Cada vez son más los expertos que auguran un ataque contra Irán antes de primavera
# Los indicios de guerra se intensifican y la batalla se libra ya en dos frentes: el mediático y el de la guerra sucia de los servicios de espionaje israelí.
# Las informaciones que han salido a la luz en las últimas semanas prevén un ataque inminente aunque muchos analsitan dudan de su posible éxito.

Atacarán Irán antes de primavera

Los indicios de una posible guerra entre Israel e Irán se han intensificado en las últimas semanas. El país gobernado por Benjamin Netanyahu ha comenzado a intensificar la presión sobre Teherán. La batalla se libra por ahora en dos frentes: el mediático y el de la guerra sucia de los servicios de espionaje israelí. Así y todo, el Mosad lleva ya más de un década saboteando el programa nuclear iraní. Las últimas evidencias son los asesinatos de científicos iraníes (el último hace menos de un mes) en los que, según la revista 'Foreing Policy', estarían detrás agentes israelíes.

Miembros del Mosad habrían estado reclutando a opositores del régimen de Mahmud Ahmadineyad para llevar a cabo estos atentados o, con la táctica de la falsa bandera, se habrían hecho pasar por agentes de la CIA para contratar como sicarios a miembros del grupo Jundallah, según el reportero Mark Perry. El diseño de esta guerra secreta había estado en manos de Meir Dagan, ex número uno del Mosad, destituído en 2011 por mostrar precisamente su oposición a una ofensiva contra Irán, que ya empezaba a sonar en los corrillos políticos y militares del país.

Y es que las altas esferas israelíes están cada vez más convencidas de que se ha agotado el tiempo, de que Irán es “una amenaza existencial” y de que el ataque frontal debe ser inminente si quieren frenar el avance de Teherán hacia la bomba nuclear. Al respecto, el nuevo director de la Inteligencia Militar israelí, el general Aviv Kochavi, aseguraba hace una semana que “Irán dispone ya de material suficiente para fabricar cuatro bombar” en el plazo de un año.

Aquí entra en juego el factor propaganda que se ha acentuado desde comienzos de 2012, iniciando lo que se conoce como guerra psicológica, antesala de toda batalla. La caja de Pandora la abrió el periodista israelí Ronen Bergman en su reportaje '¿Atacará Israel a Irán?' en el diario 'New York Times'.

Bergman, conocido por sus buenos contactos en Israel, sentencia que “tras hablar con muchos líderes políticos, jefes militares y de los servicios de inteligencia, ha llegado a la conclusión de que Israel atacará a Irán este año”. Asimismo, el periodista del Washington Post, David Ignatius, afirmaba que el secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, estaba convencido de que hay “una fuerte probabilidad” de que el ataque se produzca en la primavera de 2012, ya sea en abril, mayo o junio. De igual forma, el canal norteamerciano CNN se ha sumado a esta versión.

Pero...¿qué hay de cierto y qué de bulo detrás de todos estos movimientos?

Lo cierto es que tanto el primer ministro israelí como el ministro de Defensa, Ehud Barak, están seguros de que “los iraníes, después de todo, son una nación cuyos dirigentes se han fijado el objetivo estratégico de borrar a Israel del mapa”. Los preparativos ya están en marcha para el posible ataque preventivo: el estado hebreo ha iniciado un plan para proteger a la población civil y las infraestructuras centrales del país en caso de un contraataque iraní.

A renglón seguido Estados Unidos ha anunciado un "procedimiento conjunto" para enfrentar sus preocupaciones sobre Irán y obligarle a "renunciar a su programa de armamento nuclear", en palabras del presidente, Barack Obama. Asimismo, un alto funcionario militar estadounidense augura que además de las ambiciones nucleares, Irán podría estar preparando un complot de asesinato en Washington, el envío de armas a Irak y el apoyo logístico al grupo terrorista libanés Hezbolá para responder a la posible ayuda de EEUU, según la revista 'Time'.

A mayores, el viceprimer ministro israelí, Moshe Yaalon, ha puesto en el punto de mira a EEUU al afirmar que Irán "está preparando la producción y el desarrollo de misiles con un alcance de 10.000 kilómetros con el objetivo de atacar al 'Gran Satán', Estados Unidos, y no solo a nosotros".

Para que se produzca la ofensiva deben cumplirse tres factores, según el ministro israelí Barak, y si la respuesta a todos ellos es positivo no habrá vuelta atrás en la guerra contra Irán. El titular de Defensa planteba al periodista Bergman las siguientes incógnitas:

1. ¿Tiene Israel capacidad de causar graves daño a las instalaciones nucleares de Irán y provocar un retraso importante en el proyecto?

En este punto, el que sostiene la necesidad del ataque preventivo, es donde han surgido numerosas dudas. Israel cuenta con antecedentes en Irak y Siria cuando, en 1981 y 2007 respectivamente, destruyó con éxito los reactores nucleares que ambas naciones tenían en marcha. Su actuación tiró por tierra las aspiraciones nucleares de Sadam Hussein y Bashar al Assad. Sin embargo, el caso iraní es diferente: Teherán ha desarrollado un programa nuclear mucho más avanzado.

El periodista estadounidense Matthew Kroenig sostiene, al igual que las altas esferas israelíes, que Teherán podría "producir su primera arma nuclear dentro de seis meses" Sin embargo, al abogar por este horizonte de seis meses, Kroenig confunde los plazos hipotéticos para la producción de armas de uranio, con el tiempo necesario para construir una bomba.

De acuerdo con los 2.010 testimonios de expertos recogidos por James Cartwright, entonces vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EEUU, y las recientes declaraciones de los ex jefes de la inteligencia de Israel y las agencias de inteligencia de defensa, incluso si Irán pudiese producir suficiente uranio para una bomba en seis meses, haría falta al menos un año para producir un artefacto.

Las intenciones del régimen de Ahmadineyad serían pues de amenaza y disuasión contra sus potenciales enemigos. Por tanto, la conclusión principal es que Israel no tiene el potencial sufiente para causar un daño irreversible contra la infraestructura nuclear iraní. De hecho, un alto mando de la seguridad israelí aseguraba a 'Time' que “no tenemos capacidad de golpear el programa nuclear de manera significativa”. La palabra clave es “significativo”.

Las previsiones de Israel son que el ataque, para ser digno de realizar, debería posponer las aspiraciones iraníes por lo menos dos o tres años. A pesar de ello, un funcionario norteamericano asegura que con el potencial aéreo de Israel sólo sería posible retrasarlo algunos meses y, en el mejor de los casos, aplazarlo un año, según las estimaciones de la Comisión de Energía Atómica a la que Israel le ha encargado la evaluación del efecto que tendría el ataque preventivo.

Varios son los puntos que sustentan esta teoría. En primer lugar, la amplia dispersión geográfica de las instalaciones iraníes y, lo que es más importante, que las centrales que albergan las potentes centrifugadoras capaces de enriquecer uranio para una bomba atómica están construidas bajo tierra, a una profundidad tal que serían casi invulnerables. Israel cuenta en su inventario con cientos de bombas revienta-búnkeres, sobre todo las GGU-28, capaces de penetrar en el hormigón a grandes profundidades. Con ellas, podría golpear la central de Natanz, la misma que en 2002 llevó a la comunidad internacional a sancionar a Irán, es decir, que se tiene conocimiento y se controla su producción.

Un caso distinto es la inaccesible centrifugadora de Fordow, un reducto escondido en una montaña donde los críticos sospechan que Irán está enriqueciendo el uranio para fines militares. Otro factor son las limitaciones de la aviación israelí que, aunque con decenas de F-15I Raam y 'drones' no tripulados, tendría serios problemas para una batalla prolonganda.

Como señala la revista 'Time', la Fuerza Aérea de Israel carece de la capacidad para un operativo que se extendería durante semanas, la duración necesaria para derribar el complejo nuclear iraní según los especialistas. Aviones que tendrían que repostar en el aire durante días y recorrer miles de kilómetros para cada ataque. A ello se le une que las defensas de aire iraní y sus radares son “de primera clase” y podrían detectar con facilidad los aviones y misiles que cruzan su frontera, además de las aeronaves que se reabastecen de combustible en su espacio aéreo.

Por tanto, sólo con la colaboración de Estados Unidos se tendría el potencial para destruir las instalaciones iraníes más reconditas con sus penetradores de artillería pesada de 30.000 libras, a costa de emplear toda su fuerza de ataque durante largo tiempo. Esto, según los analistas, tampoco conseguiría frenar definitivamente las aspiraciones iraníes, lo que nos lleva al siguiente punto.

2. ¿Tiene Israel el apoyo abierto o tácito, en especial de Estados Unidos, para llevar a cabo el ataque?

No son nuevas ni desconocidas las buenas relaciones entre Israel y Estados Unidos, amén de que ambos consideran desde hace tiempo a Irán como el enemigo número uno en Oriente Medio. Sin embargo, Barack Obama cree que Israel todavía no ha tomado la decisión de atacar Irán. El presidente no tiene todas consigo en la posible ofensiva e intuye que será tan desastrosa como Irak. La inteligencia estadounidense baraja la posibilidad de que Irán esté jugando un farol y su programa esté lejos de la bomba así como que Israel exagere el riesgo que entraña Teherán.

Tanto es así que la oposición a la contienda también se encuentra entre antiguos mandos israelíes. Dagan, el que fuera director del Mosad hasta sus críticas al ataque, junto a el exjefe del Estado Mayor de Israel, Gabi Ashkenazi y el veterano agente de inteligencia, Rafi Eitan, no creen que la amenaza de Irán sea inminente y que la acción preventiva sería una catátrofe, por el serio aislamiento internacional que supondría y las represalias serían feroces.

Estados Unidos sabe que la región es un polvorín y que un ataque frontal contra las aspiraciones iraníes podría empujar al régimen de los ayatolás a acelerar la obtención del artefacto nuclear. La guerra civil abierta en Siria podría empujar a Bashar al Assad a tratar de apartar los focos de su represión interna hacia el conflicto con Irán. Por otra parte, la cúpula militar de EEUU no olvida la amenaza latente de Hezbolá en Líbano o de Hamás, ambos en la frontera de Israel. El temor a un efecto contagio y que Teherán pueda armar a estas facciones desestabilizaría la región.

Además, las amenazas de cierre del estrecho de Ormuz preocupan seriamente a Washington. Las maniobras que Irán realiza cada fin de semana son una muestra de la determinación del régimen de los ayatolás. Y es que el bloqueo de uno de los principales pasos de petróleo del mundo tendría un efecto inflacionista sobre el mercado mundial, afectando también a Occidente y no sólo a la debilitada economía iraní. La batalla en el Golfo Pérsico podría empujar a aliados clave de EEUU, como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, a mostrar su rechazo frontal a la ofensiva.

Irán no piensa mostrarse débil y temerosa, por lo que está jugando todas las bazas a su alcance. El 'número dos' de la Guardia Revolucionaria iraní, Hossein Salami, ha asegurado que atacarán a cualquier país que ceda su territorio para que lo utilicen los "enemigos" de la República Islámica. "Cualquier punto utilizado por el enemigo en operaciones hostiles contra Irán será objeto de una agresión de respuesta de nuestras fuerzas armadas", sentenciaba a la agencia de noticias iraní Fars.

Las posibilidades diplomáticas son limitadas y a Europa, inmersa en la crisis de la deuda, no le interesa entrar en el conflicto. Además, en el marco de la ONU, Rusia y China bloquearía cualquier decisión que pueda parecer como una injerencia en los asuntos internos, como ya han hecho en el caso de Siria. Con todo, el objetivo de Israel no es otro que buscar la aprobación para su ofensiva, en el caso de EEUU su colaboración, para que la comunidad internacional vea esta opción como algo irreversible. ¿Irá Israel por libre, llegado el punto de inflexión? Con ello, llegamos a la tercera cuestión.

3. ¿Es la última oportunidad para un ataque, una vez que todas las demás posibilidades de contención de la amenaza nuclear iraní se han agotado?

La comunidad internacional no cree que estas opciones se hayan agotado, no así Israel que alerta incesantemente de que la acción debe ser inminente. Una acción que llegue tarde podría ser por lo que la opción preventiva es la más adecuada a ojos de la cúpula israelí.

Por este motivo, el diario israelí 'Haaretz' interpreta la avalancha mediática que advierte de la amenaza iraní como una llamada para que Estados Unidos y Europa aumenten su presión sobre el régimen, tras las nuevas sanciones aprobadas recientemente: con el bloqueo de cuentas y activos o contras sus exportaciones de petróleo, con el fin de ahogar al régimen de Ahmadineyad.

Obama confía por ahora en la eficacia de la diplomacia y las sanciones, al igual Europa. “Para evitar una acción militar irreparable, tenemos que endurecer las sanciones”, aseguraba el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé. El objetivo no es otro que conseguir que Irán cese sus intenciones de enriquecer uranio y acepte severas sanciones e inspecciones de la comunidad internacional, ante la amenaza de ser atacados.

Sin embargo, Netayanhu, Barak y Yaalon ya tienen el cuchillo entre los dientes y han desestimado la vía diplomática que plantean EEUU y Europa, Esta misma semana el ministro de Defensa israelí ha asegurado que la opción militar contra Irán "es real y está lista para ser usada", por mucho que Obama lo ponga en duda.

A la vista de todo lo dicho, la decisión unilateral de Israel no se puede descartar y la respuesta iraní podría levantar una polvareda en Oriente Medio que agite a toda la región. A todas las preguntas planteadas por Barak, las respuestas ofrecen numerosas dudas. El régimen de los ayatolás aguanta todavía la sangría que están sufriendo por las sanciones económicas y no parece que vayan a dar su brazo a torcer. La guerra ya ha comenzado, en el terreno psicológico, y en función de cómo se controlen estos mensajes podría desatarse el conflicto.