Entrevista a Chizzo Nápoli (La Renga)

Gente les dejo esta estrevista publicada en el diario la voz del interior de Cba. Fecha: Domingo 25 de mayo de 2008.

Entrevista a Chizzo Nápoli
La casa del trueno
Desde su retiro suburbano, el cantante y guitarrista de La Renga revela cómo funciona el grupo de rock más convocante del país. Habla de su accidente de moto, sus influencias, y cuál es su actitud frente al éxito. El sábado 31 actúan en el Chateau Carreras.

Germán Arrascaeta
Enviado especial a Ezeiza, provincia de Buenos Aires
garrascaeta@lavozdelinterior.com.ar

“Es acá”, le dijo Gustavo “Chizzo” Nápoli a un agente inmobiliario cuando le mostró una casona en las afueras de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires. “Queríamos una casa vieja para convertirla en estudio. Vimos algunas en Capital pero estaban todas derruidas, llenas de humedad” cuenta. Entonces les sugirió a los integrantes de la banda que probaran en la provincia. Luego de recorrer la zona, en la que Chizzo vive, el agente de la inmobiliaria les mostró la casona actual y no dudaron en comprarla.

Todo esto lo cuenta el líder de La Renga mientras muestra cómo intervinieron el living de una construcción que parece transportada desde la campiña inglesa. Es más, recuerda a la que usaron en Stoned para narrar los últimos días de Brian Jones, el Rolling Stones más indomable. En ese living construyeron un entrepiso, al que se llega por una escalera en ángulo recto.

La escenografía está dominada por la música. En el entrepiso hay un tocadiscos con potencia valvular y un estante con todos los vinilos que Nápoli y sus compañeros (los hermanos Tete y Tanque Iglesias) atesoran desde su adolescencia. En el vértice de la escalera reluce la Fender Jazz Bass de Tete y un equipo Ampeg que parece dispuesto a arrojar lava volcánica. En el living propiamente dicho, la vida loca de Chizzo y Tanque: una pared de parlantes Marshall, una Tama con cuerpos por todos lados, y un doble bombo que se presume atómico.

“Y sí, acá suena todo muy fuerte”, confirma Chizzo, un clase ‘67 que ejerce como portavoz generacional desde hace más de una década. Exactamente desde el día en que su grupo de siempre pegó un salto de popularidad impulsado en un rock & roll sucio, desprolijo y suburbano.

Uno puede salir del living por dos puertas. Una da a una especie de gabinete audiovisual en el que hay una pared repleta de VHS. “Están todos los shows que grabamos a la fecha”, precisa Chizzo. La otra puerta conduce “al taller de instrumentos”. En rigor, es una habitación en la que trabaja un luthier de tiempo completo.

Escuchen el ambiente. Bienvenidos al ambiente donde se gestó en primeras tomas Truenotierra, un disco doble dividido en canciones formales y en un apartado con zapadas, un álbum que ocupó los primeros lugares de las listas de más vendidos del año pasado.

Es extraño que La Renga haya abierto sin condiciones las puertas de su intimidad creativa. Extraño si se tiene en cuenta que el grupo hizo un culto del silencio mediático y, hasta ahora, no querían hablar demasiado sobre cómo el bienestar económico afectó la vida de sus integrantes.

–¿Por qué accediste al diálogo cara a cara?

–Me dijo Fer (se refiere a Fernando Vera agente de prensa de La Renga) que estabas por acá. “Ya que está acá, que venga”, le dije. Cuando se da para que nos podamos encontrar, buenísimo. Y está bueno hablar ahora, que vamos a volver a tocar. Tuve un accidente hace dos meses y vamos a hacer la fecha que quedó pendiente en Córdoba. Presentamos Truenotierra por todo el país; también en Chile, Uruguay, España. Pero este recital no estará centrado en ese disco.

–Esta casona-estudio recuerda la forma de grabar de Led Zeppelín en los castillos.

–Tal cual, la sala tiene una onda zeppeliniana, porque en el disco se filtran los ambientes. Las canciones salieron en directo. Dijimos: “vamos, un, dos, tres”. Todo quedó como salió de primera. Para nosotros tocar juntos tiene otro espíritu. Algunos dirán “estos están locos”, pero nosotros lo vemos de esa manera. Ya no da para grabar por separado.

Socialismo rengo
La primera vez de La Renga en Córdoba fue en el Hindú Club, en el meridiano de la década de 1990. Por entonces (un show que vieron 200 personas, con suerte) el trío hizo algo que hoy no haría: tocar en un festival. Aun cuando telefónicas y cerveceras bancan a todo el espectro del rock argentino, La Renga mantiene la idea de hacer su caminito al lado del mundo. ¿Por convicción o porque conseguir dinero ya no es una preocupación?

“Nunca sentí culpa por ganar guita. Nosotros laburamos de una manera tal que ese tema no nos afecta. En general, cuando pinta la guita, pinta el conflicto entre los miembros de las bandas. Se empieza a ver quién cobra Sadaic, por ejemplo. Y yo soy de la idea de compartir Sadaic, de invertir en el grupo. ¿De qué me sirve enriquecerme si el resto de mis amigos está quebrado? Acá hay 20 personas laburando. Hay una isla de edición, un taller de instrumentos. Armamos como un fuerte. La idea es que el dinero haga crecer a la banda.

–No es socialismo de la boca para afuera, entonces.

–En nuestro grupo aplicamos el socialismo. Se trata de invertir en esto, comprar instrumentos, consolas, este lugar, producir shows. Y tener un grupo de gente... Gente que labura con nosotros desde hace mucho.

–Las biografías apócrifas suelen contar que ustedes eran militantes de izquierda. Y Tete lo admitió hace años.

–No. Tete, cuando era muy pendejo, y yo no lo conocía, estuvo en el MAS . Creo, no estoy seguro. Nuestra ideología tiende hacia la izquierda pero no hemos militado. Compartimos todo. Si alguien necesita, estamos todos apoyándolo.

–¿Este país está preparado para ese modelo?

–Hay falta de espíritu. La política es política, y se queda con sus parámetros. El marxismo es muy bueno, pero si no se piensa en términos de realidad... Hay que expandir desde la mente. Y el rock te propone eso; volar para generar algo mejor en la realidad. Una mezcla de esas dos cosas, pragmatismo y vuelo, es La Renga.

Respeto a la rebeldía
–Actuar para 100 mil y a los 40 minutos estar acá sólo con tus íntimos supone una disparidad de adrenalina. ¿Deja secuelas?

–Debe ser traumático, pero no lo pensamos. Es que esta banda siempre hace cosas. Primero aparecen las canciones, después se graban, llega el turno del video. Y así se va la vida. Supongo que me deja secuelas eso que planteás, pero yo no me doy cuenta.

–¿No te pasa de irte a dormir y decir “pucha, armé mi grupo, es muy popular, me hice amigo de Pappo”? Quieras o no, te convertiste en una celebridad.

–No sólo me hice amigo de Pappo, también está Edelmiro, Nacho Smilari, los Vox Dei vinieron para mi cumpleaños, el Negro Alejandro Medina. Se dio, qué se yo. Valoramos la postura del rock que sentimos y tratamos de no defraudarla. Respetamos esa cosa de rebeldía que tenía el rock en los ‘70. No nos exponemos en los medios y no somos parte de la movida promocional de una cerveza. ¿Pensar sobre lo que hiciste? No hay que pensar demasiado. Te podés llegar a volver loco.

–La Renga edita un disco y lo vende muy bien pese a la piratería. Produce un show y lleva 100 mil personas. ¿Qué les queda?

–Vamos siempre sobre la marcha. Cuando hicimos el autódromo nos decían “después de tocar acá, ¿qué van a hacer?” Y yo si tengo que tocar para 10 personas, toco igual. Tocar para multitudes es alucinante, pero no sé si es lo máximo. No termina ahí todo. Hay mucho más en las canciones.

La Diosa
–¿Siempre apostaron por ser un grupo de rock tendiente a lo pesado?

–La Renga tuvo su abanico dentro del rock. Supimos abrir el espectro. Hace tiempo hice Tanguito para mi país, por ejemplo, y se lo di a Omar Mollo para que lo cante en las milongas y teatros. Días atrás lo vi en un VHS y sugerí que lo subiéramos. Antes me preguntabas qué veía cuando nos veía, y con los videos notamos qué buenas puestas en escena que hacíamos. Toda la plata que juntábamos, incluso laburando de otras cosas, la poníamos en movidas: mejores luces, mejor sonido. La Renga es una diosa que alimentamos durante 20 años y creció. Es invisible, como todo Dios.

–¿Invisible? ¿Alguna explicación para el fenómeno que generó esta diosa?

–Qué sé yo, siempre hicimos música. Hicimos las canciones, cierto público se identificó y... ¡Se juntó mucha gente! El año pasado hicimos el autódromo y fueron 100 mil personas, fue una locura, nos desbordó. Sin publicidad, sólo anunciando la fecha en la página.

Fuente:
http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=206006&high=moto

PD: lamentablemete no hay fotos.

-----------------------------------------------------------
El mismo domingo se publico tambien esta nota:

Violero motorizado
A principios de marzo de este año, Chizzo Nápoli pasó de las páginas de música a las de sucesos. Es que sufrió un accidente con su moto y debió suspender los shows que tenía programados, entre ellos el que La Renga iba a ofrecer en la comuna San Roque de la provincia de Córdoba.

–¿El accidente te trajo problemas para tocar?

–A una semana de operarme, estaba tocando. Hace 10 años tuve un accidente en la cabeza del fémur y no me afectó, pero esta vez cuando me tocó la mano dije, la pucha. Hice una reflexión más profunda; pensé ¿qué hubiera pasado si hubiera sido la izquierda?”

–¿Qué tipo de violero te considerás?

–Soy más sanguíneo. Musicalmente sé lo básico. Me dejo llevar mucho. Fui reacio a ir a un instituto. Lo intenté, pero yo... ¡quería tocar! Admiro a los virtuosos, desde ya. Pero hay que encontrar un equilibrio entre el virtuosismo y lo otro. Algunos se zarpan con el corazón, también.

–¿Sos un resultante de Pappo, Gabis y Edelmiro Molinari? ¿Te sentís heredero de esa tradición?

–No me atrevería a compararme con esos monstruos.

–¿Con qué sos más fetichista? ¿Con las violas o las motos?

–Soy fetichista cuando las cosas son nuevas. Trato de cuidarlas, pero tengo claro que son para usarlas. Tienen que tener su gastada.

–En el conflicto con el campo se dice que las retenciones a los productores agropecuarios se destinan a subvencionar las necesidades de Buenos Aires y su conurbano. ¿Tenés esa sensación de país cuando salís al interior?

–Lo que pasa es que a nosotros no nos tratan como porteños… Quizá sea porque nos expresamos de corazón. Qué se yo, es evidente que hay cuestiones políticas a resolver. Acá hay cada vez más gente, más tránsito, cada vez más gente en la calle...

–Vos ya pasaste los 40, ¿viviste la crisis de la mediana edad?

–No, porque creía que me moriría a los 30. Ó a los 33. Pero estoy aquí, no pasó nada, sigo agonizando. Es más, me accidenté para que, en lugar de “qué viejo que estás”, me digan “volviste a nacer”.

http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=205998&high=moto

7 comentarios - Entrevista a Chizzo Nápoli (La Renga)

@cornelius +1
uh gracias!!! la guardo y despues la leo!!!
@sunriser +1
buenisima buenisma la nota 2 puntelis!
@yo_me_entiendo +1
muy buenas las notas, no encontre por ningun lado! saludos!
@Alempa +1
La lei toda Gracias por el aporte, saludos!