LO QUE EL HOMBRE PUEDE PRODUCIR, CATÁSTROFES, SIN DUDA UN CAMBIO CLIMÁTICO DEFINITORIO PARA LA SUPERVIVENCIA DEL HOMBRE.

Este mini-informe cuenta sobre lo que podría pasar si el homre sigue con sus acciones actuales, preedicciones ASOMBROSAS.


INFORME:

NM: Por momentos, las noticias sobre eventos catastróficos en distintos puntos del planeta son abrumadoras, y la tendencia a relacionarlos con el “cambio climático” no siempre suena realista. ¿Cuáles son las evidencias más objetivamente comprobables de que el cambio está en marcha?

J.M.H: Las pruebas e indicios son numerosos. Veamos algunos datos y estimaciones, todos fiables:



Uno de los argumentos más convincentes es que en el último siglo todas las mediciones efectuadas en forma independiente coinciden en la determinación de un incremento de la temperatura mundial en superficie de 0.6°C.

Desde la Revolución Industrial la liberación de dióxido de carbono (CO2) aumenta a ritmo acelerado.

Las mediciones de temperatura diarias máximas y mínimas aumentan, pero las mínimas aumentan a mayor ritmo, o sea que se pierde menos temperatura durante la noche.

La troposfera y la superficie se han calentado, mientras que se ha enfriado la estratosfera.

Se estima que el decenio de 1990 ha sido el más cálido del milenio en el Hemisferio Norte, y que el año 1998 ha sido el más cálido, seguido por el 2001.

Se observa una importante disminución de la capa de hielo en el Polo Norte y una no tan importante en el Polo Sur. El espesor de la capa de hielo en el Ártico, medida a finales del verano, se redujo en los últimos 50 años en aproximadamente un 40%.

La precitación anual ha aumentado en latitudes medias y altas del Hemisferio Norte.

La tasa de elevación media mundial del nivel del mar en el siglo XX se sitúa en la gama de 1 a 2 mm/año.

El comportamiento de El Niño ha sido inusual desde mediados del decenio de 1970 en comparación con los 100 años anteriores.

Se están registrando notables aumentos en las precipitaciones fuertes y extremas.

Aunque no hay pruebas de que se hayan producido incrementos en las temperaturas tropicales o extratropicales, durante los años 2004 y 2005 fue muy significativo el ritmo de producción de huracanes, fenómeno cuya ocurrencia está directamente relacionada con las temperaturas de las aguas oceánicas.

Se empieza a observar que algunos sistemas sociales y económicos son afectados por la mayor frecuencia de inundaciones o sequías según las zonas. Como ya señalara, aquí influye también el diferente uso de las tierras, así que es difícil cuantificar el efecto del cambio climático.

Algunos expertos estiman que más de la cuarta parte de los arrecifes de coral del mundo han sido destruidos por el calentamiento de los océanos y de no tomarse medidas podrían desaparecer en 20 años.

NM: Con mayor frecuencia que la deseable los pronósticos meteorológico, en particular los “extendidos” fallan en sus predicciones. ¿Se puede predecir el clima futuro con cierto grado de exactitud?

J.M.H: En primer lugar, y en relación con su afirmación, permítame sugerirle que cambie la fuente de su pronóstico. Los hay muy buenos.

Es cierto, sin embargo, que el sistema del clima terrestre es caótico si lo consideramos a nivel local. Su predictibilidad se limita a una semana o diez días como máximo. En cambio, cuando consideramos la atmósfera globalmente y a largos plazos, la predictibilidad del clima mejora. Esto se debe a la influencia sistemática de los componentes a nivel planetario en la atmósfera, que varían más lentamente.

Se pueden confeccionar entonces proyecciones fiables a partir de diferentes estados iniciales utilizando diversos modelos mundiales de la atmósfera. Es precisamente en esta capacidad - la de diseñar y correr modelos de simulación - y en la de observación de las distintas variables climáticas, donde radican los más notables progresos alcanzados en las últimas décadas en la actividad.

Para simular el clima, los principales componentes del sistema deben representarse en submodelos (la atmósfera, los océanos, la superficie terrestre, la criosfera y la biosfera), junto con los procesos que ocurren dentro de ellos y entre ellos.

Para que las proyecciones cuantitativas del cambio climático futuro sean confiables es necesario utilizar modelos que simulen todos estos procesos y en lo posible sus interacciones. Los expertos han realizado un gran esfuerzo al respecto para lograr modelos robustos con todos los componentes del cambio climático. Sin embargo hay temas muy difíciles de resolver con la precisión deseada, como los procesos de mezcla en los océanos o las retroalimentaciones, por mencionar tan sólo algunos.

También es necesario comprender las estructuras de la variabilidad natural a largo plazo, pues podrían ser más importantes que las de mucho menor plazo que estamos tratando.

Las “salidas” de los modelos climáticos se compatibilizan muy aceptablemente con las observaciones. Por ejemplo los modelos que se aplicaron luego de la erupción del Pinatubo (1991), predijeron muy bien las fluctuaciones de temperatura hasta 1994. Este tipo de resultados, citado por ejemplo, aumenta entonces la confianza en las predicciones para fines del siglo XXI.

NM: ¿Podría sintetizar esas predicciones?

J.M.H: En primer lugar, se prevé que la temperatura del aire en la superficie continuará aumentando durante una centuria o más, a causa de la larga vida de algunos gases de efecto invernadero inyectados a la atmósfera. Distintos escenarios permiten ubicar el incremento de la temperatura media mundial entre 1.4 °C y 5.8º C, para el 2100.

Igualmente previsible para los próximos siglos, es el ascenso del nivel medio del mar, con un incremento de hasta 88 centímetros para fin de siglo. Como consecuencia del lento transporte de calor a los océanos y la lenta reacción de las capas de hielo, se necesitan largos períodos para alcanzar un nuevo equilibrio en el sistema climático.

La evaporación, el vapor de agua y las precipitaciones seguirán creciendo en algunas regiones y disminuirán en otras. Se incrementarán las “olas de calor”, con mas días de duración y mayores temperaturas. Las precipitaciones extremas aumentarán más que las medias, tanto en frecuencia como en intensidad.

Cabe aclarar que los modelos no permiten simular perturbaciones de pequeña escala como tormentas y tornados por lo que no hay proyecciones al respecto.

Algunos de los posibles cambios del sistema después del siglo XXI serían casi irreversibles. Por ejemplo la gran fusión de las capas de hielo induciría cambios fundamentales en la circulación oceánica, especialmente del Hemisferio Norte, que no podría revertirse en un período de muchas generaciones.

El futuro cambio del clima esta determinado por las emisiones históricas, actuales y futuras. Es evidente que cuanto más pronto disminuyan las emisiones, menor y más lento será el calentamiento previsto y la elevación de los niveles del mar.

Como hemos dicho hay factores naturales que provocan períodos de incremento de temperatura en nuestra atmósfera y que han sido mayores que los actuales, pero no hay dudas que el calentamiento de la tierra y los cambios asociados en estos últimos 30-50 años son consecuencia de las actividades humanas. Cuando se han combinado los factores antropogénicos y del forzamiento natural se ha observado la mayos coincidencia entre las simulaciones de los modelos y las observaciones realizadas en los últimos 140 años.

NM: ¿Se pueden advertir algunas de las consecuencias de este cambio sobre la vida en el planeta, y en particular la humana?

J.M.H: Ciertamente. Desde ya, habrá que proceder a introducir considerables reajustes en la infraestructura, hábitos y modo de vida y sobre todo en la planificación económica.

El efecto mas probable en lo que a alimentos se refiere es que la mayor temperatura provocará una disminución del rendimiento de los cultivos en las regiones tropicales y subtropicales.

Si el incremento excede a unos pocos grados centígrados, podrán verse afectadas también las latitudes medias. Sin embargo las primeras proyecciones con incrementos moderados de temperatura, son favorables a las producciones en estas regiones.

Habrá pérdida de hábitat para peces de aguas frías pero ganancia para los de aguas calientes. Un ejemplo en este sentido se presenta en la previsible reducción – algunos señalan de hasta un 50% - en los crustáceos antárticos, que requieren de hielo para refugio natural y algas para su alimento. Estos crustáceos constituyen un elemento básico del ecosistema antártico, como alimento de focas, pingüinos y ballenas.

Los científicos predicen asimismo, un descenso del 15 % de la producción mundial total de fitoplancton marino para fines del siglo, por causa de la disminución de la circulación oceánica resultante del calentamiento de la tierra y el cambio de la circulación atmosférica.

En cuanto a la salud este calentamiento nos hará más vulnerables a amenazas de enfermedades y plagas.

El estrés de calor se dejara sentir en las zonas urbanas que tendrán cada vez mas concentración poblacional y por lo tanto mas edificios y calles. Y como de costumbre, los de mayor edad y los sectores más pobres serán los más vulnerables a las olas de calor.

NM: ¿Quisiera dejarnos algunas reflexiones o énfasis finales sobre este tema?

J.M.H: Creo que lo primero que debemos considerar al aproximarnos a esta cuestión, es que el calentamiento global antropogénico – esto es, el producido por la actividad humana – es un hecho. También lo son el deshielo de los polos (en particular el norte), y el aumento del nivel medio del mar.

Sabemos que el planeta ha autorregulado variaciones de temperatura de mayores magnitudes (tanto en más como en menos), pero en períodos mucho más largos.

Nunca antes el planeta sufrió variaciones climáticas por causas no naturales. Y en este sentido, creo que no hay que arriesgarse a hacer colapsar 4500 millones de años de evolución de nuestro planeta.

La búsqueda y desarrollo de energías alternativas en reemplazo de los combustibles fósiles es claramente el primero de los desafíos. Terminar urgentemente con la deforestación, el segundo.

Se ha estimado que hasta el 2015 seguirán predominando los combustibles derivados del petróleo, y luego – durante el siguiente decenio - los derivados del gas natural, para dar paso entonces al desarrollo pleno de los combustibles de hidrógeno líquido. Para ello deberíamos prepararnos. Nuestro país es potencialmente rico en energía limpia.

Toda la Patagonia tiene vientos persistentes y fuertes que hacen de la energía eólica un elemento fundamental. La energía producida por mareas de gran amplitud en nuestras costas también debería ser una posibilidad a explorar.

La disponibilidad de obtención de energía solar en zonas de muy poca nubosidad, como las del noroeste argentino, otra.

No nos arriesguemos.

El hecho de que el aporte contaminante de nuestro país no sea significativo, no reduce nuestra vulnerabilidad a los cambios climáticos, y debemos estar preparados por tanto para transitar un siglo XXI de grandes catástrofes climáticas, y con el convencimiento que si no se toman medidas, las generaciones futuras quedarán sumergidas en un clima descontrolado de muy difícil retorno.

Recordemos el sólo impacto de un meteorito provocó la desaparición de los dinosaurios que habitaron nuestro planeta durante 160 millones de años. Ellos no fueron responsables.

Nosotros, con una evolución que no llega al millón de años, y un desarrollo industrial inferior a los 200 años, parecemos avanzar con nuestras decisiones hacia una catástrofe similar.

Gracias por su tiempo, y mas vale evitar que despues curar.

TERMINEMOS CON ESTO, PORFAVOR.
Gracias

Predicciones sobre el futuro, cambio climático, Impresionan
Fuente:http://www.nuestromar.org/noticia.php?tp=26&nt=5855