Desde hace más de diez años, Felicitas Arias dirige la Sección Tiempo de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París.

La hora del mundo en manos de una argentina

Que los relojes se descalibran, atrasan o adelantan algunos minutos, no es ninguna novedad. Lo que sí puede ser una novedad para muchos es que la hora oficial universal se controla con precisión desde una oficina en París. Se trata de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM, por sus siglas en francés) ubicada en Sèvres, Francia. Allí, desde 1999, la doctora en astronomía Felicita Arias coordina la medición del tiempo para todo el mundo.

En comunicación con Telam, esta científica argentina -es oriunda de La Plata- contó que "el trabajo de todos los días consiste en mantener y proveer la escala de tiempo, la hora universal, que sirve para coordinar las horas de todos los países del mundo". Esta actividad se enmarca dentro del mandato de la BIPM, cuya función es asegurar la coherencia de las unidades físicas y químicas en todo el mundo. "Así como se mantiene el metro y el kilogramo, también se mantiene el segundo", relató Arias acerca de las tareas de esta Oficina que también mantiene la unidad de intensidad luminosa y la unidad de corriente eléctrica, entre otras unidades básicas de medida.

¿Para qué sirve esto? "Para que todos los países que han firmado la Convención del Metro puedan considerar, a través de un sistema de comparaciones internacionales, que sus unidades de medida son compatibles. Por ejemplo, que cuando se hace una transacción comercial entre dos países, exista absoluta confianza en que todos los parámetros de medida que están dentro de esa transacción sean equivalentes, porque ambos países están en el sistema de la Convención del Metro. Con la hora, la cuestión es similar", aseguró la astrónoma.

Con respecto a la medición del tiempo, la hora oficial de cada país del mundo varía porque estamos adaptados al régimen solar. Entonces, cuando es el mediodía en Argentina, no es el mediodía en Europa ni en China. Sin embargo, según Arias, "cuando tenemos que coordinar acciones a nivel internacional, necesitamos saber que hablamos de la misma hora. Y para eso existe el Tiempo Universal Coordinado (UTC), que es la escala de la hora internacional a partir de la cual cada país define su hora legal. Argentina, por ejemplo, define su hora legal como el UTC menos tres horas. Entonces, con esa simple relación podemos comunicarnos con el resto del mundo", explicó.

En cuanto a su tarea específica, la astrónoma Arias comentó que su trabajo es "coordinar con los laboratorios e institutos de todo el mundo que tienen secciones de hora, las acciones comunes para que todos los meses podamos comparar e informar cómo es la hora de cada país con respecto a la hora internacional. Actualmente, hay 68 laboratorios que mandan datos de 400 relojes y nosotros hacemos una especie de promedio de todos esos relojes. De ese promedio sale un segundo promedio que es lo que llamamos el Tiempo Universal Coordinado".

"El trabajo grande es el trabajo de coordinación y, luego, se rea,za un trabajo de cálculo. También hay mucho trabajo de investigación porque hay que refinar los métodos utilizados para caracterizar los relojes físicamente y poder compararlos", explicó.

En nuestro país, existen tres institutos que contribuyen con relojes a la formación del UTC: el Observatorio Naval Buenos Aires -encargado de mantener la hora legal argentina-, y que Felicitas Arias dirigió durante 10 años. Y también participan de las mediciones el Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti).

Una vez realizados los cálculos y la comparación con el UTC, se informa a cada laboratorio las diferencias que tienen con el tiempo internacional para que, a su vez, corrijan sus relojes y lo representen cada vez mejor.

"Cuando se habla del mantenimiento de la hora en un laboratorio de metrología, se habla de una aproximación a esos relojes del UTC en el orden de microsegundos y nanosegundos. Tengamos en cuenta que un microsegundo es la millonésima parte de un segundo y un nanosegundo es la mil millonésima parte de un segundo", especificó.

¿Por qué se pretende una precisión tan alta, si para la vida cotidiana no existen diferencias perceptibles en el tiempo? "Porque la hora diseminada de esa manera sirve para todas las aplicaciones, desde las más fundamentales hasta las más banales", contestó Arias. "Entonces, mi trabajo consiste, justamente, en proveer esa base mundial para que, a partir del UTC, que es la referencia internacional, se pueda ir diseminando a distintos niveles esta escala de tiempo atómica que es tan perfecta", concluyó.

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