UNA ESTRELLA SE APAGA
El Boudougate se devora a Amado


Amado Boudou tiene por delante momentos complicados porque, más allá de su fortuna o desgracia judicial, su estrella política sufrirá erosiones importantes, probablemente definit


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El Boudougate se devora a Amado

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El fiscal federal Carlos Rívolo confirmó que comenzó a estudiar las denuncias contra el vicepresidente Amado Boudou sobre la actuación de un presunto testaferro en la empresa Ciccone Calcográfica para determinar "si hay elementos para requerir si pedimos investigar" el caso.

"Hace 48 horas que retorné de mis vacaciones. Estamos empezando a leer si hay elementos para requerir si pedimos investigar. Por ahora no tenemos más que eso", sostuvo Rívolo en declaraciones a radio América (de Sergio Szpolski).

Además, el fiscal indicó que "hay una causa sobre violación de los deberes de funcionario público y está caratulada con el nombre del vicepresidente, Amado Boudou".

"El ejercicio es encerrarse a ver si hay elementos para iniciar una investigación. No hay nada que se escape de la causa para resolver en 48 horas", completó el fiscal, quien estudia las denuncias presentadas por los abogados Jorge Vitale y Ricardo Monner Sans.

Las denuncias recayeron en el juez federal Daniel Rafecas, quien delegó la investigación en Rívolo.

En este contexto, cabe agregar algo del texto de Nicolás Wiñazki en el diario Clarín:

"Un socio que es además uno de los mejores amigos del monotributista Alejandro Vandenbroele (dueño de la ex Ciccone Calcográfica) es inquilino del vicepresidente, Amado Boudou, e incluso su deudor: le debe 10.000 pesos, o al menos así consta en la declaración jurada 2010 del funcionario.

El tercer hombre en la trama del “Caso Ciccone” se llama Fabián Carosso Donatiello, es empresario, argentino con ciudadanía europea, tiene 41 años.

Carosso Donatiello es amigo de Vandenbroele y fue gracias a éste que conoció a Boudou.

Las relaciones comerciales y humanas de Carosso Donatiello con Boudou confirman el vínculo que existe entre el vicepresidente y el monotributista Vandenbroele, dueño de la imprenta privada más importante del país, quien está a la espera de que el Gobierno le confirme un negocio de 50 millones de dólares: la confección de billetes de cien pesos. Y busca contratos por unos US$ 80millones.

Laura Muñoz, ex esposa de Vandenbroele, denunció hace 12 días que su ex pareja “es testaferro de Boudou”, y dijo que tenía pruebas para presentar en la Justicia.

Muñoz contó ahora a Clarín que Carosso Donatiello, el inquilino de Boudou, “es como un hermano para Vandenbroele”.

Ambos son abogados. Vivieron y trabajaron juntos en España, e hicieron muchos viajes juntos, como uno en el que recorrieron Portugal. Según reveló la Revista Noticias en su último número, el vice le alquiló además a Donatiello su departamento en Puerto Madero.

En la declaración jurada del 2010 de Boudou figura que Carosso Donatiello le debe 10 mil pesos en concepto de “alquileres a cobrar dpto.”.

En el 2007, Carosso Donatiello y Vandenbroele se transformaron en socios.

Constituyeron “Agroibérica de Inversiones SA”, con domicilio en San Miguel Tucumán, y también en Madrid. El objeto social de esa S.A. es múltiple.

El abogado Ricardo Monner Sans encontró el acta de creación de “Agroibérica de Inversiones” en el boletín oficial de Tucumán.


Según ese documento, la sociedad fue creada para la “elaboración, distribución, comercio e importación y exportación de alimentos y bebidas y de todo tipo de productos”; para la “administración” y “adquisición” de valores mobiliarios y participaciones sociales de empresas”; y para administración “de fondos propios de entidades” no residentes en España.

Vandenbroele es argentino, vive aquí, pero tiene la vez la ciudadanía de la Unión Europea.

Para crear la sociedad “Agroibérica de Inversiones” usó su pasaporte de extranjero x2819190b: esa es solo una de sus muchas sociedades. (...)".

El descenso

¿Cuánto se consumirá de la buena estrella de Amado Boudou?

Roberto García en el bisemanario Diario Perfil:

"Reconoce Amado Boudou que es un bendecido del cielo y que disfruta de un edén donado por una generosa mujer, sin cuya beneficencia jamás hubiera alcanzado trofeos como la Anses, el Ministerio de Economía y la Vicepresidencia de la Nación. Considera que el kirchnerismo –lo admitió ante adeptos de La Cámpora– lo salvó de un destino más controversial, menos venturoso, casi fue un correctivo para su anterior y acelerada forma de vida. A pesar de la excepcionalidad de la fortuna igual palpita inseguro. Sabe que en el Congreso hierve un eventual juicio político en su contra, impulsado entre otros por Graciela Camaño, y observa inquieto que las sospechas sobre la adquisición de una empresa por parte de amigos suyos ya lo enlodó con creces.

No hay suficiente agua bendita presidencial para limpiarlo. Al menos por el momento. Tampoco le alcanza apelar al recurso acusatorio del “Clarín miente” que ostenta en sus t-shirts, ya casi una remanida excusa para maridos oficialistas ante esposas enojadas por la llegada fuera de horario, en la madrugada y en copas. Demasiado sencilla sería la vida si Clarín fuera el exclusivo culpable de todos los percances humanos.

Una picardía esta inconveniencia descendente para Boudou: no era hombre para tocar la campanilla en el Senado solamente, ni tampoco para tocar nada más que la guitarra en recitales K. Se lo imaginaba como una continuidad probable, le gustara o no al heredero Máximo. Inclusive, últimas encuestas revelan que para suceder a Cristina –si es que ocurre esa posibilidad prevista en la Constitución– el gentío consultado señala a dos figuras como eventuales reemplazantes. Uno, previsible aunque discutible para Ella y sus juveniles seguidores: Daniel Scioli. El otro, una novedad con cierta lógica para la sociología: el ahora cuestionado Boudou. Y lo más singular del sondeo: con razonable cantidad de expectativas. De ahí que haya especialistas contables e impositivos dispuestos a mostrar que la operación de Ciccone Calcográfica goza de buena salud y mejor diagnóstico, se realizó con todos los protocolos exigidos y que ninguna mácula mancha al vice. No es, de ninguna manera, como dicen los diarios, algunos opositores y ciertas mentes de rigurosa sensatez.

Parece fácil que un equipo de expertos derrumbe la imputación de una esposa en vías de divorcio, que le atribuye a su ya no querido marido la representación de Boudou en esa transacción, que lo impute de prestanombre o testaferro. Pero también parece tardío el esfuerzo de esos profesionales convocados y de algunos caracterizados empresarios que, para levantarlo en andas a Boudou, se pueden anotar como dadores de sangre intelectual y dinero en esa cobertura: desde hace más de un año se conocen los pormenores del negocio (con el Estado, obvio), las intervenciones y presiones oficiales, y no pareció el Gobierno haberse siquiera preocupado por las contingencias morales y materiales. Hasta debió suponer que la cuestión estaba enterrada porque encima los competidores se habían retirado, amargados, de la porfía. Pero una sola voz femenina pudo más, rompió el silencio que se impuso hasta ahora Boudou.

Curioso: fue otra voz de mujer, también despechada con su marido empresario y en trance de separación, la que hizo revelar hace dos meses –repartiendo una carpeta con el nombre Los Cipreses en varios estudios jurídicos– la escritura de un departamento en Puerto Madero de la señora mandataria, hecho no divulgado y que se produjo hace varios años, en vida de Néstor Kirchner, y con los firmantes asistiendo al acto celebratorio un sábado a la tarde.

Como se sabe, la Calcográfica tiene una larga historia, de la debacle de los hermanos Ciccone al auxilio crediticio que les brindó Alfredo Yabrán, pasando luego por un emprendedor en varios rubros que calificaba en la Casa Rosada (Ernesto Gutiérrez) y ahora, en apariencia, recluido a renglones más modestos de ropa y deporte. El objeto de la empresa, la fabricación de papel moneda, parece que también interesó a otros sectores dedicados al juego, al mundo de los casinos, como el grupo de la familia Tabanelli (Boldt), tradicionalmente vinculado a Eduardo Duhalde, a quienes los amigos de Boudou habrían apartado del negocio.

Si ese es un pleito político, además de económico, el dominio de la empresa y sus servicios también se complicó en la interna del Gobierno: a Mercedes Marcó del Pont, varias veces desautorizada por otros amigos del vice como sólida referente económica, no parece dispuesta a facilitarle concesiones a la nueva administración privada de la compañía. No vaya a ser que ocurra lo que ya ocurrió el año pasado, cuando faltaron billetes y desplazaron a Boldt. Sería como tomar la misma medicina.

Más de uno entiende que la propia Cristina mediara en este conflicto amenazante (¿nadie cree que la Justicia se ocupará seriamente del mismo?), aunque abundan las reservas sobre los acontecimientos venideros y el dedo mágico de la mujer. Si es un dilema lo de Boudou y Ciccone por razones institucionales, más turbio se vuelve el pronóstico sobre cualquier resolución de Ella en torno al futuro de YPF, esa empresa amiga convertida en un repugnante escollo, según dicen, para el desarrollo energético del país. Si hubiera sido de otro signo el anterior gobierno, si otra figura lo hubiera presidido, seguramente habría quejas por la “herencia recibida”. La desorientación con YPF confiesa otros antecedentes. Por ejemplo, alguna vez, con otra megacompañía (Telecom) se supuso con razón que el Gobierno depositaba ciertas pretensiones con la titularidad de su cúpula, incluso hubo episodios de presuntas compras que se festejaron en altísimos despachos. Finalmente, luego de transitadas y jocosas negociaciones, continuó al frente el núcleo italiano que la maneja.

Tal vez haya quien suponga que, en el caso YPF, hay mucha más claridad que lo ocurrido con Telecom. Invocan otros argumentos, pero en verdad pocos saben, si es que hay algo por saber, sobre lo que sobrevendrá allí. Si se cumple la versión de que en marzo habrá numerosos cambios en el Gobierno, que algunos de ellos se vinculan al área de energía (es pública la debilidad de Julio De Vido, también ahora la de Roberto Baratta, quien de profesor pasó a mal alumno), en esas modificaciones puede aparecer un nuevo cuadro sobre la situación de YPF. Para saberlo, quizás haya que apelar al influjo de Guillermo Moreno, ya convertido en Guille o en Willy por su poder, quien después de la gira que hará por Angola (“les voy a enseñar a exportar a los ejecutivos argentinos”), acompañado por la flor y nata del empresariado que lo desprecia, alguna novedad energética traerá. Es de esperar que no sea como aquella experiencia que le vendieron a Kirchner, cuando creyó que los chinos –vía bancos angoleños y portugueses– le iban a permitir saldar parte de la deuda externa argentina y que, por ese hecho, hasta podían subirlo a un podio comparable al de San Martín."