Rockefeller mando matar Mineros en Ludlow

Rockefeller mando matar Mineros en Ludlow


Cada último domingo de junio – habrá una ceremonia en Ludlow, Colorado (EE.UU). Allí se recordará la masacre ocurrida en abril de 1914, cuando varios mineros, esposas e hijos, fueron ametrallados en el campamento donde mantenían una huelga por mejores condiciones de trabajo.


La ira de John D. Rockefeller

"Combustible y Hierro de Colorado", propiedad de John D. Rockefeller (una de las familias que controlan actualmente la Reserva federal), les pagaba a sus mineros menos de 1.70 dólares al día. Ese salario lo tenían que gastar en las tiendas de la Compañía que además controlaba la vida social y política en la región. Escuelas, bibliotecas, servicios religiosos y fuerzas de seguridad, eran manejados por empleados de aquel magnate neoyorquino que hizo su principal fortuna con la explotación del petróleo.

En contraste con la forzosa hegemonía que ejercían los intereses y las instituciones de Rockefeller, la huelga proponía una vida diferente en esa región del Colorado. Los mineros demandaban reconocimiento a su sindicato y derecho a designar a sus representantes sin interferencia de la Compañía, aumento salarial del 10%, jornada laboral de 8 horas, derecho a comprar en las tiendas de su preferencia así como a rentar viviendas y hacerse atender por los médicos de su elección. También exigían la desaparición del sistema de guardias privados que tenía a su cargo la vigilancia en las minas.

La movilización de los mineros de Ludlow causó la ira de Rockefeller que no estaba dispuesto a que ese ejemplo se extendiera a otras de sus empresas. Usando su poder, mandó al gobernador de Colorado, Elias Ammons, enviar la Guardia Nacional para asegurar que las minas siguieran funcionando. Desalojados de las minas, los huelguistas y sus familias instalaron un campamento en las colinas cercanas y allí mantuvieron su protesta.

La mañana del 20 de abril de 1914 los balazos dejaron de ser esporádicos. Miembros de la milicia de Colorado, guardias de la Compañía y golpeadores de la agencia de detectives dispararon con ametralladoras y rifles contra el campamento. Las tiendas de los mineros quedaron en llamas. Los rompe huelgas habían arrojado keroseno encima de ellas para que el incendio se propagase con más facilidad.

Relato de Mama Jones

La crueldad de aquel episodio y el sufrimiento de los mineros fueron relatados más tarde por Mary Harris, conocida como Mama Jones, uno de los personajes emblemáticos de los movimientos sociales estadounidenses en aquella época. En 1914 Jones, que se había dedicado a promover la organización sindical entre los trabajadores mineros, tenía 77 años y visitó Ludlow después de la matanza. En su autobiografía, publicada en 1925, escribe acerca de aquel 20 de abril:

“Temprano por la mañana varios soldados se aproximaron a la colonia con la exigencia para que Louis Tikas, el dirigente del campamento, les entregase a dos italianos. Tikas les requirió una orden judicial para ese arresto. No la había. Así que Tikas se negó a entregarlos. Los soldaron regresaron a su cuartel. Entonces dispararon una bomba como señal. Luego otra. Inmediatamente las ametralladoras comenzaron a rociar el frágil campamento, el único hogar que tenían las desventuradas familias de los mineros, acribillándola de balas. Como lluvia de hierro, las balas caían sobre hombres, mujeres y niños.

“Las mujeres y niños escaparon hacia las colinas. Otras, esperaron. Los hombres defendían sus viviendas con sus pistolas. El fuego continuó durante todo el día. Varios cayeron muertos. Las mujeres desfallecían. El pequeño niño Synder recibió un disparo en la cabeza cuando trataba de salvar a su gatito. Un niño que le llevaba agua a su madre moribunda fue asesinado.

“Para las cinco de la tarde los mineros no tenían comida, ni agua, ni municiones. Tenían que replegarse hacia las colinas con sus esposas y pequeños. Louis Tikas fue acribillado cuando trataba de poner a salvo a varias mujeres y niños. Perecieron junto con él.

“Llegó la noche. Un crudo viento bajaba de los cañones en donde hombres, mujeres y niños tiritaban y lloraban. Entonces un resplandor iluminó el cielo. Los soldados, ebrios de sangre y licor que habían hurtado de la cantina, prendieron fuego a las tiendas de Ludlow con antorchas mojadas en petróleo. Las tiendas, que eran el único mobiliario de aquellos pobres, las ropas y camastros de las familias de los mineros, fueron incendiadas. Alrededor del pozo, que era la única fuente de agua de los mineros, pusieron alambre de púas.

“Cuando todo había terminado, aquella miserable gente se arrastró para sepultar a sus muertos. En un refugio, bajo una de las tiendas quemadas fueron encontrados, irreconocibles, los cuerpos carbonizados de once pequeños niños y dos mujeres. Todo estaba en ruinas. Los resortes de los camastros se retorcían en el suelo como si ellos también quisieran escapar de aquel horror. El petróleo, el fuego y los rifles habían despojado de sus viviendas a hombres, mujeres y niños y habían masacrado a pequeños bebés y mujeres indefensas. Todo bajo las órdenes del teniente Linderfelt, un brutal y salvaje ejecutor de la voluntad de la Compañía de Combustible y Hierro de Colorado”.

Varios mexicanos muertos

Quizá más conmovedor que la intensa prosa de Mama Jones era la puntual descripción que ofrecía The Rocky Mountain News, un diario de aquella región el 23 de abril de 1914 en un reportaje en donde se leía:

“Entre los muertos estaba la familia de Charles Costa, organizador del sindicato en Aguilar, y estaba la familia de la señora Chávez, una mujer mexicana, incluyéndola a ella, dos niñas de 4 y 6 años, un bebé de 6 meses y un sobrino de 9.

“La familia de Costa lo incluía a él, a sus esposa y a dos niños, Lucy de 4 y Orafrio de 6.

“Bajo el montón de chatarra, al fondo del refugio de donde fueron recuperados esos cuerpos, también estaban los de los niños de la señora de Marcelino Perdrigon –Clardillo de 4 y Rogerio de 6– y los tres niños Petrucci, Lucy de 3 años, Joe de 4 y Frank de 6 meses.

“Los niños estaban tomados unos en brazos de otros y sobre ellos yacían los cuerpos de dos mujeres, ambos severamente quemados. Las dos mujeres iban a ser madres pronto”.

¿Qué criminales son capaces de tanta inhumanidad para quemar la tienda que cubre madres y pequeños bebés desamparados?

“De esta infamia hay algo que queda claro. Las ametralladoras causaron la masacre. Las ametralladoras estaban en las manos de los guardias de las minas, muchos de los cuales también eran miembros de la milicia del estado. Fue una guerra privada, con la fortuna de uno de los hombres más ricos del mundo respaldando a los guardias de las minas”.

Intolerancia ayer y hoy

En 1917 "Mineros Unidos de América" compró un terreno de 16 hectáreas en donde había estado el campamento de Ludlow. Allí fue construido el monumento que recuerda la huelga y la matanza de 1914. Se trata de una estela en donde se lee “En memoria de los hombres, mujeres y niños que perdieron la vida en favor de la libertad en Ludlow, Colorado, el 20 de abril de 1914. Erigido por la United Mine Workers of America”.

Estos no son tiempos sencillos para el ejercicio de las libertades en Estados Unidos (como el "acta patriota" creada por Bush y firmada por Barak Obama). La agresión que sufren hoy los indignados del Mundo y los movimientos Occupy de todo EE.UU.


link: http://www.youtube.com/watch?v=Ciy8OPJYqWU&feature=related


Con estos antecedentes, no es sorpresa que guerras como en Irak, Afghanistan y posiblemente Siria e Iran, se lleven a cabo con total frialdad. Conociendo las Corporaciones petrolero-militares que las financian.

Niños

Comentarios Destacados

@borica +6
y pensar que en nueva york hay una calle y plaza con el apellido de estos

5 comentarios - Rockefeller mando matar Mineros en Ludlow

@Pablopolis +2
Q verguenza! Q desastre por dios!!
@borica +6
y pensar que en nueva york hay una calle y plaza con el apellido de estos