En los últimos meses, han muerto más de 25.000 niños somalíes, menores de cinco años, por falta de alimentos, por hambre. A través de los medios de comunicación, distintos voceros afirman que los habitantes del país africano están muriendo de inanición por la implacable sequía, que no ha permitido la cosecha de alimentos y la cría de ganado; unido al conflicto armado que vive ese país desde hace más de 20 años (1).
Es la peor sequía de los últimos 60 años en Somalia, y también afecta a Etiopía, Kenya y Yibuti. La ONU, que lo único que hace es alertar, señala que lo peor de la crisis humanitaria que atraviesa Somalia está por llegar. Catherine Bragg, subsecretaria general adjunta para Asuntos Humanitarios de la ONU, dijo, nada más, que 3,2 millones de personas necesitan ayuda inmediata para salvar la vida y la cifra necesaria es de 1.300 millones de dólares.
Pero esto son sólo justificaciones, la verdad va más allá. La muerte de miles de somalíes por la hambruna es producto de las injusticias del sistema capitalista; mientras en Somalia escasean los alimentos, en otras partes del mundo la comida abunda y hasta se echa a la basura. Datos suministrados en un artículo publicado en la página web de la FAO (2), afirman que:
En México, se desperdicia hasta el 20% de los alimentos, principalmente cereales y frutas, que van del productor al consumidor, sin contar el desperdicio que se genera a nivel de hogares, restaurantes y comedores. Alrededor de 40 mil personas podrían alimentarse, diariamente, si se reciclase ese alimento.
En Brasil, cerca de un 64% de lo que se planta se pierde en toda la cadena productiva: 20% en la cosecha, 8% en el transporte y almacenamiento, 15% en el procesamiento, 20% en el proceso culinario y hábitos alimentarios. Alrededor de 70 mil toneladas de alimentos van a la basura anualmente.
Las cifras son aún mayores en los países más industrializados:
En Gran Bretaña se desperdician cada año más de cuatro millones de toneladas de alimentos. Lo que más se desperdicia son las verduras, frutas, papas y el pan. La mayor parte de esa comida se va a tiraderos convencionales, en lugar de ser aprovechada para fertilizante o ingresar en circuitos de bancos de alimentos, comedores populares o producción de Bioenergía.
Estados Unidos es el país del mundo que más desperdicia alimentos. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, entre el 45 y el 50% de todos los alimentos cosechados se pierde anualmente antes de ser consumidos. El estudio también señala que esta comida podría servir para cubrir todas las necesidades de los desnutridos de ese país, en el cual 4,6 millones de hogares padecen de grave inseguridad alimentaria, lo cual implica literalmente pasar hambre. Datos oficiales de EE. UU. señalan que cada año 45 millones de toneladas de alimentos se pierden en alguna parte de la cadena de consumo.
Estudios señalan que un 14% de los productos comprados en EE. UU. terminan en la basura sin haber sido abiertos, y lo mismo pasa con el 20% de la comida en Brasil.
Y 3.200.000 somalíes están muriendo de hambre... y están en riesgo 9 millones de habitantes más de todo el Cuerno de África.
El sufrimiento de este pueblo se dio a conocer al mundo hace unas semanas, cuando la situación ya era grave. De inmediato varios países enviaron ayuda. El nuestro, Venezuela, envió, rápidamente, 50 toneladas de alimentos no perecederos y agua potable, y 5.000.000 de dólares para salvar la mayor cantidad de vidas posible. Las noticias sobre estos aconteceres se han venido diluyendo en el mar de informaciones que publican los medios, y cada vez ocupan menos espacio, en muchos casos ya ni ocupan, lo que viene llevando al olvido.
Como contraste, en los últimos días, medios privados de comunicación publicaron la noticia de que Jennifer López ganará 20 millones de dólares por la próxima temporada de American Idol, por la anterior cobró 12 millones. También publicaron que la cantante Rihanna gasta 23 mil dólares semanales para arreglar su cabello, y que la insípida de la Paris Hilton recibió un millón de dólares por asistir a la fiesta de cumpleaños de una fan ¿? He aquí una de las aberrantes injusticias del capitalismo y de este mundo tan desigual: mientras Jennifer López gana 20 millones de dólares en pocos meses (3 veces más dinero del que logró dar el Gobierno venezolano como primera donación a Somalia) miles de niños mueren porque no tienen qué comer, ni dónde dormir. La fortuna de algunas "estrellas de Hollywood" se equipara con el presupuesto anual de los países más pobres. Esto es ejemplo de la injusta distribución de las riquezas.
Y para mostrar sus espíritus dadivosos, cumplir con el diezmo, practicar la "caridad" debida y evadir impuestos, donan miles de dólares a fundaciones que dicen llevar ayuda a los más necesitados.
Y los "grandiosos" logros de estas y de otras talentosas y no talentosas artistas son noticia y todos los días ocupan espacio en los medios. Claro está, es parte de la deformación de la industria "cultural" que muestra las "deidades modernas" a las cuales nos inducen a admirar e imitar, soñar con sus vidas, anhelar sus riquezas y sus éxitos, para vaciarnos el ser, la conciencia, e imbuirnos en su sistema como simples sostenedores. Nos hacen sentir más cerca de estas "deidades" que de los niños somalíes; y lo lamentable es que en parte lo logran, por el bombardeo publicitario, porque la vida para ellos debe ser una feria de vanidades.
Lamentable, es el triste papel de los medios de comunicación que no informan sino desinforman, no educan sino vacían el ser y malentretienen, no crean conciencia sino inconciencia, y finalmente matan.
3 comentarios
Hahahahha
Fuck yeah!!!