Abuso sexual de menores en un shopping


Tienen entre 8 y 15 años, y son prostituidos en los baños del centro comercial del barrio porteño de Palermo. Reciben hasta 100 pesos que gastan en pegamento


Alan tiene 15 años. Es el más grande de “la ranchada” de 25 chicos que todos los días paran en la puerta del Mc Donald del Shopping Alto Palermo, sobre la calle Arenales (los más chicos tienen 8 años).
Los mismos que, desde hace cuatro meses, duermen en el parador del Gobierno de la Ciudad CAINA -Paseo Colón -y que a partir de hoy quedarán nuevamente en la calle. Los mismos que todos los días son sometidos sexualmente en los baños del paseo de compras.
Así lo afirman empleados y custodios del Alto Palermo a Crónica. “Mientras la gente hace las compras aquí, hay niños que son violados en los baños”, señalan vendedoras que piden no ser identificadas. Ayer, Alan confirmó a este diario la sospecha.

-¿Vienen gays a buscarlos y les pagan para ir al baño a tener relaciones sexuales?
-No a mí, pero hay varios chicos que lo hacen (da nombres).

-¿Y cuánto les pagan?
-A veces 50 pesos, otras veces 100.

-¿Y a dónde los llevan?
-En ocasiones a sus casas y generalmente a los baños del shopping que están en la cochera.

-¿Frente al lugar donde venden pasajes de colectivo?
-Sí.

-¿Cuántas veces al día hacen el servicio?
-Una o dos. Hacen 100 pesos o más al día y se compran latas de Poxiran. Es común eso.

-¿Son hombres mayores o jóvenes?
-De entre 25 y 30 años.

“Acá los chicos están a merced de la perversión de los adultos, a merced de las mafias que los explotan, a merced del frío. Estamos hablando de chicos de 8 ó 9 años”, indica el abogado de la ONG La Alameda y el Movimiento de los Trabajadores Excluidos, Juan Grabois.
Delante de las narices de muchos, aunque hay quienes no lo quieren ver, los chicos de la ranchada -cuyas edades oscilan entre los 8 y los 15 años- son prostituidos en la ciudad por adultos inescrupulosos.
El tema tomó relieve ayer en la Legislatura porteña. El diputado justicialista Juan Cabandié señaló que “es una situación muy grave, porque con los chicos no hay tiempo que esperar, y cuando se trata de menores hay que actuar con absoluta rapidez. Con los chicos no se jode”, advirtió.
Y mostró preocupación por el hecho de que los chicos, desde esta noche, quedarán nuevamente en la calle ante el inminente cierre del CAINA.
“Nos quedamos en la calle”
Desde hace cuatro meses Alan tiene un lugar para bañarse, comer y dormir a la noche. Pero a partir de hoy vuelve a la calle. Junto a sus amigos de la ranchada volverán a dormir en las puertas de los centros comerciales porque se termina “El Plan Invierno” y las asistentes sociales ya les avisaron que el parador Caina del gobierno de la ciudad, ubicado en Paseo Colón 1366 ya no los recibirá. “La mayoría de los pibes tienen entre 8 y 13 años”, comenta a Crónica, Alan. “El hogar está bueno, pero nos dijeron que el miércoles lo van a cerrar”.
“Nos quedamos en la calle. Yo estoy solo, vivo en la calle porque tengo problemas familiares. Mi viejo se quedaba en mi casa tomando, no trabajaba. Se fue para el sur y nunca más supe, de mi mamá tampoco. Me hubiera gustado ver a mi papá trabajar”, indica. Y agrega con naturalidad “somos 25. Ellos -por sus amigos- jalan Poxiran, pero ninguno vuelve a su casa porque se escaparon”.
Alan reconoce que en el hogar los ayudaban. “Son muy buenos, nos dicen que tenemos que estudiar, nos ayudan, nos dan comida al mediodía”, indica. La historia de Alan se repite en todos los chicos de la “ranchada”. La esperanza que tienen es que el plan se extienda todo el año, para no quedar en la calle.
“El nivel de crueldad que representa esta medida es absolutamente inédito, increíble. La Secretaría de Promoción Social arroja los chicos a la calle con todos los peligros que esto implica, les saca el único lugar donde ellos tenían un refugio. Estamos hablando de chicos de 8 y 9 años”, indica Juan Grabois.