El control por los recursos naturales agita las aguas en la disputa por las Malvinas

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Buenos Aires, 8 feb (EFE).- El aumento de la tensión entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas tiene entre sus aristas la explotación de los recursos naturales en el Atlántico Sur, un tema estratégico también relacionado con el dominio antártico y que afecta a otros países suramericanos.
"Sin lugar a dudas, las Malvinas son un lugar estratégico desde el punto de vista de los recursos naturales", dijo hoy a Efe Gabriel de Paula, experto en energía y recursos naturales del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI).
El archipiélago, situado a 13.000 kilómetros de Londres y a 800 de la costa argentina, y el Atlántico Sur en general es rico en recursos pesqueros, reservas probables de hidrocarburos -la exploración es aún marginal- y potencial para la extracción de minerales del fondo marino.
Este martes, tras anunciar que denunciará al Reino Unido en Naciones Unidas por la militarización de las islas, la presidenta argentina, Cristina Fernández, acusó a los británicos de "depredar" los recursos naturales en Malvinas.
"La relación entre los recursos naturales y el dominio sobre las islas es constante, de ida y vuelta. De hecho, los recursos naturales han sido la causa del aborto de las distintas negociaciones antes de la guerra de 1982", dijo a Efe Bruno Tondini, catedrático de la Universidad Nacional de La Plata y también miembro del CAEI.
Tondini indicó que una de esas negociaciones se rompió en 1974, cuando los británicos constataron el potencial petrolero en Malvinas.
Las islas, ocupadas por los británicos de 1833, son además "fundamentales" para el abastecimiento que Londres realiza a sus bases en la Antártida, "donde los reclamos de soberanía del Reino Unido se superponen con los de Argentina y Chile", apuntó De Paula.
La Antártida es rica también en recursos pesqueros, minerales e hidrocarburos; estos dos últimos no pueden ser explotados por el Tratado Antártico -suscrito en 1959-, pero el experto cree que éste puede eventualmente ser revisado para permitir su extracción.
"En algunas zonas de la península antártica, por ejemplo, hay escapes sobre superficie de gas natural, que puede ser capturado para abastecer a las bases. Eso constituiría un cambio muy pequeño pero sensible en la letra del tratado", indicó De Paula.
También incide la cuestión del agua dulce de la Antártida: "En el largo plazo, si hay una crisis mundial por el agua, se va a ir a buscar este recurso donde esté y al coste que sea", indicó.
En este contexto, los países de Suramérica se han sumado al reclamo argentino por Malvinas, una adhesión que, según Fernández, parte de una región que "entiende la potencialidad de lo que le puede pasar".
Suramérica es una región con baja densidad de población -lo que implica que los recursos no están explotados al máximo-, con biodiversidad, tierra fértil, agua potable e hidrocarburos.
Según De Paula, "la región -un área que en los último años ha dado muestras de una convergencia política inédita-, percibe que desde el punto de vista de sus recursos está en una posición de privilegio y que, como tal, hay que defenderla".
"Brasil, en su estrategia de defensa nacional, de 2008, habla ya específicamente de una hipótesis de conflicto de una fuerza mucho mayor sobre dos componentes estratégicos para el país: el Amazonas, por el agua, y el mar territorial, por la pesca y los hidrocarburos", señaló el experto.
Tondini, por su parte, no ve como una posibilidad "que el Reino Unido pueda ofender en alguna forma la posición brasileña sobre sus recursos en su plataforma marina".
"Pero sí creo que Brasil hace suyo el reclamo de Argentina para posicionarse como líder de un grupo de países, con el fin de, tal vez en un futuro, reclamar una porción de la Antártida, marginando a uno de los actores extra-continentales del juego, que es Gran Bretaña", consideró.