La presidenta de Argentina Cristina Fernández hizo un anuncio acerca de las Malvinas. Su país denunciará a Gran Bretaña ante la asamblea de Naciones Unidas, por la “militarización” de las islas y por no acatar la resolución que llama a resolver el tema de la soberanía por medio del diálogo.

Fernández ha explicado que la reclamación será presentada ante el Consejo de Seguridad, del que forma parte el Reino Unido, y la Asamblea de las Naciones Unidas.

También fue anunciada la desclasificación de un documento secreto sobre la querra de 1982 por la posesión de esas islas. “Es hora de descorrer el velo sobre uno de los capítulos más dolorosos y heroicos de nuestra historia. No se justifica que haya permanecido fuera del conocimiento de los ciudadanos durante treinta años”, dijo la presidenta.

Previamente, Cristina Fernández había firmado un decreto que permite acceso al documento conocido como Informe Rattenbach, que analiza la decisión del régimen militar de ocupar el archipiélago en abril de 1982, y el desempeño de los altos mandos militares durante el conflicto. Pero antes de darlo a conocer, una comisión formada por militares y civiles estudiará el contenido del informe para asegurarse de que no compromete a la seguridad del país.

Pero el discurso pronunciado en la Casa Rosada atemperó la inquietud de los kelpers, habitantes británicos de Malvinas. Temían que después de la llegada del príncipe William a las islas, que se entrenará como piloto durante seis semanas, la presidenta anunciara un bloqueo aéreo.

El Reino Unido reaccinó inmediatamente. Un portavoz de la Misión del Reino Unido en Naciones Unidas ha insistido en que la soberanía de las Malvinas es británica y ha defendido su presencia militar en las islas.

Hace diez días el embajador británico Mark Lyall Grant envió una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. La carta dice, "La presencia militar defensiva del Reino Unido en las islas Falkland (Malvinas) sólo existe con el objetivo de defender los derechos y libertades de los habitantes de las islas para determinar su propio futuro político, social y económico".

Además, el embajador británico cree hay “hay muchas oportunidades de cooperación en el Atlántico Sur” a pesar de la actitud argentina en sentido contrario.