Rapidshare podría ser el siguiente portal cerrado

Rapidshare, próximo en caer.

La persecución del FBI a Megaupload podría abrir una oleada de cierres a otros servicios similares en la Red cuya función es facilitar el hospedaje y descarga directa de todo tipo de archivos. El más conocido de éstos es Rapidshare, después de haber sido señalado por la industria en repetidas ocasiones.

El polémico cierre de Megaupload y la detención bajo graves acusaciones de sus administradores podría ser un primer paso en la lucha del Gobierno de Estados Unidos con el objetivo de cortar cualquier forma de intercambio o descarga de archivos protegidos con derechos de autor. Megaupload fue puesto bajo el dedo acusador de este sector.

Hace poco menos de un año la Motion Picture Association fo America (MPAA), la asociación que aglutina a las principales compañías de la industria del cine estadounidense, acusaba a este tipo de servicios de infringir en reiteradas ocasiones la propiedad intelectual. En su opinión estos portales "facilitan el robo de productos de cine y televisión en una escala sorprendente" y "se lucran magníficamente incentivando y proveyendo los medios para un incumplimiento masivo de las leyes de copyright".

En dicha acusación se señalaba a Hotfile como uno de los portales, pero otros como Megaupload y Rapidshare también eran objeto de sus críticas. Con el portal recientemente cerrado, todo apunta a que Hotfile y Rapidshare podrían ser los siguientes en ser perseguidos y cerrados. El historial de este último en lo que respecta a disputas con las compañías de la industria cultural no es precisamente pequeño. Como vimos en abril de 2010 Rapidshare hizo un movimiento de cara a contentar a la industria, creando un nuevo sistema cuya función pasaba por convertir en compradores a los usuarios que usaban su servicio para descargar contenidos protegidos. Cuando un usuario realizaba una búsqueda para descargar películas o música con derechos protegidos, era redirigido a una tienda online donde estos usuarios podrán comprar el material de forma directa.

Sin embargo, las denuncias contra Rapidshare siguieron sucediéndose y en diciembre de 2010 fue multado por un tribunal alemán por alojar libros protegidos con copyright. La multa ascendió a 150.000 euros. En cambio, un mes después otro tribunal del mismo país decidía absolver al servicio por no infringir la propiedad intelectual, tal y como le acusaba la compañía Atari.

En cualquier caso, poco parecen importar estas acusaciones al Gobierno de Estados Unidos, que ha sido capaz de cerrar un servicio que no proveía únicamente contenidos protegidos con derechos de autor. Rapidshare podría ser la siguiente, albergue lo que albergue, pero la ristra de portales semejantes es inmensa. ¿Deben ir preparándose para las posibles medidas contra ellas? ¿Optarán por ser más estrictas respecto a los contenidos que albergarán para evitar sus potenciales cierres?