Casi treinta años después del conflicto de Malvinas, el ex combatiente Marcelo Llambías recibirá en la jornada del sábado en las islas la máquina que le habían quitado sus captores


Soldado inglés devuelve a uno argentino su cámara de fotos
ANSIOSO. Marcelo, en su casa, a la espera del viaje


malvinas
Instantáneas de los momentos durante la Guerra de Malvinas


Marcelo Llambías era un cadete de la Escuela Militar que a los 21 años fue enviado a la Guerra de Malvinas. Combatió en el cerro Dos Hermanas a 15 kilómetros de Puerto Argentino. Allí, luego de un virulento cruce con la Unidad Nº 45 de Royal Marines, perdió su mochila con una vieja máquina Kodak con la que había logrado retratar varios momentos de la guerra.

Pensó que esos recuerdos no los vería más, hasta que este año, un amigo le avisó que se había publicado en Inglaterra un libro llamado “Pictures from far away”, donde aparecían aquellas fotos.

El soldado que encontró la cámara, y que luchó contra él, había entregado el rollo a una editorial británica. Se llama Nick Taylor. A través de varios foros relacionados a la Guerra de Malvinas, se vincularon por mail y mañana se conocerán en el mismo lugar donde lucharon en 1982 y donde Marcelo fue tomado prisionero. Allí, Taylor le devolverá la máquina de fotos y el rollo revelado.

Llambías está alejado desde hace más de diez años del ejército, y hoy es abogado penalista. Ayer, mientras preparaba el equipaje, desbordado por la emoción, recibió a Crónica en su casa de Las Cañitas junto a su esposa, Stella De la Vega, para contar por primera vez a un medio esta increíble historia, a casi 30 años de la guerra.

-¿Cómo te enteraste de que las fotos todavía existían?

-Hay un inglés que decide hacer un libro con fotos de la Guerra de Malvinas con marinos, marineros, soldados. Fotos personales que cada uno sacó. Y en las últimas hojas están las fotos del infante de marina británico Nick Taylor y a continuación son las fotos que yo saqué en Malvinas. Nick las encuentra en mis posiciones de combate, se lleva mi cámara, las revela. El autor del libro hace una especie de paralelismo entre las fotos de Nick y las mías, desde que empieza la guerra hasta el momento del combate. Como que los dos vivimos en lados opuestos las mismas experiencias. Y Nick dice en el libro “a mí me gustaría saber de quién son estas fotos para devolvérselas en persona”. Yo tengo un amigo que toma contacto con gente por distintos foros de Internet y una persona les reenvía las fotos desde Inglaterra diciendo que podrían ser del Regimiento 4. El se da cuenta que soy yo y me avisa. Después le llega mi dirección de correo a Nick, que es el que encontró mis fotos. Me dijo que me quería devolver las fotos. Lo invité a la reunión que hacemos todos los años los veteranos y me dice que quería darme las fotos en las Islas Malvinas. Mañana (por hoy) salgo por Lan Chile a las 19. Estas fotos pensé que no existían más. Pensé que se había destruido la cámara por las balas o por el clima, la nieve, la lluvia. Nunca creí que eso iba a aparecer. Con Nick nos hemos tirado el uno al otro, pero él tuvo este gesto impresionante. La historia me parece increíble.

-Igualmente los dos obedecían órdenes.
-Sí, por supuesto, cada uno estaba luchando por su país. Y no hay rencores, porque en la Guerra de Malvinas no hubo crímenes de guerra por ninguno de los dos bandos. Más allá de la violencia natural de la guerra, no quedan resentimientos, porque tanto el ejército argentino como el británico se comportaron de manera profesional.

-¿Qué sentís al volver por primera vez a Malvinas?
-Es raro. Son sentimientos contradictorios, porque primero estaba recontento que volvía. Ahora estoy angustiado de volver a los lugares, de recordar momentos que fueron muy intensos, ¿no?

-¿Qué sentiste cuando viste las fotos por primera vez?
-No lo podía creer. Hubo fotos que me hicieron acordar de cosas que había olvidado. La verdad es que fue una emoción tremenda. Yo estaba en otro planeta, fotos que yo creí que no existían, ya no me acordaba ni qué había sacado.