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Desvio de atencion: Malvinas

Cristina 'malviniza' para que no se hable de Dilma ni Moreno


La 'malvinización' que esboza el gobierno de Cristina Fernández es una fantasía. Resulta, apenas, una estrategia para que, superado el 'efecto Tiroides' de comienzos de fin de 2011/comienzos de 2012, la opinión pública permanezca entretenido en aquello que no le duele o le afecta.


Desvio de atencion: Malvinas

Cristina Fernández y David Cameron, en vida de Néstor Kirchner.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Las islas argentinas del Atlántico Sur (no solamente Malvinas sino también Georgias del Sur y Sandwich del Sur) tienen un destino terrible en la política argentina: cortinas de humo.

Ocurrió en 1982, cuando una Junta Militar desorientada por el fracaso de la economía y el reclamo sindical y político creciente, buscó en la reinvindicación soberana ante la ocupación británica, una salida a su laberinto.

Sucede en 2012, cuando una Administración democrática considera que, ante el ajuste imprescindible a causa de los excesos cometidos desde 2003, las islas del Atlántico Sur pueden mantener ocupada a la opinión pública en menesteres diferentes a los de reclamar porque el dinero pierde poder adquisitivo.

¿Quién no habría de solidarizarse con una Presidente que, supuestamente, se enfrenta ante el Reino Unido en la defensa de un territorio habitado por ciudadanos ingleses pero que alguna vez fue de las Provincias Unidas del Río de la Plata? La opinión pública argentina es, por diferentes motivos, mayoritariamente crítica de USA y de Gran Bretaña. Si, ante la disyuntiva, los argentinos apoyaron a Leopoldo Fortunato Galtieri ¿cómo no habrían de respaldar a una Presidente que obtuvo el 54,11% de los votos hace apenas 1 trimestre?

No obstante, es muy cuestionable que la justa reivindicación malvinera resulte utilizada para distraer a la opinión pública en días de definiciones socioeconómicas muy importantes.

Tampoco puede condenarse a Cristina Fernández por apelar al ardid ya que, en definitiva, es responsabilidad de cada ciudadano cómo construye su propia agenda cotidiana ya que, si asume su derecho de autodeterminar su destino a través del sufragio, no puede responsabilizar a otros por las prioridades que elige.

Lo cierto es que ahí está la estrategia de la Presidente, quien resurgió de sus cenizas (y las de Néstor Kirchner) gracias a la publicitada victimización por su viudez -proceso que la acompañó hasta la victoria en las urnas-, y recientemente protagonizó otra variante de esa corriente propagandística con una intervención quirúrgica que, al parecer, era menos grave de lo que se comunicó en un comienzo.

Consumido ya ese efecto, Malvinas es el tema frente a Hugo Moyano, los reclamos salariales, los pedidos de los gobernadores y alcaldes, y las objeciones de los usarios/consumidores por los diferentes rostros que tiene la inflación (quita de subsidios tarifarios, aumentos de la educación y medicina privada, polémica por el tipo de cambio real y mayores precios en las góndolas).

Así, una reivindicación soberana como lo es Malvinas termina utilizada en función de las encuestas de opinión pública domésticas. La pregunta es cómo lo interpretará la opinión pública y cuál es el límite de la controversia que plantea Cristina Fernández.

La Junta Militar nunca pensé en intentar permanecer en Malvinas porque la estrategia inicial era expulsar al destacamento británico y retirarse. Sin embargo, los hechos lograron luego una vitalidad propia y convirtieron en sus prisioneros a los gobernantes.

Pero dificilmente Dilma Rousseff le conceda a Cristina Fernández alguna contemplación por el tema Malvinas.

La influyente Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp) expresó ya su "preocupación" por las trabas a las importaciones que regirían desde febrero y pedirá una audiencia con Cristina Fernández para proponer iniciativas permitan no interrumpir el comercio, según lo expresó el presidente del Consejo Superior de Comercio Exterior de la Fiesp, Rubens Barbosa, quien reconoció que resulta "absurdo" que con las iniciativas en materia de comercio exterior que aplicaría en breve la administración kristinista también "serían afectadas" aquellas empresas con capitales brasileños hoy radicadas en la Argentina.

Tras admitir la decisión de la Fiesp de que su presidente, Paulo Antonio Skaf, visite a la Jefa del Estado argentino, Barbosa expresó que "se deben encontrar formas a través de las que podamos aumentar las importaciones desde Argentina para disminuir el déficit comercial con Brasil y ayudar a las autoridades argentinas a mantener un superávit en la balanza comercial del país", que en 2011 registró un déficit de US$ 5.800 millones.

Antes de la Fiesp, ya protestó el influyente ministro Fernando Pimentel, de la confianza personal de la presidente Dilma Roussef como casi ningún otro integrante de su gabinete.

Los dichos de Pimentel fueron una señal para el encuentro que la Fiesp mantuvo el viernes 20/01, durante el cual realizó "un relevamiento de los problemas" que exhibe el comercio con la Argentina.

En tanto, es oportuno revisar algunos fragmentos de la prensa dominical:

Eugenio Paillet, en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, explicó porqué no habría que festejar por las declaraciones del gobierno estadounidense (histórico aliado del Reino Unido) acerca de Malvinas. Similar error cometió Galtieri en 1982. ¿Quién puede ser tan estúpido como imaginar que mientras planifican una nueva acción bélica en el Golfo Pérsico, Washington DC y Londres discreparán por las islas en el Atlántico Sur?:

"(...) De las tres cuestiones (Malvinas, salarios y relación con Brasil, aunque en este punto el cansancio también es regional e internacional, por no hablar de los empresarios locales), la del reclamo argentino por la soberanía de las islas es la que más esfuerzos ha demandado por parte de la presidenta y de sus principales ministros, durante la última semana. Ya se ha dicho y vale repetirlo: nada suponen los estrategas oficiales que daría más chapa interna al gobierno que lograr un cambio en la cerrada posición británica de no sentarse a una mesa de negociación con la Argentina. En especial, si, por delante, tiene algunos desafíos domésticos que pueden generarle problemas, como la puja salarial, con los sindicatos estatales en pie de guerra por el recorte compulsivo de sumas extras que cobraban hasta fin de año y que les fueron cortadas mediante un DNU, o los primeros coletazos del ajuste tarifario que la administración insiste en negar con la misma ínfula que niega la realidad de los precios a través de los dibujos del INDEC.

A la caza de ese objetivo por plantar muy fuerte en la agenda nacional e internacional los reclamos por Malvinas, pero, mejor todavía, de los réditos locales y externos que podría dejarle a la actual administración, están destinados todos esos esfuerzos. No es una estrategia que haya surgido de la improvisación, hay que reconocerle a Cristina Fernández. Ella había avisado de lo que se venía allá por septiembre del año último, en su discurso ante la Asamblea Anual de las Naciones Unidas. Y se lo dijo personalmente, luego, en noviembre, durante la cumbre del G-20, al presidente norteamericano Barack Obama.

La ofensiva se corporizó durante la última reunión del Mercosur y sus países asociados, en diciembre, en Montevideo, donde la presidenta logró el objetivo central de su escalada, sin el cual no podría seguir avanzando: el compromiso de los países de la región de negar el servicio de sus puertos a los buques con bandera malvinense desde o hacia las islas. Y podría dar un golpe de gracia en febrero, cuando se reúna, en Santiago de Chile, con el presidente Sebastián Piñera, para abordar el sensible tema de la eventual suspensión de los vuelos desde el país vecino a las islas, con escala en Río Gallegos, la vía más importante que hoy tienen los isleños para seguir conectados a todo trámite con el resto del mundo.

El mandatario trasandino, hay que decirlo, se ha mostrado, hasta ahora, como un aliado de la Argentina, aunque en aquel encuentro podría plantear como moneda de cambio nada menos que la extradición del ex guerrillero Apablaza Rojas, acusado de crímenes en democracia en su país. Un mal sueño para Cristina Fernández, por el fuerte rechazo a esa medida que le impusieron, en el pasado reciente, sus aliados de las organizaciones de derechos humanos.

En despachos del gobierno, reconocen, sin rubores, que el mismísimo David Cameron terminó por sumar a esa estrategia argentina. Sus propias necesidades de recuperar prestigio interno y levantar en las encuestas de opinión, donde el votante británico lo venía castigando con dureza, casi llevaron al premier a escalar en la contienda con el gobierno argentino. Una conclusión rápida salta a la vista: Cristina y Cameron tienen los mismos motivos de política interna, antes que las propias y justas o injustas reivindicaciones de cada uno, para hacer de las islas "la causa" en sus respectivos territorios.

Ya se ha dicho que los objetivos de la Presidenta van un poco más allá, y tendrían la mira final puesta en el más largo plazo y en la posibilidad de un espaldarazo de semejante nivel, como sería algún tipo de apertura de negociaciones, aunque fuesen primarias, por parte del Reino Unido, que le permitan, desde una posición de fuerza o intentar un por ahora utópico tercer mandato o no depender políticamente de nadie para designar a su sucesor.

Algunos funcionarios se ilusionaron, la semana última, con los resultados de la reunión entre Obama y el flamante embajador en Washington, Jorge Argüello. En especial, porque el diplomático habría sido "bien receptado" por el presidente, a la hora de plantear la reclamación argentina por la soberanía sobre Malvinas, dijeron en la Cancillería. El comunicado del viernes del Departamento de Estado no parece ser tan optimista. Allí, se dice que el gobierno norteamericano reconoce la administración británica de las islas y que no opina sobre el fondo de la cuestión; es decir, sobre la disputa de soberanía. (...)".


Eduardo van der Kooy en el diario Clarín (de quién hay que destacar que él fue pionero en advertir en 2011 que el tema Malvinas sería prioridad del gobierno de Cristina Fernández en 2012), incluyó en su relato de los acontecimientos que transcurren y vendrán, el choque entre la Administración Cristina y la empresa Repsol YPF:

"Según relató un veterano diplomático, el año pasado se registró el sondeo de 15 empresas europeas de buen nivel para participar en potenciales proyectos importantes. Ninguna de ellas concretó esa insinuación. “Las cosas se complicaron en vez de simplificarse. Esos inversores no volverán”, concluyó, desilusionado, aquel diplomático.

El empinamiento de Moreno ha dejado secuelas en el Gabinete. Giorgi no sería la única víctima. Hernán Lorenzino, el ministro de Economía, empieza a presumir que su protagonismo y su influencia no resultarán distintos a la de los ministros que desfilaron después de la renuncia de Roberto Lavagna. Lorenzino sueña con normalizar la situación con el Club de París y abrir a la Argentina a los mercados financieros: difícil hacerlo cuando los dólares escasean y las decisiones económicas se toman en otras oficinas. Ni siquiera le sirve el apuntalamiento que tiene de Amado Boudou.

Boudou perdió su pulseada con Moreno . El supersecretario K se lo notificó en forma personal. Tal vez eso explique el pobre interinato del vicepresidente a cargo del Poder Ejecutivo mientras Cristina se repone. Encabezó actos acordes a un intendente antes que a un presidente interino. Cuando habló, se encargó siempre de subrayar que lo hace en cumplimiento estricto de indicaciones de la Presidenta. Como si se tratara de un ritual religioso.

Su carga contra YPF también formó parte del mismo libreto. Boudou participó de la presión pública oficial contra las petroleras por el precio del gasoil al transporte que lideraron Julio De Vido, Juan Pablo Schiavi, el secretario del área, y Lorenzino.

Moreno no estuvo, pero podría estar si ese conflicto llegara a profundizarse.

¿Por qué razón? Hubo un episodio en febrero del 2008 del cual pocos se enteraron. Era el amanecer de Cristina en el poder. Ante un problema de precios y abastecimiento de combustible generado por una resolución de Moreno, el secretario de Comercio primero dispuso el cierre de las exportaciones y luego la intervención de Repsol-YPF. Llegó con la resolución en sus manos hasta las oficinas de la empresa, entonces en Diagonal Norte.

Invocó la aplicación de la Ley de Abastecimiento . El presidente ejecutivo de la petrolera, el español Antoni Brufau, hizo esperar al funcionario y corrió desesperado hasta la Casa Rosada. Allí logró que Cristina, con un llamado telefónico, hiciera desistir a Moreno de la determinación. Pero la Presidenta no habría quedado del todo convencida sobre el retroceso.

La petroleras temen que un manotazo similar pueda repetirse ahora. Ante las dificultades, el kirchnerismo acostumbra a huir hacia adelante. Le carga a las petroleras una mochila –los sobreprecios del gasoil– y amaga con embretarlas en una pelea política para encubrir su objetivo verdadero: la urgencia por retirar los subsidios al transporte . Esas urgencias tuvieron otro par de registros: el primer DNU que aprobó la Bicameral del Congreso refiere al recorte de 300 mil salarios estatales ; el fuerte aumento de tarifas en los subtes que hizo Mauricio Macri era el que habría tenido que ejecutar Cristina si no se los sacaba de encima. (...&quot.


Nelson Castro, en el bisemanario Perfil (todavía cargando la polémica sobre si hubo o no abuso publicitario gubernamental con la intervención quirúrgica a la Presidente en el Hospital Universitario Austral), acerca de lo mucho que demoró José Ignacio de Mendiguren (pero también Luis Betnazza) en reclamar contra las restricciones a las importaciones que elucugró Guillermo Moreno, quien se resiste, al igual que la UIA, a considerar el problema real: tipo de cambio real barato, baja de la competitividad y evidentes problemas de productivias:

"(...) El que vive su momento de gloria es Guillermo Moreno, el ministro de Economía en funciones de este Gobierno. Hace y deshace a su antojo. Se siente el vencedor de la pulseada cambiaria que se vivió a fin de 2011. El cierre de las importaciones lo vive como un triunfo. No importa que en Tierra del Fuego no puedan ensamblar los teléfonos celulares supuestamente “hechos en Argentina”, que haya dificultad para la provisión de electrodomésticos o de instrumental médico. En el mundo editorial todavía es motivo de comentario la condición que puso Moreno para que se reabriera la importación: “Si quieren importar libros deberán antes exportar cualquier otra cosa. Así que vayan a La Salada, compren calzoncillos y expórtenlos, después hablamos”, fue –palabras más, palabras menos– el tenor de ese diálogo.

Recién ahora, la Unión Industrial Argentina ha decidido pronunciarse en contra de esta medida intempestiva y nociva para la industria nacional. Que nuestro país busque el desarrollo de una industria propia, que tenga la capacidad de sustituir con igual calidad y en igual cantidad muchos de los productos que hoy provienen del exterior, es un objetivo trascendente. La obtención de ese logro sólo será posible con la puesta en práctica de políticas sólidas y perdurables que le den sostén a una iniciativa de trascendentes consecuencias económicas, sociales y políticas. Para ello hay necesidad, entre otras cosas, de crear condiciones de accesibilidad al crédito que hoy sólo puede garantizar la Anses, con todos los vericuetos de discrecionalidad política que ello suscita. Exige, también, la existencia de un empresariado con conductas tales que le permitieran alcanzar un liderazgo social del que hoy carece.

En paralelo, asistimos a un recalentamiento de las relaciones entre la Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las islas Malvinas. El aumento de las tensiones, a treinta años de aquella guerra delirante y trágica, tiene más que ver con aspectos internos de la vida política del Reino Unido. La negativa a permitir la entrada de buques con bandera de las Malvinas a los puertos de Chile, Uruguay y Brasil ha enfurecido al gobierno del primer ministro David Cameron. Hay mucho de sobreactuación en el medio de una situación política que le es complicada. El asunto Malvinas siempre ha sido así. También en nuestro país. La guerra de 1982 encaja en ese modelo. En aquel momento, tanto la Junta Militar que presidía el general Leopoldo Galtieri como el gobierno de Margaret Thatcher tambaleaban. El triunfo en la contienda bélica salvó a Thatcher y acabó con los proyectos de perpetuación en el poder de Galtieri y compañía. Los derechos de nuestro país sobre las Malvinas son incuestionables.

Sin embargo, hay una circunstancia que no es menor: ahí vive gente que no quiere ser argentina. Ese es el principal obstáculo que tiene nuestro país para hacer valer sus derechos, obstáculo que ninguno de nuestros gobiernos democráticos ha sabido cómo superar. El día que eso ocurra, las negociaciones que hoy parecen imposibles tendrán el peso inevitable de la realidad."


Fernando Laborda en el diario La Nación, precisamente planteando los límites de Dilma Rousseff: Malvinas es Malvinas y el comercio bilateral es el comercio bilateral. También abundó en el grotesco Guillermo Moreno y, obviamente, Papel Prensa, la sociedad entre el Estado, Clarín y La Nación:

"(...) La vieja estrategia del kirchnerismo de desgastar a los concesionarios de servicios públicos privatizados para forzar su salida y la entrega de las compañías al Gobierno o a sus amigos no es muy diferente de lo que pretende hacer hoy el Poder Ejecutivo con Papel Prensa, que tiene al Grupo Clarín y a La Nacion como accionistas privados junto con el Estado. El encargado de velar para que esto ocurra, por resolución del Ministerio de Economía, no será otro que Moreno, a cuyo cargo estará el control y el cumplimiento de la ley que declaró de interés público la fabricación, comercialización y distribución de papel para diarios.

El mensaje oficial ha sido muy claro: si los accionistas privados de Papel Prensa no están en condiciones de aumentar las inversiones para abastecer de papel para diarios a la totalidad del mercado interno, el Estado podrá ampliar su capital para hacer esas inversiones y quedarse con la empresa.

Por si esto fuera poco, el Gobierno acaba de fijar un cupo trimestral para la importación de papel para diarios, algo que no sucedía desde 1948, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, y que resulta violatorio de la Constitución.

Semejantes medidas de control sobre el mercado de papel para diarios y de pasta celulosa carecen de equivalencia en países que se precien de serios. Ni siquiera en Venezuela, donde el gobierno chavista ha tratado de someter a la prensa independiente. Un ejemplo relevante es el de Brasil, donde funciona una sola planta, que fabrica casi la misma cantidad del insumo para diarios que Papel Prensa. Dos tercios del papel que consumen los diarios brasileños se importan sin restricciones, pero nadie en el gobierno de Dilma Rousseff propuso exigirle a aquella empresa que eleve su producción para cubrir toda la demanda local o fijar cupos para las importaciones.

En lo sucesivo, Moreno podrá decidir qué cantidad de papel para diarios debe producirse y cuánto podrá importarse. En ámbitos empresariales, se teme que el mercado del papel termine tan mal como otros mercados en los que intervino el secretario de Comercio.

Además de haber fundido a la Papelera Quilmes y haber tenido una responsabilidad clave en la pérdida de diez millones de cabezas de ganado con sus intervenciones para controlar el precio de la carne, Moreno fue el artífice de la destrucción del Indec para hacernos creer que no había inflación y perjudicar a los tenedores de bonos del Estado ajustables por el aumento del costo de vida, entre los que estaban los propios aportantes al sistema jubilatorio. Antes de eso, cuando tenía a su cargo los acuerdos de precios, Moreno habría instado a ejecutivos de grandes empresas de consumo masivo de alimentos a achicar los envases si no les cerraban los costos, antes que subir los precios. El tradicional envase de dulce de leche de 500 gramos que pasó a ser de 400 es una de las grandes obras del polémico funcionario, que en 2006 anunció que iba a "llover gasoil".

Curiosamente, quien mejor definió a Moreno, cuatro años atrás, fue el actual titular de la UIF, José Sbattella: "Para Moreno es mejor un buen monopolio aliado que pequeñas y medianas empresas compitiendo".

Aferrado a su objetivo de lograr un superávit comercial de 10.000 millones de dólares en 2012, las restricciones a las importaciones encontraron en Moreno a su máximo defensor.

Jugador de toda la cancha, el secretario de Comercio, que se jactó alguna vez de haberse "cargado" a cuatro ministros (Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau y Alberto Fernández), ha comenzado a opacar a los actuales ministros de Economía, Industria y Relaciones Exteriores y se dio el lujo de tildar de "pajarones" a "quienes andan diciendo que hay que volver a pedir dólares". Podría leerse esta frase como un reproche a Boudou y Hernán Lorenzino, convencidos de que la Argentina debe intentar volver al mercado financiero internacional. Un conflicto en puerta que la Presidenta tendrá que salir a tapar con su mejor glamour y, probablemente, con cuestiones como la de las Malvinas, que nos distraigan del tórrido clima de ajuste. (...)".

Comentarios Destacados

seo93 +12
Vengo a decir que Cameron no es más pelotudo porque no tiene tiempo.

10 comentarios - Desvio de atencion: Malvinas

toxit -4
re contra ultra super duper REPOST
spartacus_121 +1
la verdad es un desvio de atención mientras que el megaproyecto de minería es un hecho, los extranjeros se siguen llenando los bolsillos a costa del saqueo de nuestros recursos y la contaminación de la localidad de Fátima, en la provincia de La Rioja
NoRelax
cristina... la puta que te pario
noyono
spartacus_121 dijo:la verdad es un desvio de atención mientras que el megaproyecto de minería es un hecho, los extranjeros se siguen llenando los bolsillos a costa del saqueo de nuestros recursos y la contaminación de la localidad de Fátima, en la provincia de La Rioja


psst, es famatina
piniyeah +1
la verdad que si,cortinas de humo y desvios de atencion.subsidios,tinelly y un poco de tinte novelezco con el cancer,la muerte del marido y ahora dentro de poco se va a inventar una amnesia o algo tragico para que la gente salga a llorala por la calle,si sos parte de la inteligencia colectiva,averigua por tus propios medios,no te comas todo lo que sale de la tv o diarios porque mienten vergonzosamente y estan compradisimos por el estado
exe_tecla1 +1
noyono dijo:
spartacus_121 dijo:la verdad es un desvio de atención mientras que el megaproyecto de minería es un hecho, los extranjeros se siguen llenando los bolsillos a costa del saqueo de nuestros recursos y la contaminación de la localidad de Fátima, en la provincia de La Rioja


psst, es famatina

el chavon puso mayus y acento,consideralo XD