Carrulim: adiós a la mala onda

Mito o realidad, cada 1.º de agosto se bebe carrulim en Paraguay, una poción que, como un escudo, protegerá de los daños físicos y espirituales en este mes de mala fama. Ya sea tradición, creencia o realidad, se trata de una costumbre que cada año se renueva con mayor fuerza.

Agosto, vaka piru ha tuja rerahaha (agosto, el mes que se lleva a las vacas flacas y a los viejos), dice el adagio; por eso, cada primer día de este mes es costumbre tomar carrulim, una bebida a base de caña, ruda y limón —su nombre proviene de las primeras sílabas de cada ingrediente—, para —según la creencia popular— depurar, renovar la sangre y alejar la mala onda que pudiera traer el octavo mes del año.

Costumbre, creencia o realidad, independientemente de su eficacia, el carrulim sigue trasmitiéndose de generación en generación y cada día se afianza más en nuestra cultura, ya que a los tradicionales bebedores, año a año, se suman nuevos adeptos, muchos de los cuales ya hicieron su reserva de la bebida para mañana.

¿Para qué se toma?

“Para exorcizar el mes de agosto”, nos cuenta el doctor Aníbal Romero Sanabria, autor de Más paraguayo que la mandioca y de otros ensayos sobre las costumbres y tradiciones paraguayas. “Este es el mes en que está, además del agosto poty, la tormenta de Santa Rosa; por eso se consume el carrulim. Todos los males son exorcizados a través de esta bebida, que consiste en caña blanca con ruda. Siete gotitas y tres sorbos o un vasito son suficientes para enfrentar el duro mes de agosto, en el que normalmente, de acuerdo al clima que teníamos anteriormente, se acumulaban las tormentas, los fríos, las dificultades ecológicas, que hacían que el hombre sufriera más, y para prevenir los males del espíritu y del cuerpo; entonces, el carrulim era la solución. Es una poción autóctona que tomaban los indígenas”.

- Entonces, ese es su origen.

-Sí, se remonta a varios siglos atrás. Los indígenas reconocían la ruda macho (de hojas más grandes) como protectora de la salud, y la mezclaron con licores y otras bebidas, que no eran la caña blanca, hasta que esta hizo su aparición y comenzó a usarse como ingrediente principal en la elaboración del carrulim. Para la sanación o curación de la espalda, se frota con alcohol puro.

-¿A qué hora se toma?

-En ayunas, de ser posible, para que dé mejores resultados en los aspectos digestivos, de circulación.

Según el doctor Romero, esta bebida también se tomaba para alejar las malas ondas.

“Los indígenas ya creían en las malas ondas y el argel; entonces, con carrulim se protegían de esas personas, para que no las visiten tanto. Se decía que circulaba el mal. Entonces, espantar los males del espíritu y el cuerpo formaba parte del milagro del carrulim; promueve alegrías y también la sanación, une a las personas y hace que el folclore perdure por mucho tiempo”.

-¿Ese sería el valor del carrulim?

-Sí, es lo que podemos rescatar de la bebida; hace que se piense en los ancestros. Los indígenas se reunían, tomaban chicha, y mientras circulaba la bebida contaban —para que las futuras generaciones vayan conociendo— los remedios que tenían que tomar, las tradiciones familiares, y también bailaban, porque no había libros, no había cómo dejar por escrito eso, o grabado; entonces, ellos transmitían de forma oral esa cultura. En muchas canciones aparecía ya el carrulim como una cosa fantástica que ayudaba a pasar el mes de agosto.

-Está aquel dicho de que las vacas flacas mueren en agosto.

-(Risas) Así es. Todo eso hace que haya un mito detrás, pero también está el sentir de la raza puesta en esa comunicación. Cuando había grandes carneadas, se tocaba el turú; así también, donde había posibilidad de acceder al carrulim, se tocaba el turú, porque tenían la caña blanca o la ruda macho a disposición, porque no en todas partes había.

-¿Y usted cree en sus propiedades?

-Yo tomo, creo y me hace bien creer (risas). La ruda macho, por ejemplo, se sabía que tenía propiedades medicinales de por sí. Independientemente del alcohol, es beneficiosa para el aparato digestivo y la circulación. Está comprobado desde el punto de vista de los naturalistas.

-¿Por qué piensa que persiste hasta hoy, pleno siglo XXI, la costumbre de beber carrulim?
-Nosotros, los paraguayos, creemos que tiene que haber cosas que deben ser transmitidas a nuestros futuros ciudadanos, y esa cuestión la hacemos fundamental, prioritaria, de transmisión a nuestros hijos.

-Es como algo que tenemos incorporado, no es obligatorio.

-Sí, es como un chip que tenemos incorporado y, apenas nos cuentan la historia, ya la queremos creer, estamos predispuestos a querer creer y a tener fe en eso. El carrulim forma parte de la manera risueña del paraguayo de verse frente al espejo de la realidad, que, según él, necesita recursos misteriosos y milagrosos, y espera que haya algo de arriba que le ayude.

-¿Usted está en contra de este tipo de tradiciones?

-No, lo que hay que hacer es hábilmente encontrarle una razonabilidad, una potencialidad desde el punto de vista positivo.

Renovarse por dentro y por fuera

“Desde mi punto de vista, parece que se quiere hacer coincidir el número siete con el número de la suerte para vencer al mal, y se le pone los remedios yuyos”, refiere por sus parte el profesor Ramón Silva, quien, acompañado del locutor Fernando Ortega, nos recibió en un paréntesis de la grabación de su programa Kay’uhápe, que se transmite por el SNT. “Se suele hacer eso: siete hierbas; pero en este caso, el pueblo paraguayo usa caña, en una época caña blanca y ruda; siempre son creencias populares.

Dicen que tiene más efectividad la ruda que se usó el Domingo de Ramos, se guarda o se planta; y eso tiene más fuerza de la que por sí ya cuenta la ruda macho, pero aquella ruda plantada a la mano derecha de nuestro jardín es más poderosa para espantar los males que uno tiene. Sí, y el limón es poderoso por dentro y por fuera, para friccionarse todo el cuerpo”, agrega y explica que está además el agosto poty y otras hierbas, ya que se cambia la sangre también.

“En el interior prácticamente se siguen manteniendo intactas las creencias populares”, aporta Ortega. “Efectivamente, se dice que en agosto se cambia, se renueva la sangre; también, además del carrulim, el 1.º de agosto se toma tereré con pyno’i, que es para renovar la sangre, junto con el carrulim”.

Según Ortega, en Domingo de Ramos, la gente lleva especialmente la ruda para ser bendecida junto con el romero y menta’i. “De regreso de misa, la planta en su jardín. Dicen que tiene mucha más virtud teniéndola en la casa, y para la preparación con fines medicinales se la pone en el carrulim”.

¿Por qué en agosto? “Vaka piru ha guâiguî rerahaha”, responde el profesor Silva, pues en agosto se sabe que es tiempo de sequía y las vacas no tienen mucho alimento para pastar.

-Después de las heladas de julio, seguramente.

-Y como metáfora, eso, llevado al ser humano, en agosto, debe cambiarse la piel; entonces, al bañarse uno, sale más cantidad de piel muerta; lo mismo pasa con el pelo, uno lo pierde. Y la sangre de San Genaro se coagula, y si no sucede eso en agosto, anuncia tragedia, terremoto, muerte y demás cosas.

“Agosto significa muchas cosas”, sostiene Ortega. “Por eso se lo compara con octubre, en que ‘ipiru la teju’”.

-Entonces, octubre para alejar las miserias y agosto para renovar la sangre.

-RS: Sí, pero agosto no es solamente en lo físico, sino renovarse en la parte espiritual, los malos pensamientos. Los seres humanos somos como un imán a los que nos afectan los malos pensamientos de la gente. La mala onda en agosto se tiene que ir. Entonces, esa potencia que tenemos como un norte magnético, una vez al año, hay que desprenderse de eso.

Según el profesor Silva, para cada mes tenemos una creencia. “Solo que el carrulim está muy promocionado por los medios de comunicación, al menos en este tiempo; en todos los diarios salen para este día fotografías, entrevistas, fotos, etc.”, afirma. “Pero cada mes tiene su hierba, su efecto, para cada cosa. Así tenemos pohâ aku y poha˜ roy’sa˜, que tienen sus efectos no solo en lo físico, sino en lo psíquico”, agrega.

Un carrulim para cada tipo de persona

“(Carrulim) se toma para alejar los males”, cuenta doña Simeona Acosta, quien desde su puesto de la esquina de Pettirossi y Rca. Francesa, cada 1.º de agosto, prepara el carrulim. “Mi carrulim tiene caña blanca, cáscara de guaviramí, ruda, romero y limón sutî. Yo no le pongo katuava. Eso nomás lleva el carrulim; nada más. Porque hay gente que tiene diabetes o colesterol; entonces, no puede tomar. Así también, se prepara aparte para los hombres, porque no puede ser igual para todos”, explica mientras muestra los frasquitos y el bidón en los que tiene preparada la bebida, para mañana.

-¿Por qué se toma cada 1.º de agosto?

-Es nativo, de antes. Es costumbre tomar el 1.º un traguito diariamente, durante un mes.

-¡¿Diariamente?!

-Sí, todos los días. Hay gente que toma todos los días.

-¿A qué hora se toma?

-De mañanita. Pero ese día, cualquier hora está bien.

-¿Se le ponen las siete hierbas también?

-Eso ya es aparte. El carrulim no lleva las siete hierbas medicinales.

-¿Para qué sirven, entonces, las siete hierbas?

- Para el tereré de ese día.

-¿Mucha gente toma el carrulim?

-Sí, muchísima.

-¿Igual o más que antes?

-Sí, ahora más.

-¿Hay clientes habituales que cada año se lo piden?

-Sí, desde mucho antes ya preguntan si lo voy a preparar, porque yo fui una de las primeras; después, se sumaron todos.

Doña Simeona comenta que vende hierbas medicinales y el carrulim desde hace 40 años. “Todo el mundo sabe que yo preparo; este año me costó conseguir la caña blanca. Tuve que ir a traerla de San Lorenzo”.

Carrulim fashion. Víctor Hugo Ocampos, barman del restaurante El Bolsi, pone a consideración unas propuestas y variantes fashion del carrulim tradicional. “No sé si serán efectivas para espantar totalmente la mala onda, pero de que te cambian el ánimo, te cambian”, refiere.


FUENTE: http://www.abc.com.py/nota/carrulim-adios-a-la-mala-onda/

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