Luego de muchos años de investigación, ayer el Museo del Prado dio a conocer que la copia de La Gioconda que reposaba en sus bodegas, fue pintada al mismo tiempo que la original, en el taller de Leonardo Da Vinci, y que se encuentra colgada en el Museo de Louvre en París.
La obra, uno de los más importantes descubrimientos de la historia del arte, ha estado por siglos en el museo madrileño atribuyéndose a algún pintor desconocido de origen flamenco u holandés, solo bajo la referencia: primer cuarto del siglo XVI. Dicha categorización, se debía a que el soporte, tabla de roble, no era utilizado por los artistas florentinos. Sin embargo, un riguroso proceso de restauración llevado a cabo por los expertos del Prado durante varios meses, ha sacado del limbo a este retrato y se especula que pudo haberlo realizado uno de sus pupilos favoritos, probablemente Andrea Salai (amantes del maestro) o Francesco Melzi.
Tanto los expertos del Museo del Prado como los del Louvre han aceptado oficialmente el hallazgo, de acuerdo con el periódico online The Art Newspaper, y han subrayado la importancia del mismo. La obra se trata de un retrato paralelo o work in progress, una fotocopia realizada de forma simultánea por el alumno preferido del maestro mientras este su obra maestra. Otro aspecto a destacar tiene que ver con las dimensiones de la obra, pues el tamaño de la original y la réplica son casi el mismo: 77 X 53 centímetros para el primero, y 76 X 57 para la segunda. Por lo que se cree que el pupilo de Da Vinci habría pintado la copia a medida que el maestro iba pintando la suya.
Gioconda rejuvenecida Estudios fotográficos y radiológicos efectuados sobre el cuadro cambiarían el rumbo de las teorías e interpretaciones en torno al inmortal retrato de la que, según la tesis más respetada, pudo ser la joven Lisa Gherardini, esposa de un rico comerciante florentino llamado Francesco del Giocondo. Pues la réplica hallada mantiene un estado de conservación muy superior al de la Mona Lisa del Louvre: el rostro del original de París permanece oscurecido por el barniz envejecido por el paso del tiempo, lo que hace que el aspecto de la mujer de la pintura de Da Vinci parezca el de una fémina mediana edad, mientras que el del Prado ofrece ahora la visión de una chica entre los 20 y 25 años. Por ahora, el equipo de restauración del museo madrileño continúa retirando las capas de barniz que durante más de 500 años taparon el rostro de la joven del cuadro.
¿Por qué estaba en las bodegas? Uno de los principales motivos por los que pintura permaneciera escondida durante siglos, está estrechamente ligado al fondo del retrato, totalmente oscuro, por contraposición al original del Museo del Louvre, en el que se aprecia el verde paisaje de la Toscana. Según los investigadores, hay pistas de que este fondo negro hubiera sido añadido a la pintura en el siglo XVIII.
Según The Art Newspaper a los restauradores del Prado les tomó meses en despojar a la tabla de su absurda oscuridad, cuando se encontraron con la luz, el color y el trazo de los mismos paisajes del norte de Italia presentes en el original de Leonardo da Vinci.
La obra será presentada el próximo 21 de febrero. El estado de conservación de la Gioconda del Museo del Prado es mucho mejor que el de la original, lo permitiría estudiar más a fondo y e intentar descifrar algunos de los misterios que aún la envuelven, explicaron encargados de la pinacoteca.
La pieza viajará a París para la exposición que el Louvre abrirá entre el 29 de marzo y el 25 de junio sobre la Santa Ana de Leonardo y será exhibida junto a la verdadera Gioconda que salió de la mano del maestro italiano.
¿Qué significa este hallazgo? Para Fernando Gómez, columnista de arte, 'lo interesante de este descubrimiento es que muestra que en los fondos de los grandes museos quedan todavía muchos tesoros por descubrir y los estudiosos del arte siempre tendrán un motivo para seguir buscando, más ahora con la tecnología que se ha desarrollado y que permite precisar datos tan importantes como la fecha de realización'. Cuenta que hace algunos años visitó el departamento de curaduría del Prado y se sorprendió al ver una cantidad de imitaciones El Bosco hechas en su misma época. Sin embargo, lo que a Gómez le inquieta es 'qué va a pasar con ese cuadro cuando lo cuelguen en el Prado, ¿tendrá tanto público como la Mona Lisa en el Louvre, y el boom mediático hará que la gente vaya al Prado a ver una Mona Lisa chimba y pase de largo por Las Meninas de Velásquez? Como cuando corren a ver la Gioconda y pasan de largo los mejores Archimboldos en el museo parisense.
El misterio de Leonardo Da Vinci
El pintor italiano, nativo de Florencia, es considerado como uno de los artistas y talentos más grandes de todos los tiempos. Sus obras más importantes son La Gioconda, La última Cena y el Hombre de Vitruvio. Se desempeñó también como anatomista, arquitecto, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y hasta urbanista. Ana González Mozo, miembro del gabinete técnico de la pinacoteca madrileña, fue quien reveló una fotografía del estudio de la réplica en un congreso realizado en la National Gallery de Londres (celebrado paralelamente a la exposición de la de Leonardo da Vinci, pintor de la corte de Milán, allí mismo). Se mostró que La Gioconda del Prado era mucho más relevante de lo que se creía y establecía la evidencia de que la copia salió del estudio de Da Vinci. Se desconocen los motivos por los que el maestro permitiera a uno de sus pupilos ejecutar junto a él una réplica.
La Gioconda, máxima obra de Leonardo Da Vinci, (ubicada a la izquierda) fue pintada alrededor 1503-1506 y es propiedad del Estado francés desde el siglo XVI. Su gran importancia se debe a la técnica sfumato, caracterísca del artista, y de los numerosos misterios que la rodean.
La obra llegó a la Colección Real del Alcázar desde 1666 hasta 1700, según confirma a The Art Newspaper Miguel Falomir, jefe del departamento de pintura italiana del Prado. La réplica antes de la restauración (abajo), está mejor conservada que la original y contiene más detalles de la silla y de la tela del traje de Lisa Gherardini.