Nalgas grandes ¿buena salud?

Nalgas grandes… ¿buena salud?


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Glúteos grandes, signo de buena salud



Revela un estudio que la grasa acumulada debajo de la piel de glúteos y en los muslos puede reducir riesgos de enfermedades

La grasa corporal localizada en los muslos o en los glúteos no resulta tan dañina o perjudicial como muchos pensaban.

Y es que según una nueva investigación la grasa que se acumula debajo de la piel en esas zonas, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En particular el riesgo de diabetes 2 se vincula a la llamada grasa visceral, ubicada en el área abdominal y que envuelve a los órganos del cuerpo.

Científicos de la Escuela de Medicina de Harvard y el Centro de Diabetes Joslin, en Estados Unidos, señalan que la grasa subcutánea -la que se encuentra en caderas y muslos- puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a esta hormona , publicó en su portal de internet la BBC.

"Estos resultados podrían conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de grasa subcutánea que puedan ser beneficiosas para el metabolismo de glucosa" afirma el doctor Ronald Kahn, uno de los autores del estudio publicado en Cell Metabolism (Metabolismo Celular).

Esta misma investigación explica que la obesidad en el área abdominal o visceral -la clásica "barriga de cerveza" o el cuerpo en forma de manzana- aumenta el riesgo de diabetes y mortalidad.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/505107.html


Nalgas grandes… ¿buena salud?




Se cree que la grasa subcutánea, ubicada en muslos y glúteos, produce sustancias que ayudan al metabolismo de azúcar.
La forma del trasero ha inspirado grandes obras de arte y miles de videos de reggaeton. A diario en la calle, en pasillos de universidades y hasta en oficinas, unas nalgas ‘generosas’ y firmes pueden llegar a dejar cientos de bocas abiertas a su paso. Es innegable la admiración que esta parte del cuerpo despierta tanto en hombres como mujeres, y ahora una serie de descubrimientos científicos parecen indicar que cuando es de gran tamaño puede ser señal de buena salud.

“Entonces ser nalgón le ayuda al corazón, pero ser barrigón te manda pa’l cajón”, dice entre risas Omar Padilla, un ingeniero de sistemas que se agarra el estómago al conocer los resultados de las investigaciones internacionales, según las cuales la grasa que se ubica en muslos y glúteos no es dañina, y podría traer una serie de beneficios para el organismo, a diferencia de la ubicada en el abdomen.

De acuerdo con los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard y del Centro de Diabetes Joslin, en Estados Unidos, la grasa acumulada bajo la piel, o subcutánea, particularmente en esas partes del cuerpo, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedad relacionada a la obesidad.

La investigación afirma que esta grasa puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a esta hormona. “Esto podría conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de esta grasa que puedan ser beneficiosas para el metabolismo de glucosa”, indica Ronald Kahn, uno de los autores del estudio publicado en la revista científica Metabolismo Celular.

Se concluyó que la grasa subcutánea es intrínsecamente diferente de la visceral, que es la ubicada en el área abdominal y envuelve a los órganos del cuerpo. Esta es vinculada al riesgo de diabetes, que se cree inicia cuando comienza a fallar la respuesta del cuerpo a la insulina.

“Lo más importante no es dónde está localizada la grasa, sino el tipo de grasa. Lo más sorprendente es el hecho de que la grasa subcutánea está produciendo buenos efectos”. Kahn sostiene que la grasa de muslos y nalgas quizás produce ciertas hormonas beneficiosas en el metabolismo.

Así mismo, investigadores del Instituto de Medicina Preventiva en Copenhague encontraron que las mujeres con caderas amplias parecen ser menos propensas a desarrollar enfermedades del corazón. El estudio danés concluye que son necesarios al menos 100 centímetros de circunferencia allí donde empiezan las piernas para gozar de la ventaja.

Los investigadores, que examinaron cerca de 3.000 hombres y mujeres entre 35 y 65 años, sostienen que la grasa contenida en las caderas contiene un antiinflamatorio natural que previene que las arterias se bloqueen. Se encontró que las mujeres con caderas más grandes presentaron 87% menos de muertes.

SÍ ES MÁS SALUDABLE

“En todos los estudios poblacionales se demuestra que la obesidad tipo pera, con más grasa en nalgas y muslos, no solo en mujeres sino también en algunos hombres que la hacen, está relacionada con menos diabetes, hipertensión, arterioesclerosis e infarto, problemas que sí se asocian a la acumulación de grasa en el abdomen”, explica Joaquin Armenta, endocrinólogo.

Según el especialista, es ampliamente conocido como un consenso mundial que para prevenir estas enfermedades el objetivo primario es evitar que los pacientes acumulen grasa en el abdomen, puesto que, entre más grasa se acumule allí, la persona se hace más resistente a la insulina lo que genera las complicaciones. En cambio si la grasa es subcutánea y está más hacia la superficie, responde mejor a la insulina.

“Cualquier persona con un perímetro abdominal alto tiene resistencia a insulina y puede estar más predispuesto a arterioesclerosis. Lo que no ocurre si lo tiene en nalgas y piernas”, precisa. La insulina es la hormona que recoge el azúcar y la guarda en el interior de las células. La grasa se acumula para mantener reservas de energía.

Esta se distribuye en el cuerpo como una característica sexual secundaria, por lo que diferencia el entorno de una mujer (ubicada en pechos, muslos y caderas) al de un hombre (ubicada en espalda, cuello y abdomen). Es un dimorfismo sexual influido por las hormonas, estrógenos en las mujeres y andrógenos en los hombres. Por esto, la obesidad tipo pera de muslos y caderas es conocida como ginecoide, y la de abdomen o de manzana, es conocida como andrógina.

TAMBIÉN ES DAÑINA

De acuerdo con Héctor Peñaranda, médico estético, es claro que la grasa relacionada con problemas cardiovasculares es la abdominal. “La que se presenta por debajo de cadera, en pubis como tal, en glúteos, tiende a ser más protectora que dañina”.

Sin embargo, aclara que no se puede interpretar como que sea algo positivo tener un trasero excesivamente grande, puesto que igual se considera obesidad y repercute en otros aspectos de la salud.

“Las investigaciones no se pueden interpretar como que unas nalgas de tamaño inmenso van a proteger de un infarto. No obstante, la grasa ubicada allí es más buena por no afectar tanto nuestro sistema cardiovascular. Pero es cuando hablamos de una zona localizada y no hay sobrepeso ni obesidad, porque si es así también tiene que disminuirla”, dice.

Una persona con caderas muy amplias, glúteos inmensos y grandes cantidades de grasa en muslos, va a sufrir más problemas circulatorios, problemas de rodillas y ligamentos en articulaciones de miembros inferiores, va a padecer más celulitis, más varices, y estéticamente va sufrir una afectación en su figura.

“Lo ideal es no tenerla en exceso y mantener una relación cintura-cadera adecuada. Los hombres tendemos a tener más gordura en el abdomen y por eso somos más propensos a enfermedades cardiovasculares, pero no significa que tener exceso de grasa en otras partes sea adecuado para la salud”, asegura Peñaranda.

La obesidad en forma de pera no tiene tantas complicaciones metabólicas “pero al fin y al cabo es una obesidad. Acelera el proceso inflamatorio del organismo y un síndrome metabólico no tan severo como la de tipo manzana, pero también induce gran acumulación de grasa y hace infiltración hepática. También induce al problema de la diabetes”, afirma Jorge Daza, médico internista y neurólogo.

Para el especialista la conclusión es que ninguna de las obesidades puede considerarse buena, “porque de alguna manera va a inducir la hipertensión arterial y el aceleramiento de la arterioesclerosis. La abdominal es más dañina que la otra, pero definitivamente las dos son malas”, puntualiza.

Generalmente la acumulación de grasa en los glúteos se da en las mujeres, pero también en algunos hombres. / José Torres

LA BARRIGA EN CAMBIIO…

Entre el 80% y 90% de la grasa corporal es subcutánea, y solo el 10% restante es visceral. Esta envuelve los órganos y esta ubicada en el área abdominal. Produce la clásica ‘barriga de cerveza’, también conocida como cuerpo de manzana. Su exceso aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades del corazón, puesto que libera químicos que pueden dañar el sistema de insulina.

“Si se comparan los dos tipos de obesidades, la abdominal es la que predomina en nuestra región. Es la que más se presenta en pacientes por enfermedad vascular cerebral, isquémica y hemorrágica, infarto al miocardio, diabetes y falla renal. Generalmente han venido con desorden grave a consecuencia de ingesta inadecuada de alimentos”, precisa Jorge Daza.

La distribución de la grasa no se hace a voluntad y está marcada por una influencia hormonal y una inducción genética. “En algunos casos se nace con la predisposición a ser obeso, y en otros la inducimos a nivel abdominal con la alimentación. Con la gran acumulación de grasa, se termina generando una infiltración al hígado y páncreas, el factor que definitivamente marca el sendero del acortamiento de la existencia del hombre”, indica.

Se sabe que la obesidad tipo manzana genera una serie de daños en el organismo. “Hace en cierta forma resistencia a la insulina a nivel del hígado, y casi toda la resistencia periférica lo que genera diabetes mellitas. Esta es quizá una de las enfermedades más difíciles de controlar, ya que establece una alteración en el transporte y depósito de lípidos en todo el endotelio vascular, donde induce un proceso inflamatorio.

Este proceso ocasiona hipertensión arterial”, asegura. La obesidad abdominal asociada al sedentarismo tiene consecuencias peores. “La grasa no se quema, se va acumulando, lo que induce a más hipertensión, y esta de manera acelerada induce a la arterioesclerosis, y produce mayores eventos vasculares cerebrales y un acortamiento de la existencia del hombre.

Un síndrome metabólico marcado por diabetes, hipertensión y un proceso inflamatorio sistémico que termina dañando todo el árbol arterial para generar infarto de miocardio, insuficiencia renal y accidente cerebro vascular”, puntualiza.

CÓMO EVITAR EXCESOS EN ESA ZONA

“Para mantener los músculos de miembros inferiores en funcionamiento, una circulación adecuada y un retorno venoso de esa sangre que normalmente se queda en esa zona, es importantísimo la actividad física.

Esto ayuda a tener un mejor drenaje linfático, es decir, que a través de los vasos drenamos todos nuestros deshechos y podemos liberar excesos de grasa también. Lo segundo es mantener una buena alimentación, y un buen control hormonal. Controlar las alteraciones de la menstruación, lo que se logra acudiendo al ginecólogo.

Además, para esa zona estéticamente hay tratamientos específicos con múltiples medicamentos y equipos médicos comprobados que ayudan a disminuir la grasa localizada”, explica Héctor Peñaranda.

http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/S/saludnalgas/saludnalgas.asp?CodSeccion=16


Trasero grande, buena salud

La grasa subcutánea de las nalgas ayuda al metabolismo del azúcar


¿Tiene Ud. un trasero muy grande? No se preocupe: puede ser una señal de buena salud, porque la grasa corporal no es tan perjudical como parece y sería de gran ayuda para no desarrollar algún tipo de diabetes.


La antiestética grasa que a menudo se acumula en los muslos y las nalgas, puede resultar una efectiva ayuda para mantener la salud.

Una investigación de la grasa acumulada bajo la piel, o subcutánea, particularmente en esas partes del cuerpo, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Durante mucho tiempo se ha sabido que esta enfermedad está relacionada a la obesidad. En particular el riesgo de diabetes 2 se vincula a la llamada grasa visceral, ubicada en el área abdominal y que envuelve a los órganos del cuerpo. Pero los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard y el Centro de Diabetes Joslin, en Estados Unidos, afirman que la grasa subcutánea la que se encuentra en caderas y muslos puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a esta hormona.

"Estos resultados podrían conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de grasa subcutánea que puedan ser beneficiosas para el metabolismo de glucosa" afirma el doctor Ronald Kahn, uno de los autores del estudio publicado en Cell Metabolism (Metabolismo Celular). En promedio, entre 80 y 90% de la grasa corporal es subcutánea, y el 10 o 20% restante es grasa visceral. Según los autores, la obesidad en el área abdominal o visceral la clásica "barriga de cerveza" o el cuerpo en forma de manzana aumenta el riesgo de diabetes y mortalidad. 10% de la grasa corporal está ubicada alrededor de los órganos importantes del cuerpo. Y se cree que obesidad en áreas subcutáneas el cuerpo en forma de pera puede reducir estos riesgos. Para comprobar esa teoría, en el estudio llevado a cabo con ratones, los científicos trasplantaron grasa de una parte del cuerpo de los animales a otra. Cuando se retiró la grasa subcutánea y se colocó en el área abdominal, se registró una disminución en el peso, la masa de grasa y los niveles de glucosa en la sangre.

Los animales también se volvieron más sensibles a la insulina, la hormona que controla la forma como el cuerpo utiliza el azúcar. Se cree que la primera etapa de la diabetes tipo 2 se inicia cuando comienza a fallar la respuesta del cuerpo a la insulina. Pero cuando los investigadores retiraron la grasa abdominal y la inyectaron en otras partes del cuerpo no se registró ningún efecto. Los autores concluyen que la grasa subcutánea es intrínsecamente diferente de la grasa visceral y ésta quizás produce sustancias que mejoran el metabolismo de glucosa. Según el profesor Kahn "lo más sorprendente fue descubrir que la variante más importante no es donde la grasa está localizada, sino el tipo de grasa".

http://www.larepublica.com.uy/comunidad/310126-la-grasa-subcutanea-de-las-nalgas-ayuda-al-metabolismo-del-azucar
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7387000/7387511.stm