Alertan sobre un "aterrizaje forzoso" de la economía local

Según el pronóstico de la banca internacional, el país crecería entre 2,5 y 4,4% el año próximo

Por Martín Kanenguiser | LA NACION



Charles Dallara (centro, Instituto de Finanzas Internacionales), junto a Rick Waugh (Scotiabank) y Gary Cohn (Goldman Sachs). Foto: AFP

WASHINGTON.- Los bancos internacionales no tienen esperanzas de grandes cambios en la política económica tras las elecciones presidenciales del mes próximo y prevén que la Argentina sufrirá en 2012 un "aterrizaje forzoso" en su crecimiento económico, que ubican entre el 2,5 y el 4,4 por ciento.

En un contexto extremadamente volátil y frágil para el mundo desarrollado, aunque al parecer con los motores de China funcionando a pleno, el país enfrentará un año más complicado y con menos recursos externos, según los análisis difundidos este fin de semana en esta ciudad por el Instituto para las Finanzas Internacionales (IIF, según su sigla en inglés), Bank of America y Nomura Securities. El IIF, que agrupa a los bancos de todo el mundo, pronosticó en su seminario desarrollado en el lujoso hotel Grand Hyatt que el crecimiento argentino bajará del 6,5% este año a 4,4% en 2012 y que la inflación que difunden en su informe pasará del 24,2 al 29,2 por ciento.

En contraste con otros países de la región, según el instituto que dirige el polémico Charles Dallara, "un clima desfavorable de negocios y crecientes riesgos políticos se han llevado una porción importante de la inversión de no residentes, por lo que la inversión extranjera directa será de sólo US$ 6000 millones, apenas el 0,7% del total para América latina". El número "representa una fuerte baja desde la década del 90", sostuvo el think tank, que el fin de semana pasado reunió a ejecutivos, analistas y funcionarios clave de todo el mundo.

Por su parte, el Bank of America-Merrill Lynch dijo en un informe que el crecimiento en 2012 se proyecta apenas en un 2,5%, y advirtió que, a diferencia de otros países de la región que mantuvieron una política más prudente en términos fiscales y monetarios, con un empeoramiento de la crisis global, la Argentina no tendrá margen para políticas expansivas que suavicen el shock externo. Alberto Ades, jefe de estrategia global del banco, dijo en una entrevista con La Nacion en el hotel Park Hyatt que "no hay gran expectativa por parte de los inversores de un cambio" en la política económica que reduzca este riesgo, cuando se ratifique en las urnas el triunfo de la presidenta Cristina Kirchner.

"En el pasado pensaron que si se arreglaba la cuestión del Club de París, se hacía el artículo IV con el FMI y se normalizaban las cifras del Indec, el panorama podía ser diferente, inclusive por versiones lanzadas por el propio Gobierno, pero esa expectativa ya no está", dijo Ades. Por lo tanto, el interés ahora está más focalizado en el efecto de esta nueva recaída de la crisis global que en las decisiones domésticas que pueda adoptar el Gobierno, agregó.

Sobre el contexto, indicó que Brasil va a una desaceleración, en sintonía con un mundo que crecerá el 6,3%, con la excepción de China, que exhibiría un aumento del 9 por ciento. "El mundo emergente ya se está desacelerando y el desacople actual será sustentable mientras no aumente la inestabilidad financiera ni caiga demasiado el crédito, como ocurrió en 2008", indicó. Por esa razón, pese a las quejas del Gobierno por las altas tasas de interés que pagan los bonos argentinos, dijo que aunque haya fundamentos más saludables que en el pasado, "el spread refleja la falta de transparencia e incertidumbre".

Los informes del IIF y del Bank of America prevén que se mantenga la salida de capitales por una política monetaria muy expansiva, medidas fiscales procíclicas, "intervencionista" en cuanto al papel del Estado y de búsqueda de financiamiento "heterodoxo". "Las políticas de la nueva administración pesarán en el ritmo de flujo de salida de capitales de 2012", opinó Marcos Buscaglia en el reporte para los inversores, quien consideró probable un "aterrizaje duro" del PBI en 2012.

Por su parte, el banco Nomura Securities advirtió que la decisión de EE.UU. de votar en contra de nuevos créditos para el país en el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) "es inusualmente fuerte y, si no se rectifica pronto, la Argentina tendrá dificultades crecientes para recibir préstamos multilaterales, lo que deteriorará su capacidad financiera".

El analista Boris Segura consideró que como "la Argentina está fuera de los mercados, cualquier eventual disminución en el flujo de organismos multilaterales aumentará la presión crediticia interna y la búsqueda de fuentes de financiamiento heterodoxas". La postura del Tesoro de EE.UU. se debe a la presión de empresas y bonistas norteamericanos sobre el Congreso de su país para cobrar la deuda en default impaga desde 2001.

Si bien el ministro de Economía, Amado Boudou, se reunió este fin de semana con funcionarios del BID y del BM, fuentes argentinas admitieron que esta decisión será difícil de rever y admitieron que Washington quiere plegar a otros miembros del G-20 a este bloqueo. Segura precisó que la Argentina tiene pendientes de aprobación US$ 1600 millones en créditos de ambas entidades multilaterales, que enfrentan duros problemas para lograr sus respectivas recapitalizaciones.

En una entrevista que publicó ayer Página 12, cuando se le preguntó si tiene previsto volver a tomar deuda, Boudou contestó: "No tenemos necesidad de financiarnos en el mercado. En el presupuesto 2012 no está contemplado",.