La conmovedora carta que una madre le escribió a Marcelo Tinelli


La carta que una madre le escribió a Marcelo Tinelli


Antes de la definición de Bailando 2011, el conductor recordó un correo de lectores del diario Clarín que lo emocionó. En el texto, una señora le agradece por haber alegrado cada noche a su hija de 27 años, durante el tratamiento contra un cáncer que fue mortal.


En la edición del 13 de octubre, el diario Clarín publicó una conmovedora carta que una lectora le escribió a Marcelo Tinelli. Y que el conductor recordó hoy, antes de la gran definición de Bailando 2011.

En la sección Cartas al país, la señora Graciela Spurio contó la triste y -a su vez- emocionante historia de los últimos meses de vida de Virginia, su hija de 27 años, desde que le diagnosticaron un cáncer hasta su muerte. La carta se titula "Gracias, Marcelo, por acompañar a mi hija". A continuación, el texto completo.

"Marcelo querido: soy, simplemente, una mamá de dos hijas, tengo tu edad y como he vivido una experiencia intransferible, en la cual sin saberlo me acompañaste y formaste parte de ella, necesito contarte y agradecerte. Mi hija, Virginia, de tan sólo 27 años, falleció hace apenas cuatro meses de cáncer.

El día que se lo diagnosticaron, (el año pasado), cuando llegó la hora de tu programa, ella dijo: ‘¿¡Vamos a ver Tinelli¡?’ Te confieso, Marce, que yo no veía, mi cabeza era un torbellino, mientras tanto Virginia miraba tu programa y se reía, como tantas veces, como si nada pasara. Desde ese día hasta que falleció transcurrieron diez meses. Nos acompañaste cada noche, nos reíamos con vos, nos entretenías y yo, empecé a esperarte”.

Cuando Virginia se agravó y comenzó en casa su tratamiento para el dolor, dormía mucho, pero alrededor de las 22 se despertaba y nos recordaba: ‘¡Empieza Tinelli!’, y allí comenzaba lo que yo denominaba ‘la fiesta’, cada vez que ella repetía esa frase. Más tarde, mi otra hija, Corina, me hizo entender que ni empezaba la fiesta ni estábamos tan felices, pero yo, en ese momento, lo vivía así.

A tal punto que como mamá desesperada le pedía al especialista del dolor que no la durmiera tanto tiempo, porque ella te esperaba y disfrutaba del programa. Esto fue así, hasta un martes. El miércoles no te miró, y el jueves al mediodía, nos dejo para siempre.

Necesitaba decirte esto, me hubiese encantado hacerlo personalmente, ¡pero no te cruzo nunca! Quería que supieras lo que se logra acompañando gente desde una pantalla. Trabajo en radio desde hace 26 años, conozco de acompañar gente, pero nunca lo había experimentado. Sólo quería que lo supieras. Quedo eternamente agradecida porque hoy, en medio de este océano de dolor, todavía acompañás a mí hija Corina y a mí, y hasta nos robas alguna sonrisa. Gracias eternas. Te quiero".

Graciela Spurio