Slayer, el ayer y hoy del thrash

La banda californiana volvió al país donde recorrió su vasta trayectoria.
Lo hizo ante un estadio porteño Luna Park repleto en el marco de su gira "World Painted Blood".
Cultores del thrash metal vieja escuela dieron cátedra de cómo seguir sonando como asesinos musicales en épocas de tanto metal edulcorado.

Frío de domingo por la noche en Buenos Aires. Por Retiro, hordas metaleras de riguroso negro, tachas de antaño que en este marco recobran vigencia, botellas de plástico sin disimular cerveza, borcegos, pelo largo y miradas recias.

Hordas que desandan el camino al Luna Park para reencontrarse, muchos con la banda que los marcara a fuego en esto de ser “jevi métal”, o desvirgarse otros con esos que allá a mediados de los ochenta nos volaban la cabeza y nos uniformaban con chupines, tachas y camperas, mientras sonaba analógicamente y en castigada cinta de casette, “Show no Mercy” una señera placa que a la postre definitoria de un sonido y una manera de entender al thrash metal.

Frío de domingo por la noche que muta en Fiebre dominical nocturna al trasponer cualquiera de los accesos del mítico estadio porteño.

Fiebre que comenzó a elevar temperatura con Claudio O`Connor, precursor, leyenda y por qué no la voz que define al heavy metal nacional solo ninguneado por una estéril puja que ustedes ya saben y no viene al caso.

Lo que viene al caso es lo que se viene, y lo que viene, lo que viene, será exactamente lo que presagió alguien y que oyó quien redacta: “Preparate para el asesinato”.

Porque eso es Slayer en vivo: unos asesinos musicales, que con los oídos y el corazón coraza puestos en el estilo que les dio un nombre ya leyenda acometen con todas sus armas y acribillan con un sonido sotenido en la guitarra ametralladora del vigente Kerry King, la voz del también vigente Tom Araya, esta vez acompañados por otro virtuoso, el guitarrista de Exodus Gary Holt, quien ocupa el lugar del fundacional Jeff Hanneman quien se recupera de una insólita infección producto de una picadura de araña. Más el cubano Dave Lombardo acometiendo desde los parches.

Y si bien la excusa de la vuelta era su más reciente producción "World painted blood" de 2009, los Slayer saben lo que la monada quiere y entonces le dieron esos inmortales clásicos que el tiempo y la enjundia de la banda los erigen eternos.

Precedidos por un enorme telón que reproducía el nombre y logo del grupo, no hizo falta mucho para que los californianos se reencontraran con el fervor argentino, metalero, nacional y popular.

Así, al tercer tema tronó el clásico "Slayer, Slayer, Slayer...." ante la sonrisa compradora de Araya quien arengó a que las huestes metalereas no detengan su motor de aliento para luego dejar sin aliento con las agresivas, asesinas como bien pronosticó el fan conocedor de estas lides, "World Painted Blood", "Chemical Warfare", "War Ensemble", "God Hates Us All", " Seasons In The Abyss", "South Of Heaven" y "Unit 731".

Palo y a la bolsa parece ser el lema de la banda que como Motorhead hace un mes y medio, hace de la música su mejor forma de comunicarse con sus fans sin caer en los a veces innecesarios solos que, si bien, suelen mostrar aptitudes ocupan un espacio de tiempo en detrimento de canciones.

Entonces se sucedieron "Hate Worldwide", "Bloodline", "Mandatory Suicide", "Dead Skin Mask" y "Beauty Through Order". Y si faltaba algo, claro cómo no hacerlas en vivo, "Raining Blood" y "Angel of death" coronaron una nueva visita de Slayer.

El Slayer de ayer y el hoy. El Slayer del trash metal que hizo, hace y hará escuela. Para que el mote “vieja” sólo aluda a una época en el calendario. El de allá lejos y hace tiempo cuando desandábamos el mundo adolescente al ritmo acelerado de esos discos sin edad en esos walkman ya obsoletos y caducos.

Slayer, el ayer y hoy del thrash
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FUENTE: http://www.26noticias.com.ar/slayer-el-ayer-y-hoy-del-thrash-133485.html