BASURA TECNOLOGICA
Qué hacer con las computadoras viejas



En pocos años millones de máquinas serán antiguas. El reciclaje puede achicar la brecha digital, pero en la Argentina aún no existe legislación.


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Que la tecnología informática avanza a un ritmo vertiginoso no es ninguna novedad. Un aparato que hoy está a la vanguardia del desarrollo mañana se convierte en uno anticuado. Pero a medida que esto sucede un problema global crece: la basura electrónica es un nuevo tipo de desperdicio industrial que debe ser cuidadosamente manejado debido a su alta toxicidad. Según la Agencia de Protección del Ambiente de EE.UU. (EPA), casi 250 millones de computadoras llegarán a ser obsoletas en los próximos cinco años. ¿Qué se hace con una PC cuando “envejece”?

En la mayoría de las computadoras hay acero, cromo, cadmio, mercurio, berilio, níquel, zinc, retardadores de flama bromados, cables, alambres, tubos de despliegue, materiales termoplásticos, mezclas de plásticos y materiales especiales como baterías, entre otros. Todos estos materiales resultan altamente contaminantes para el medioambiente y nocivos para la salud pública, según afirman los expertos de Silicon Valley Toxics Coalition, un grupo de defensa del medioambiente. Entonces es necesario evitar que las computadoras terminen en rellenos sanitarios, sean incineradas o arrumbadas en los sótanos de los hogares.

Una forma de reciclaje es la actualización, que consiste en que el propietario de una máquina cambie algunas de sus partes por piezas nuevas de mayor capacidad o velocidad. Otras opción es donar las computadoras “obsoletas” pero que aún funcionan a escuelas o a individuos que no las pueden pagar, y así achicar la denominada brecha digital. Esta es la tendencia que se suele seguir en la Argentina, donde de acuerdo a la organización sin fines de lucro Equidad, hay un parque de aproximadamente 3 millones de computadoras.

El portal educativo estatal, Educ.ar, puso en marcha desde diciembre de 2003 una metodología de reciclaje de este tipo. En esa oportunidad, la empresa Telecom Argentina donó equipos que fueron puestos a punto por Educ.ar y la empresa iNOW, para ser finalmente entregados a instituciones educativas. “Recibimos las máquinas del sector privado, las formateamos o cambiamos partes que no andan y las mandamos a escuelas de todo el país. Queremos continuar este programa porque tenemos más de 500 pedidos”, explica Laura Serra, directora de proyectos de Educ.ar.

En tanto, Enrique Segura, director del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, explica que la donación es la tendencia que suele seguirse en nuestro país: “Nosotros solemos donar los equipos a programas universitarios de cárceles, colegios, hospitales, en fin, organismos públicos con problemas de financiamiento. Creo que es muy sano”. Y agrega: “En realidad, en Argentina no se ha llegado a los grandes cementerios de computadoras que se pueden ver en países del primer mundo por el hecho de que aquí estos aparatos son muy caros. Pero si eso sucediera, o se esbozara, el estado debería contar con una infraestructura que permitiera la desmantelación segura de máquinas”.

La otra forma de hacer frente al problema de la chatarra tecnológica es el reciclaje propiamente dicho (desmanufacturación), que consiste en desmontar el equipo, procesar metales, plásticos y vidrio para ser reutilizados, como sucede en Alemania. Es la alternativa más cara pero los científicos aseguran que será la solución a adoptar en el futuro. Plomo, cobre, aluminio y oro, así como plásticos, vidrio y cables, podrían ser recuperados y reciclados en futuros productos.

En cuanto a la industria tecnológica, actor fundamental en esta problemática, se advierte algún esfuerzo de cooperación, pues empresas como IBM y Hewlett Packard fueron las primeras en implementar, aunque sea en parte, el uso de material reciclado en la manufactura de productos nuevos. También han surgido otras iniciativas, como la del sitio de remates eBay, que lanzó el programa “Rethink” (repiensa). Hasta ahora, varios gigantes -Apple, Intel, IBM, HP e Ingram Micro, entre otros- demostraron su interés por hacer algo. El programa se centra en una web que ofrece a los usuarios la opción de vender o donar las máquinas que todavía funcionan.

“En Europa ya existen directivas de la UE para que los productores de electrónica se hagan cargo del reciclado. En EE.UU. esto no existen y tampoco en la Argentina, que es lo que proponemos nosotros en relación a la basura en general: promover una legislación que extienda la responsabilidad de los productores por sobre todos los productos que contienen tóxicos o son difíciles de reciclar”, afirma Verónica Odriozola, coordinadora de campañas contra la contaminación de Greenpeace.

En la propuesta que la organización le ha presentado al Gobierno de la Ciudad, se argumenta: “En nuestro país, con la devaluación se ha visto un despegue de los servicios técnicos para reponer aparatos domésticos. Sin embargo, la Extensión de la Responsabilidad del Productor es la que permitirá cerrar el círculo y obligar a los fabricantes a tomar nota de la necesidad de generar productos más duraderos, más fáciles de reparar y que no presenten problemas al momento de su disposición final. Idealmente, estos productos deberían ser entregados en el sitio de compra a cambio de un reembolso, o descartados y recogidos separadamente (por cuenta del fabricante) para que sean ellos quienes se hagan cargo del reciclaje o de la correcta disposición final. Actualmente, todos pagamos el costo de disponer de materiales en los rellenos que no deberían estar allí si los fabricantes estuvieran obligados a recuperar o disponer de ellos de una manera segura”.



Fuente:http://www.clarin.com/diario/2005/03/10/conexiones/t-936181.htm