El vice lo hizo anoche, en el lugar menos pensado: el programa ultraoficialista 678. Y no mencionó a Vandenbroele.

El vicepresidente Amado Boudou se vio obligado anoche a hablar por primera vez del “caso Ciccone”. Desmintió de modo puntual y concreto un punto lateral y muy menor de toda la trama político-comercial en la que está involucrado. Sin nombrarla, pero aludiendo a ella de modo tácito, aseguró que nunca fue novio de Guadalupe Escaray, prima del monotributista Alejandro Vandenbroele, director de la ex Ciccone Calcográfica. Para descalificar el resto de las investigaciones apeló a una generalización: “Es todo mentira”.

Boudou respondió sobre el controvertido “caso Ciccone” en el programa más oficialista de la televisión: 678, de canal 7. Se lo vio incómodo y algo errático. En un momento, mientras hablaba sobre el tema, se inquietó, hizo una pausa y tragó saliva.

Boudou había ido al programa a hablar de otra cosa: el traspaso fallido del subte a la gestión porteña de Mauricio Macri. Pero los integrantes del panel le pidieron un descargo sobre el “caso Ciccone”.

Hasta ayer, el vicepresidente y ex ministro de Economía había eludido cualquier respuesta. Clarín había destapado el tema el 18 de septiembre de 2011. Y el lunes 6 de febrero, en el programa de Jorge Lanata en Radio Mitre, la ex esposa de Vandenbroele, Laura Muñoz, denunció por primera vez que estaba convencida de que su ex marido “es testaferro” de Boudou.

Si bien Boudou desmintió anoche que haya sido “novio” de Escaray, en ningún momento dijo que no la conocía o que no tiene con ella relación de amistad o incluso política. En su gestión en la ANSES, Boudou la había nombrado jefa regional de ANSES Mar del Plata. Escaray forma parte de la corriente política que el vice lanzó en la ciudad atlántica, llamada “2020″.

Anoche, Boudou tampoco mencionó directamente a su amigo Vandenbroele y por tanto no desmintió su relación con él. Ni dijo nada de lo publicado sobre su socio, José María Núñez Carmona, que efectuó gestiones entre acreedores de Ciccone para que aceptaran a Vandenbroele como conductor de la imprenta.

En 678, Boudou dijo que hasta ahora había esquivado dar explicaciones sobre el caso porque es un tema que está en la agenda de los medios críticos al Gobierno. Con un tono de suficiencia, desacreditó la calidad de la cobertura que los periodistas le dan a la cuestión: llamó a los cronistas “los chicos”.