Argentina, enfurecida con Cristina Kirchner tras el accidente ferroviario


Argentina, enfurecida con Cristina Kirchner


El silencio de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tras el choque del tren del miércoles, y el hallazgo ayer del último cuerpo, entre dos vagones, desataron la furia de la gente que identifica los 51 cadáveres del ferrocarril Sarmiento con corrupción.

En la estación de Once, donde se produjo el siniestro, anoche se registraron incidentes entre la fuerzas de Seguridad y grupos de personas que protestaban contra el Gobierno y reclamaban la presencia de Fernández de Kirchner. Varias decenas golpeaban objetos metálicos como si fueran cacerolas y pedían renuncias. Otras lanzaban piedras y botellas contra agentes. Algunos, con brechas en la cabeza, tuvieron que ser atendidos. La escena recordaba a las registradas en el 2001 cuando Argentina se hundía, Fernando De La Rúa parecía ausente y la sociedad se alzaba al grito de, “Que se vayan todos”.

El hallazgo del cuerpo de Lucas Menghini fue el detonante de la violencia
La Gendarmería, un cuerpo especial, terminó lanzando gases lacrimógenos para dispersar a los violentos. La noche se saldó con daños estrictamente materiales en la estación que tuvo que ser clausurada. El detonante del estallido de violencia fue el hallazgo del cuerpo de Lucas Menghini, joven de 20 años y víctima 51. La insistencia de su familia y un vídeo al que tuvo acceso su padre, -editor de la televisión pública-, confirmaron que el muchacho había subido al tren. Lo había hecho a través de una ventana de la cabina del cuarto vagón, en la parada de San Antonio de Padua. Este dato obligó a la Policía a peinar de nuevo el convoy y, en esta ocasión, hacerlo con perros. Uno de ellos localizó de inmediato los restos de Lucas que habían permanecido, casi tres días, en el vagón.