Inocente fue liberado tras pasar 20 años en una prisión de Illinois

Había sido condenado de por vida, acusado de violar y matar a una niña. Ahora, la pena fue anulada por "injustificada e insostenible" al comprobarse su inocencia



¿Quién le devuelve el tiempo?

Juan Rivera había sido detenido cuando tenía 19 años, acusado de violar y asesinar en 1992 a Holly Spear, una niña de 11 años.



Durante los casi 20 años que pasó recluido, fue declarado culpable en tres ocasiones -en 1993, 1998 y 2009, y condenado a cadena perpetua, aunque después la sentencia a cárcel de por vida había sido anulada durante la apelación.



La Corte de Apelaciones de Illinois dio un paso más el pasado 9 de diciembre cuando en un fallo de 24 páginas, tildó de injustas las condenas a Rivera y estipuló que las pruebas contra él eran "insuficientes" para establecer su culpabilidad. Los jueces de la Corte también desaprobaron públicamente el modo en el que funciona el sistema de justicia penal del condado de Lake, que ya ha sido criticado en otras ocasiones.



Pero la libertad de Rivera pasó entonces a depender del fiscal del condado Lake, Michael Waller, ya que podía apelar la resolución de la Corte. "Luego de revisar el fallo de la corte, así como los puntos fuertes y débiles de toda la evidencia he decidido que no pediré al Supremo de Illinois revisar la decisión de la Corte de Apelaciones que anuló la condena del señor Rivera", admitió el fiscal.



Rivera tenía hoy 39 años, y dice que no le guarda rencor a nadie y que sólo quiere pasar tiempo con su familia.



Crímen



Aunque el crímen contra Holly Spear se cometió en 1992, sólo en 2004 se comprobó que el ADN que había sido encontrado en el cuerpo de la víctima no era de Rivera.



Además se comprobó que era imposible que este hombre hubiera cometido el asesinato, porque estaba bajo vigilancia electrónica por otro delito no relacionado y ese monitoreo certificaba que el joven nunca había dejado su casa la noche en que ocurrieron los hechos.



La única supuesta prueba que vinculaba a Rivera con el crimen era su confesión a la policía de la ciudad de Waukegan, aunque después la Corte de Apelaciones estimó que esa declaración habría sido obtenida mediante coerción.