Cuerpazo a los 40 años

Algunas actrices deben conservarse en formol, porque, a diferencia delcomún de los mortales,no notan el paso del tiempo. Un buen ejemplo es Gwyneth Paltrow, cuya espectacular anatomía ha sido inmortalizada por Terry Richardson en el número de marzo de 'Harper's Bazaar'.La rubia reniega en su entrevista de la cirugía y jura por lo más sagrado que no se ha inyectado botox.

Haya recurrido o no al bisturí, cada día está más guapa. Madre de dos hijos y ama de casa entregada, quiere envejecer con "arrugas" como su santísima señora madre, Blythe Danner. Sobre su vida doméstica, asegura:"Yo tengo a mis niños en la escuela. Quiero mantener mi matrimonio y mi familia, de modo que le digo a Chris cuando llega a casa: 'Aquí estoy'".No sabía que era tan 'chapada' a laantigua.

La ganadora del Oscar, hito que le ha servido para que nadie cuestione sus dotes interpretativas, asegura que su chico "es muy comunicativo",algo "raro para un hombre británico". Pues en público no suelta prenda, debe sufrir una metamorfosis cuando se mete en casa...


¿Y cuál es el mayor miedo de nuestra Gwyneth? Como podréis intuir, el divorcio, esa maldita plaga que está causando estragos en Hollywood (véanse los casos de Heidi Klum y Seal; o de Demi Moore y Ashton Kutcher)."Cada vez que pasas por una fase difícil, tienes que redescubrir algo nuevo y avanzar. Chris y yo llevamos casados más de ocho años y todavía nos va bien", asevera. Todo le va de maravilla a esta mujer: tiene salud, dinero (muchísimo) y amor. Y encima es de lo más polifacética, ya que, haciendo gala de su condición de hija adoptiva de Talavera de la Reina, triunfa en la televisión de su país probandolos mejores platos de la gastronomía española.