Ultimó a puñaladas a uno de los dos hombres que le asaltaron en un edificio de Capital Federal.




Fernando Blanco, el joyero que ayer mató a un ladrón en su comercio del barrio porteño de San Nicolás, quedó hoy en libertad luego de ser indagado por la Justicia y asegurar que actuó en legítima defensa porque su vida corría peligro.

"Era matar o morir", dijo Blanco, quien es también pastor evangélico, ante la jueza de instrucción Laura Brunird.
Si bien el joyero fue liberado, la policía busca al ladrón prófugo y la justicia debe definir en los próximos diez días si procesa al acusado por el delito de "homicidio" o si contempla el atenuante de la defensa propia.

Según indicaron a DyN fuentes del caso, el ladrón fallecido fue identificado como Martín Alberto Ramírez, de unos 25 años y domiciliado en San Isidro. Sin embargo, entre sus ropas se encontró un documento de identidad con su foto, pero bajo el nombre de Martín Fernández, informaron a esta agencia allegados a la causa.

De acuerdo al defensor de Blanco, además del cuchillo también se le encontró un arma de fuego.

En tanto, el segundo delincuente que ingresó ayer al negocio de Blanco, en el sexto piso de un edificio de Talcahuano al 100, sigue prófugo pero quedó registrado en las cámaras de seguridad del edificio donde funciona la joyería.

Tras pasar la noche en la comisaría tercera, Blanco fue trasladado a la alcaidía de los tribunales, donde esperó durante la mañana mientras le tomaban testimonio a dos de sus empleadas que presenciaron el robo.

Las mujeres, dijo el abogado defensor de Blanco, contaron cómo fueron sorprendidas al ingresar al edificio por los dos delincuentes armados y ratificaron la versión del joyero.

Por la tarde, Blanco fue conducido al juzgado y manifestó que ayer a la mañana llegó con dos empleadas a la joyería y al salir del ascensor se le aparecieron "dos delincuentes, uno con una pistola automática y el otro con una cuchilla".

"El joyero ingresó al local con que el que portaba la cuchilla y al entrar quiso desactivar la alarma pero por error, producto de los nervios, comenzó a sonar. El ladrón le dio golpes de puño y en ese momento la puerta del departamento se cerró", dijo el abogado Gonzalo Romero Victorica, uno de los defensores de Blanco.

Fue así que Blanco y el delincuente que portaba la cuchilla quedaron adentro del departamento, mientras que las dos mujeres y el segundo ladrón, que logró huir, permanecieron afuera.

"Mi cliente forcejeó con el ladrón, cayeron al piso y se le escapó la cuchilla, que la tomó Blanco para defenderse y mató al delincuente. No se acordaba si era una o más puñaladas", agregó el abogado al reconstruir el relato del comerciante.

Incluso, trascendió que el joyero tenía cortaduras en sus manos producto de la lucha.

Según el defensor, la jueza lo liberó "porque entendió que Blanco no se va a fugar y tiene domicilio constituido", mientras en la causa se realizan pericias y medidas de prueba por parte de la Policía Científica.

Además, a criterio del abogado, Blanco explicó que se trató de un homicidio en legítima defensa por "la inmediatez en la reacción y la proporcionalidad entre las agresiones que requiere la legítima defensa".

"Acá no estamos frente a un justiciero ni alguien que hace justicia por mano propia o persigue durante cuadras o horas a su agresor. Estamos ante una persona que tiene un cuchillo y con la que alguien se bate a duelo, y se juega la vida. El propio Blanco le explicó a la jueza que era matar o morir", sostuvo.

El abogado refirió que su cliente no pidió protección, pero que los delincuentes que lo sorprendieron "lo conocen y saben sus movimientos".

"Le explicó con claridad a la jueza que lo esperaban y le refirieron sus movimientos, que conocían a su familia, que tenían en poder a sus hijos. El a los agresores no los conocía", afirmó.

El abogado remarcó que su cliente quedó muy afectado por la situación vivida porque es "pastor evangélico" y tiene una "profusa vida espiritual".