Faltan 35 años para que los aviones no tripulados desarrollados actualmente por EE. UU. funcionen sin control humano alguno y se conviertan en verdaderos 'robots asesinos'. Medio Oriente sufrirá primeramente sus consecuencias.

La principal arma de la CIA y las Fuerzas Armadas de EE. UU. para combatir a los grupos extremistas de la conflictiva región son los drones no tripulados. Hace una década, el número de estos aparatos no rebasaba unas cuantas unidades, pero ahora existen más de 7.500 y su producción se acelera cada día más. El 26 de enero pasado, el Pentágono anunció que comprará 100.000 piezas más. La razón: son más baratos tanto en su construcción como en su operación que los aviones tripulados.

Pero para los militares estadounidenses el potencial de estos aparatos no ha sido totalmente aprovechado. El plan antiterrorista de EE. UU. tiene como objetivo conseguir que para el año 2047 los drones no tripulados puedan operar sin ninguna supervisión humana, ni siquiera desde centros de control remotos como se hace ahora. Estos artefactos podrían funcionar independientemente gracias a un nuevo software y a sofisticadas computadoras.

"Los avances en inteligencia artificial harán posible que estos sistemas tomen decisiones de combate y actúen sin necesitar la intervención humana", sostiene el documento titulado 'Unmanned Aircraft Systems Flight Plan 2009-2047'. Según este texto, actuarán conforme a lo programado, mientras que los humanos podrán vetar sus decisiones y reprogramarlos, eso si logran hacerlo suficientemente rápido.