¿La Tercera Guerra Mundial se avecina?...

Fidel Castro expresó hace poco que existe la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial y que podría ocasionarse por las ríspidas relaciones entre Irán y los Estados Unidos de América pero esto es sólo un aspecto de los problemas que se están gestando. Veamos por qué.



Nunca nos hubiéramos imaginado que el mundo entraría en pánico por la crisis mundial que se desencadenó en agosto de 2007 y que dicha crisis financiera mundial fuera -después de la crisis de 1929- la más peligrosa. El mundo no se imaginaba que podríamos llegar a tener una crisis financiera de tal magnitud como fue lo que sucedió hace tres años.



De la misma forma tampoco nos hacemos a la idea de que pueda ocurrir una nueva guerra mundial porque tiene mucho tiempo que ocurrió. Sin embargo hay que tomar en cuenta que mientras más tiempo transcurre sin que se dé de una gran guerra, más difícil resulta imaginar una y, a la vez, más fácil es que surja.



Los historiadores estarán de acuerdo conmigo que detrás de todo gran conflicto bélico de gran magnitud hay grandes y poderosos intereses económicos. Por ejemplo, se creyó que existía una relación de simbiosis entre lo que era la Meca financiera del mundo –la Gran Bretaña-, y la economía industrial más activa de la Europa continental: Alemania. Hoy, como en aquel entonces, existe una fina línea de separación entre simbiosis y rivalidad pero sólo que ahora han cambiado los actores. La estructura es la misma, sólo los personajes han cambiado.



Podemos observar que la situación que se da entre los Estados Unidos de América –el centro financiero del mundo- y la economía industrial y tecnológica más dinámica del mundo, China, es muy similar a la que se dio entre Alemania y la Gran Bretaña.



Hoy las relaciones entre China y los Estados Unidos de América están en su punto más crítico y el motivo puede ser cualquier cosa: Taiwán, el Tíbet o el quebranto del libre comercio –en el cual los estadounidenses alegan una competencia desleal por parte del país asiático-, el control de los recursos naturales, etcétera.





Pero el motivo que más propicia esta posible Tercera Guerra Mundial es el hecho de que los flujos financieros de capital están yendo de Oriente a Occidente y no a la inversa –como sucedía antes- además de que se puede decir con seguridad que China es hoy por hoy el banquero de los Estados Unidos de América.



Hoy más que nunca la economía de los Estados Unidos de América depende –en cierta medida- de la economía China y esto es lo que principalmente está provocando más rivalidad entre las dos naciones, tanto que el Congreso estadounidense –en la era de Bush- le otorgó al Dalai Lama una medalla de oro, retando al gobierno de la República Popular de China de una forma muy agresiva.



Tal vez Fidel Castro tenga razón en el hecho de que la comunidad internacional deba considerar como prioridad el prestarle más atención a los brotes de una posible guerra nuclear o Tercera Guerra Mundial pero en este caso no con Irán sino con China.