Una activista tibetana, vestida con una remera manchada con pintura roja, protesta contra China durante la ceremonia.
Distintas protestas realizadas en el Tíbet, Nepal y Grecia opacaron el encendido de la antorcha olímpica. Como resultado, cientos de personas fueron detenidas y un policía chino murió acuchillado, según informó un medio estatal chino.
En la ciudad griega de Olimpia, tres miembros de la organización francesa Reporteros Sin Fronteras (RSF) irrumpieron en el campo donde se estaba llevando a cabo el acto justo cuando el presidente del Comité organizador de los Juegos Olímpicos y secretario del Partido Comunista chino, Liu Qi, brindaba tranquilamente su discurso.
Los representantes de RSF portaban pancartas con la imagen de los aros olímpicos en forma de esposas y fueron inmediatamente detenidos por la policía. De todas formas, los manifestantes prometieron continuar con las acciones hasta el 8 de agosto.
Por otra parte, otra persona subió al podio donde se encontraban las autoridades y trató de arrebatar el micrófono a Liu al grito de "ílibertad, libertad!".
La televisión estatal griega interrumpió la transmisión en vivo. La misma actitud adoptó el canal estatal chino, que ni siquiera mencionó el incidente.
Al cierre del acto, diez activistas tibetanos marcharon por la calle principal de la ciudad cubiertos de pintura roja para simular sangre. Dos fueron detenidos por la policía y el resto escapó.
El Comité Olímpico Internacional (COI) se manifestó "triste" por los incidentes mientras que el vicepresidente de la entidad, Lambis Nikolau, se mostró enojadísimo. "Si tienen algo que decirle a China que lo hagan allí o en su propio país, pero no en Grecia", expresó.
A través de un comunicado, los grupos Estudiantes para un Tíbet libre, la Asociación de la Juventud Tibetana Europa y Lhadon Tethong, de India, denunciaron que varios activistas tibetanos de Suiza, Alemania y EEUU fueron "violentamente detenidos" por la policía en Olimpia.
Por otra parte, en Katmandú la policía disolvió una protesta de tibetanos exiliados que marchaban en dirección a la oficina de Naciones Unidas en la capital nepalí. Más de 250 personas fueron detenidas.
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