El viaje de Chihiro y la prostitución infantil

El viaje de Chihiro y la prostitución infantil

La película que ganó el Oscar a mejor animación en 2003 trataba de algo bastante más complejo de lo que creía.
En el artículo La verdad sobre Sen to Chihiro, el autor, Tomohiro Machiyama, comenta:


(traducción libre)
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Sen to Chihiro es la versión de Miyazaki de Alicia en el País de las Maravillas. Miyazaki explica su motivación de hacer la película en una entrevista: “Cada verano, juego con la hija de un amigo, que visita todos los días mi casa de campo. Ella tiene ahora 10 años y pensé hacer una película para niñas de esa edad.” Lewis Carol dijo algo similar, que escribió su famosa historia para una nena cuyo nombre era Alicia.

La diferencia es que el “País de las Maravillas” de Miyazaki no es como el de Alicia sino más como una casa de masajes.

El spa in Sen to Chihiro está decorado con linternas rojas, y el interior en brillante dorado y rojo: no hay duda que es el estilo de super-mal-gusto de un baño turco japonés. Muchas trabajadoras femeninas friegan y masajean los cuerpos de los clientes (todos ellos son monstruos). En esta película, los trabajadores del spa son llamados “Yuna” en japonés. [...] El diccionario de japonés Iwanami define “Yuna” como “una trabajadora de un spa que provee masajes y sexo”. Y Haku le dice a Chihiro que la única manera de sobrevivir allí y recuperar a sus padres es trabajar ahí como las otras chicas. Entonces la dueña, Yubaba entrevista a Chihiro. La miserable anciana, cuya cabeza parece de 30 metros de diámetro, es el análogo de la Reina de Corazones de Alicia, pero ella viste como una madama de un burdel del siglo XIX. Contrata a Chihiro y le da un nombre falso: “Sen”, como a una stripper a la cual renombran como Amber.

¿Una nena de 10 años forzada a trabajar en un baño turco? ¿Es esa realmente la historia que Miyazaki quiere contarles a las nenas de 10 años?

Si. En su entrevista para la edición japonesa de la revista Premiere, Miyazaki explicó que su País de las Maravillas no es una fantasía, y representa el mundo real del Japón de hoy. “La industria del sexo está en todos lados ahora en Japón,” dijo “y el número de niñas jóvenes que lucen como prostitutas es creciente.”

En la entrevista Miyazaki se preocupa por las circunstancias que rodean a las chicas del Japón actual. Las chicas que crecen en Japón tienen que vivir rodeadas de obscenidad la cual es propagada por los medios, no importa cuanto traten sus padres de taparle los ojos. Además de esto, con la economía japonesa habiendo pasado por más de una década cuesta abajo, ahora las tasas de desempleo están más altas que nunca y para las mujeres, conseguir un empleo decente es extremadamente difícil, por esas razones sumadas a la discriminación sexual. Las mujeres japonesas tuvieron que tener las agallas para hacer cualquier cosa, incluso si era trabajar en un lugar como un sauna. Ellas están pagando el precio de la indulgencia de la generación de sus padres: en los ochentas, los padres de Chihiro disfrutaron del hedonismo de la burbuja económica sin conciencia, como cerdos.

Aunque Chihiro por supuesto nunca provee servicios sexuales en la película, es obvio que por los detalles que apunté y por la confesión del director, que Sen to Chihiro es una película sobre la prostitución.

Extrañamente, no he escuchado críticas. Los padres llevan a sus hijos al cine y parece no importarles. Quizá porque muchos creen que es un cuento de hadas. Y tal vez algunas personas que se dan por enteradas están asombradas.

¿Por qué? Creo que es por “Kaonashi” (el sin cara), el cliente/monstruo que desea a Chihiro. Aunque no sabemos que quiere de Chihiro, Kaonashi le ofrece dinero.

“Kaonashi es el mismo Miyazaki”, dice Toshio Suzuki, productor de Sen to Chihiro, en la entrevista para Premiere, pero Miyazaki niega fervientemente la interpretación de su socio.

“¡No!” dice. “Kaonashi es una metáfora, la libido que secretamente todos albergamos”.

Kaonashi puede provenir del subconciente de Miyazaki. No puedo evitar asociarlo con dos infames pedófilos. Por supuesto, el primero es Lewis Caroll, quien coleccionaba fotos de nenas desnudas, incluyendo Alicia. Miyazaki está tan fascinado con Alicia que arrebató la cara del gato de Chesire para la cara del Gatobus de su famoso Totoro.
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Si no te importa Kaonashi, Sen to Chihiro es una obra maestra.


fuente: http://badd.com.ar/2006/11/22/el-viaje-de-chihiro-y-la-prostitucion-infantil/