Mauricio Macri y Juliana Awada abren las puertas de su hogar



La intimidad de Macri y Awada, cerca de la llegada de Antonia




Toda la familia participó en la elección del nombre. “Mi hija, los hijos de Mauricio, nuestros hermanos… Todos, la familia grande”, explica Juliana Awada (36). En el camino quedaron grandes candidatos, como Luisa y Jacinta. Hace poco más de una semana, reunidos alrededor de una mesa, se decidieron por Antonia. No hay antecedentes en ninguna de las dos familias: no existe una Antonia en el árbol genealógico de los Macri ni en el de los Awada. “Es, simplemente, el nombre que más nos gustó”, insiste Mauricio Macri (52). Entonces, antes de sumergirnos en la entrevista, la noticia más urgente: la primera hija del matrimonio entre el jefe de Gobierno porteño y la joven empresaria de la moda nacerá entre el 15 y el 20 de octubre próximo y se llamará Antonia Macri.


La cita es en Los Abrojos, la quinta de la familia Macri, en Villa de Mayo. Hay cinco casas, una para cada integrante de la familia: papá Franco y sus hijos Mauricio, Mariano, Gianfranco y Sandra. Todas comparten el parque, una cancha de fútbol, un court de tenis, una pileta de natación y una pista de hockey sobre patines. La casa de Mauricio Macri está construida en una sola planta. Todas los dormitorios confluyen en un living rectangular, de grandes proporciones. El último ambiente, el más luminoso, es el comedor. Es justamente allí donde comienza la entrevista, mientras Mauricio y Juliana terminan su desayuno dominical. Hablamos de su primera hija, Antonia, por supuesto.

–¿No hubo discusiones con respecto al nombre?


Mauricio: No, estuvimos casi todos de acuerdo. A la única que no le gusta el nombre es a Valentina, la hija de Juliana. Dice que es demasiado masculino.


–¿Cómo recibió “la familia grande” la llegada de Antonia?


Mauricio: No sorprendió a nadie. Hace muchos años les dije a mis hijos que quería ser papá otra vez. Ellos saben que me encanta tener hijos.



–Imagino que esta experiencia debe ser diferente de las anteriores.



Mauricio: Totalmente distinta. Yo tuve a mis tres hijos cuando era demasiado chico. Agustina nació cuando yo tenía 22 años… Jimena y Francisco llegaron poco después. Esta hija me encuentra con otra madurez y otra capacidad de gozo. En muchos aspectos, siento como si fuera papá por primera vez.







–Esta paternidad supone también un nuevo esfuerzo.


Mauricio: Yo estoy para todo: cambiar pañales, lo que venga… Los chicos le dan alegría a la casa y te renuevan. Con Antonia mi desafío va a ser lograr una relación intensa y dinámica a pesar de la edad.


Juliana: Nosotros disfrutamos muchísimo de la familia. Ayer nos juntamos todos y fue genial. Por supuesto que tener un hijo supone un esfuerzo enorme, que las que somos madres conocemos bien, pero es el trabajo más lindo que podés tener. La relación de Mauricio con sus hijos es muy divertida, porque no tiene una gran diferencia de edad con sus chicos. Se matan de risa juntos y tienen diálogos increíbles.


–¿Lograron integrar a sus hijos?


Mauricio: Sí, y eso es mérito de la hechicera, que integró a todos con su magia.


Juliana: Los hijos de Mauricio también colaboraron mucho.


–Mauricio, ¿cree que va a tener tiempo de disfrutar a su hija con tantos compromisos políticos?


Juliana: A mí eso no me asusta; yo no le exijo cantidad de horas, sólo quiero que el tiempo que le dedique a su hija sea de calidad.


Mauricio: Además, cuando Antonia cumpla 15 años, no voy a trabajar más en política. En realidad, espero irme antes. El país necesita renovación en sus dirigentes; es muy triste ver las mismas caras durante cuarenta años.






–Dicen que no los sorprendió la noticia del embarazo. Sin embargo, hace poco más de un año tuvimos las primeras noticias de su noviazgo…


Mauricio: Es cierto, todo fue muy rápido. El 13 o 14 de febrero de 2010, poco después de mi cumpleaños, nos fuimos tres días a Tandil. Ahí, durante nuestro primer viaje juntos, descubrí que Juliana era la mujer para mí.


Juliana: Fue mágico. Compartimos lecturas, charlas, asados, golf… Y alcanzamos la confianza de dos personas que se conocen hace años. Quizá desde afuera se ve muy acelerado, pero yo lo viví de forma muy natural.


–Tu nombre, Juliana, hoy se repite en la voz de analistas políticos. Dicen, por ejemplo, que fuiste el apoyo más importante que tuvo tu marido cuando decidió buscar la reelección en Buenos Aires.



Juliana: Es todo mentira. También dijeron que yo soñaba con vivir en la Quinta de Olivos… ¡Una locura! Yo apoyo a Mauricio en todo, pero cuando me contó su decisión de buscar la reelección en la ciudad me puso muy feliz. Creo que es muy importante que pueda terminar todo lo que empezó.


–¿Hablan de política en la casa?


Mauricio: Yo trato de no hablar. Llego a casa y prefiero desenchufarme y hablar de cualquier otra cosa. Pero Juliana lee todo y muchas veces se angustia con tanta agresión que hay dando vueltas en estos tiempos de la política. Entonces me pregunta, opina…


–Sin embargo, la decisión suya que más han elogiado, que nunca encontró oposición, fue la de su mujer: todos destacan el estilo de Juliana.


Mauricio: [Se ríe.] Lo sé. Yo creo que Dios dijo: “A este tipo que eligió dedicarse a la política con los disgustos que conlleva, le voy a hacer un regalo”. Y puso a Juliana en mi camino. Es la ley de las compensaciones.


–Hubo una sola crítica, que responde a una especulación absurda: dijeron que hicieron todo para que el nacimiento de Antonia se produjese antes de las elecciones presidenciales.


Mauricio: ¡Si ni siquiera soy candidato! La gente que cree que el nacimiento de una hija es un acto de campaña no sabe qué es lo verdaderamente importante en la vida. Semejante especulación me supera. Cuando amás la vida como la amo yo, te enamorás, tenés ganas de tener un hijo, querés armar proyectos… Yo no construyo todo alrededor de un objetivo.






–¿El matrimonio resultó tan bueno como pensaban?


Mauricio: Llevamos un año y cuatro meses juntos y no conozco la palabra “discusión”. Eso para mí es increíble.


–¿Podrían compartir su fórmula de convivencia?



Mauricio: Preguntale a Juliana, porque esto es inédito en mi vida. Mis relaciones anteriores fueron lindísimas y de todas guardo algo especial, pero nunca me había pasado de tener esta convivencia perfecta.


¿La llegada de Antonia no modificó su rutina aún?


Mauricio: Por ahora no supone grandes cambios, pero antes de fin de año nos tenemos que mudar.


Juliana: El departamento es grande, pero Mauricio lo compró cuando era soltero. Lo remodeló de tal manera que quedó un cuarto enorme para él. Ese es el dormitorio que compartimos hoy. Tenemos una habitación más, que es la que ocupa mi hija, Valentina. Así que ahora necesitamos otro dormitorio, para Antonia.




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