.com elaboró el "índice iPad 2" -que refleja el precio de las unidades con impuestos incluidos y en dólares en cerca de 30 mercados-, y que pone de manifiesto un dato preocupante: la Argentina se encuentra en el podio entre los países más caros a nivel global para adquirir este artículo, tal como se puede observar en el siguiente gráfico:

notebook


En efecto: si se tiene en cuenta el precio del modelo más económico de dicha tableta (16 GB sin 3G), un consumidor local deberá sacar de su bolsillo unos u$s849, nada más y nada menos que un 55% más que si optara por comprarlo en algún comercio de Estados Unidos -el país más barato-.

Sin embargo, no es necesario realizar tantos kilómetros para encontrar grandes diferencias: quien opte por cruzar la cordillera y visitar algún local de productos electrónicos en Santiago de Chile, se encontrará con que la flamante tableta cuesta unos u$s209 menos que en Buenos Aires.

Puesto en porcentajes, los argentinos están pagando un 32% más que los chilenos por el mismo producto, traído desde el mismo lugar, tal como se observa en el siguiente gráfico:

lcd


La enorme brecha entre el precio doméstico y las distintas cotizaciones que la iPad 2 exhibe en otros mercados permite que aquel argentino que se decida a viajar y comprarla en el exterior termine pagando menos, aun luego de hacer frente al fuerte castigo arancelario que impone la AFIP a los productos importados en los respectivos controles aduaneros.

Así, quien opte por comprar la tableta en Miami e ingresarla vía Ezeiza -considerando la franquicia de u$s300 por pasajero-, una vez que cruce migraciones y los puestos de control de equipajes, habrá pagado un total de u$s667,50 (u$s545 valor retail + u$s112 de impuestos internos), es decir, unos u$s180 menos que si se hubiera dirigido a un comercio porteño (u$s849).

En el caso de optar por la tableta de mayor valor, los impuestos aduaneros tampoco terminan inclinando la balanza a favor de la Argentina: el turista que haya adquirido el modelo de 64 GB + 3G en la Florida, una vez que cruce Ezeiza habrá abonado en total u$s1.200, es decir, unos u$s183 menos que si hubiese realizado la compra dentro del país.

Pero este "índice iPad 2" no sólo pone de manifiesto las marcadas diferencias de precios a la hora de adquirir este producto en particular, sino que es también un fiel reflejo de lo cara que está la Argentina al momento de hacerse de cualquier artículo importado.

Es un hecho: exceptuando el caso de Brasil, la Argentina tiene, además de las tabletas, las computadoras, los LCD y los celulares más caros de la región.

La ruta de la iPad 2
¿Cómo es que se llega a esta situación? ¿Por qué un consumidor local debe pagar mucho más por cualquier artículo tecnológico que en países donde tienen, incluso, un poder adquisitivo superior?

Para los expertos, esto se debe a un cúmulo de factores:

• Los fuertes aranceles de importación que castigan a cualquier bien que llega del exterior.
• La importante carga impositiva que impacta en el precio de venta.
• El mayor costo que implica importar y comerciar en un país con la inflación en dólares más alta del mundo.
• Por último, el valor de la logística y la mano de obra, que figura entre las más caras de la región.

"Básicamente, en la Argentina se paga más por la tecnología porque los costos de nacionalización son muy altos, en comparación con los de otros países. Entre aranceles aduaneros, IVA y demás impuestos, la carga tributaria se hace sentir y mucho", disparó Enrique Carrier, director de Carrier y Asociados.

"Históricamente nuestro país siempre fue caro para comprar artículos importados, incluso antes de que entre en vigencia el régimen tributario de Tierra del Fuego, que impone barreras a los artículos que llegan de afuera. Cualquier consumidor antes sabía que lo que acá costaba u$s200 en los Estados Unidos tranquilamente salía u$s100. Y, al día de hoy, con matices, las diferencias se mantienen", explicó el experto.

Carrier aseguró que en la Argentina, de a poco, se fue volviendo a los ochenta en materia tributaria: "Regresamos a la época de Alfonsín, cuando reinaba un esquema de fuertes barreras arancelarias".

Por su parte, Alberto Ortiz, director del estudio de Comercio Exterior Barbero, Ortiz y Asociados, y asesor de la Federación de Cámaras de Comercio Exterior, coincidió en que "en la Argentina tenemos barreras aduaneras muy altas".

La "escalera" del alto precio
En este contexto, Ortiz develó los "escalones tributarios" que debe transitar cada iPad 2 en su "largo viaje" desde EE.UU. -país desde donde se distribuye al mundo- hasta que se pone a la venta.

La secuencia es la siguiente:

• Al valor de importación del producto se le debe sumar el flete aéreo + seguro, estimado en el caso particular de la iPad 2 en el orden del 2 al 4%.

• A partir de ese valor es que se calcula el arancel de importación, que es del 16 por ciento para este tipo de artículos -en Chile, por ejemplo, este producto no tributa este tipo de barreras-.

• A ello se debe sumar un 2% de gastos por honorarios de despachantes de Aduana, flete interno y depósito.

• Sobre la base costo+flete+seguro+derecho de importación se le aplica un 10,5% de Impuesto al Valor Agregado -que termina impactando en la formación del precio final al consumidor-.

• Luego, el comercializador deberá tributar ante el fisco:

-5% de IVA adicional
-3% de Impuesto a las Ganancias
-1,5% de Ingresos Brutos

Si bien una parte del monto de estos tres últimos tributos no encarece el producto, porque luego funciona como crédito ante la AFIP, sí produce un aumento del costo financiero por haber pagado en forma previa impuestos que, en realidad, deberían enfrentarse una vez vendida la unidad.

A esto habrá que sumarle la comisión del 3% que enfrenta el comerciante por la financiación con tarjeta de crédito y que está contemplada en el precio de venta.

Finalmente, y un dato no menor, es el nivel de rentabilidad dado que, por estar en un país donde la inflación "galopa" a tasas de dos dígitos, los márgenes deben ser mayores a los de otras economías, para compensar la inevitable erosión que tiene lugar desde que se importa un producto hasta que el mismo se vende.

Importados: también "víctimas" de la inflación local
Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Exterior y ex asesor de CAMOCA -entidad nacional que nuclea a fabricantes de computadoras- aseguró que "los derechos de importación en la Argentina son altos. De hecho, en Chile estos productos entran al cero por ciento. Pero esa es una parte de la película. No alcanza con este único elemento para explicar semejantes diferencias de precios. Hay que ir más allá y analizar todos los aspectos que hacen al contexto en el cual se opera en la Argentina".

En este sentido, aseguró que "el hecho de que nuestra economía tenga la inflación en dólares más alta del mundo no es gratuito".

En efecto: en los últimos doce meses la suba de precios medida en billete verde alcanzó el 19%, un número "explosivo" frente a mercados donde la iPad 2 está a valores mucho más bajos, como EE.UU. -donde el alza fue de tan sólo el 2,7%- o de la Unión Europea -2,2%-.

El siguiente cuadro deja en claro la magnitud del fenómeno en la Argentina:

tierra del fuego


"Esto obliga a cualquier importador o cadena de retail que traiga un producto de afuera a trabajar con un margen adicional mucho mayor al normal para cubrirse ante inevitables subas de costos que, en una economía recalentada como la actual, tienen lugar cada tres, cuatro o cinco meses máximo", sostuvo Ochoa.

"Desde que se realiza un pedido en China o Estados Unidos, hasta que el embarque llega y se vende la última unidad seguramente se habrá modificado fuertemente la estructura de costos. Es decir que, desde que se abre hasta que cierra el círculo, la ganancia se habrá ido licuando inevitablemente", agregó el experto, para quien "la actividad mercantil hoy tiene continuos ajustes al alza. De hecho, luego de las paritarias, seguramente habrá reclamos de empleados de comercio y de camioneros para recibir pagos extraordinarios hacia fin de año. Este tipo de variables no sería raro que las tengan contempladas en el precio de hoy".

Así, "una cadena, en vez de ponerle un porcentaje de ganancia normal, como en cualquier país que tenga una inflación del 2 o del 4%, le aplica el doble para cubrirse de todas las inminentes subas de costos".

Ochoa destacó además un factor implícito en la Argentina modelo 2011 y es el del alto riesgo cambiario: "Hace un año había una cierta certidumbre sobre el precio a futuro de la divisa estadounidense. Pero ahora, con un dólar blue despegándose del valor oficial y que refleja una expectativa del mercado de que la cotización tiende al alza, indudablemente los importadores y comercializadores tienden a protegerse. Desde que se pacta el embarque de cualquier producto tecnológico hasta que se vende y se realiza un nuevo pedido pueden pasar varios meses. Y esto implica un mayor riesgo porque cualquier nivel de devaluación, por más leve que sea, te encarece la importación".

Tierra del Fuego, ¿un castigo al bolsillo?
Un dato a destacar es que la carga tributaria/aduanera que padece la iPad 2, si bien es importante, no es la más alta que se aplica en la Argentina, dado que esta tableta, por el momento, no está alcanzada por el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego.

En cambio, los celulares, LCD y notebooks, por citar ejemplos de un largo listado de artículos, sí están incluidos dentro de este régimen.

De este modo, a la hora de importar estos bienes terminados, los mismos sufren un "castigo" tributario mayor que la novedad de Apple.

Esto explica por qué mientras que el precio de la iPad 2 en la Argentina es un 30% más caro con respecto a Chile, la diferencia entre los LCD o los celulares aquí y del otro lado de la cordillera llega a ser de doble.

En efecto, según un reciente relevamiento realizado por iProfesional.com, mientras que un televisor 3D de 46 pulgadas marca Samsung se comercializa en Santiago a 999.990 pesos chilenos (8.580 argentinos), en Capital Federal dicho modelo vale $17.000.

A continuación, el precio de esta unidad en Chile:

Argentina


El mismo LCD en una cadena de Buenos Aires:

barreras


Además, sucede que el producto ensamblado localmente y que recibe este "paraguas" arancelario protector, no necesariamente es más barato.

Desde la consultora Abeceb explicaron que "si bien hay muchas ventajas impositivas para la producción de tecnología a nivel local, los costos del transporte y de mano de obra las van eliminando. De hecho, la Argentina ya tiene valores bastante más altos en electrónica con respecto al resto de la región".

Ensamblar un LCD o un celular en Tierra del Fuego requiere de cuatro pasos costosos: importar los insumos desde China hasta Buenos Aires, enviarlos por mar hasta Ushuaia, realizar el trayecto en camión hasta Río Grande y, por último, trasladar el producto terminado por camión hasta los depósitos porteños.

El problema es que, tal como explicaron desde Cadieel, "enviar un contenedor de 40 pies desde China a Buenos Aires cuesta menos que hacerlo de Tierra del Fuego hasta acá".

Ante este panorama, Carrier distinguió dos tipos de estrategia: cuando se le imponen altos aranceles a un LCD o a un celular, "es una medida proteccionista, porque se trata de privilegiar la producción local". Como contrapartida, cuando un artículo no se fabrica localmente, como la iPad 2, este régimen "se convierte en meramente fiscal y recaudatorio".

En definitiva, "cuando tengo un producto que no se fabrica a nivel nacional, como la iPad 2, y encima se le ponen tantas barreras arancelarias, lo que están haciendo es fomentar el contrabando y la venta en negro", señaló Carrier.

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