El premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, destacó la innovación argentina de los bonos atados al crecimiento que se usaron en 2005 en la reestructuración de deuda.

"La introducción de los bonos atados al PBI en los contratos refleja un intento por decir o reconocer que nadie sabe cómo le va a ir en el país en el futuro", dijo el economista, para luego subrayar que de esta forma, "la Argentina encontró la solución correcta al decir que compartamos el riesgo; si nosotros crecemos más, vamos a poder pagar más".





Stiglitz fue uno de los principales oradores de un seminario internacional de deuda denominado "El vacío de la arquitectura financiera internacional", organizado por el Ministerio de Economía, con el apoyo del Banco Mundial.

Stiglitz hizo alusión a la propuesta del BCE que consideró que si los acreedores reciben una quita de 50 por ciento, no se considerará que se activa un default en este tipo de papeles financieros. En el debate de la propuesta de la crisis de deuda, dijo que "falta un mecanismo de reestructuración de deuda soberana, un tribunal de quiebra internacional, e instó a los países con crisis europeos a iniciar cuanto antes los procesos, a la luz de la experiencia argentina".

Sin presiones. Por su parte, el académico londinense experto en reestructuración de deuda Richard Portes afirmó que Argentina "no debe ceder ante las presiones de acreedores a través de países como Estados Unidos" en su lucha contra los fondos buitres. Sostuvo además que el mecanismo implementado por Argentina para salir del default puede ser una "solución viable" para países como Grecia.

"Creo que una disminución de 60 por ciento y 70 por ciento de quita de deuda con la instauración de los consentimientos de salida que reduzcan el incentivo de los holdouts es posible para Grecia", admitió en conferencia de prensa, tras su disertación sobre la crisis europea.