Milagroso Hermano Pascual

Un día en el campito del Hermano Pascual


Milagroso Hermano Pascual





Una manifestación de fe en Varela a dónde concurren miles de personas de todo el país

Mucho es lo que se habla o rumorea del Hermano Pascual, poco lo que se conoce de las experiencias que se viven al ingresar al campito de La Capilla. Infosur Diario estuvo allí, para narrarle a nuestros lectores, en carne propia: las sensaciones, la emoción, el profundo respeto y mucha espiritualidad.

Desde hace más de 25 años, el Hermano Pascual, es sinónimo de ayuda espiritual y esperanza para personas aquejadas por problemas físicos, psíquicos y espirituales. Quienes ya recorrieron todo tipo de especialistas no dudan en buscar su ayuda para encontrar un alivio. En su mayoría llegan luego de escuchar testimonios alentadores de mejorías o milagros.

Todos lo ven como un sanador muy milagroso, pero él en ningún momento se siente así, y lo aclara a viva voz en su misa: “yo no hago milagros. Ustedes con su fe y por mi intermediación con Dios, consiguen lo que vienen a buscar, estar mejores”.

Llegar al campito de Pascual con fines periodísticos es muy difícil, por que tanto él como sus seguidores, no buscan popularidad, ni malos entendidos. Desde medios nacionales y regionales intentaron sin éxito ingresar a su predio, sin poder lograrlo. Desde Infosur diario, y dado a los incesantes pedidos de sus lectores, lo logramos. Y en esta nota uno de sus cronistas narra su experiencia.

EN PRIMERA PERSONA

Durante las décadas del 80 y 90, por su humilde quincho del barrio Don Orione pasaron miles de personas, esos que aun hoy destacan en el boca en boca, su calidez al atender a la gente, sus mensajes profundo, sabios y personales. Y también las milagrosas.

En Florencio Varela, no existe vecino que no comente su experiencia al conocer a Pascual. Por muchos años, y cientos fueron las voces que resonaron a mí alrededor sobre Pascualito, como lo denominan en Santa Fe. Esos comentarios acapararon el interés, y la necesidad de conocer más, pero por cuestión del destino, no había llegado el momento de acceder a esa experiencia. Se dice que “todo llega en el momento justo, ni antes ni después” y así llegó a mi la invitación para este verano visitar el Campito de Pascual.

Partimos en caravana en el atardecer de un jueves de verano. Transitamos varios kilómetros por la ruta 53, en dirección al fondo de Varela, hasta que el auto que guiaba nuestra procesión indicó que dobláramos a la izquierda y nos introdujéramos en una calle en lo profundo de La Capilla. Fueron 15 o 20 minutos, de trayecto adentrándonos en el una zona de quintas, siguiendo la única calle pavimentada de la zona. Luego de varias curvas, volvimos a doblar hacia una calle de tierra, la que nos desembocaría en el tan ansiado campito.

Al llegar al predio, un señor mayor amablemente nos invitó a ingresar al predio. Preguntó la cantidad de personas que ingresaban. No importa si son bebes, niños, adolescentes o adultos, todos por igual reciben un número, con el cual al día siguiente serán atendidos. Ya adentro del predio, otra persona nos indicó donde podíamos quedarnos, y las normas que teníamos que acatar, las que están basadas en el respeto por el otro, por la naturaleza, mantener el lugar limpio, entre otras cuestiones.

Durante la noche pacifica, el campito se llena de autos, camionetas, micros locales y larga distancia. La gente viene de todas partes de la Argentina, pero allí reina el silencio y la tranquilidad. Charlas y mateadas es lo que más se visualiza a lo largo de todo el predio, junto a improvisadas camas para pasar la noche al aire libre. Nadie molesta a nadie.

Algunos pasan la noche despiertos recordando anécdotas, otros ansiosos aguardando a la misa. La misa, según destacan todos allí, comienza en el quincho, entre las 6 o 6.30 de la mañana. Ese es el momento donde, a través de su voz Pascual, relata anécdotas, mensajes y experiencias de muchos de los que están presentes. “En la misa parece que te está hablando a vos” comenta una mujer que visita periódicamente el campito. Su mensaje es siempre alentador y positivo, pero aclarando en cada párrafo que él no es sanador, no cura, y que quien va en busca de un milagro, lo va a lograr a partir de su propia fe. “Yo soy emisario del mensaje de Dios, no un sanador”.

Luego de la misa, el Hermano Pascual, comienza a atender a quienes pasaron toda la noche allí. Una larga cola se forma frente a lo que sería su habitación (templo privado), cada uno con su número en mano esperando su turno pacíficamente. Hay jornadas en donde se entregan entre 1.500 y 3.000 números.

FE, ESPERANZA Y EMOCIÓN

Realizar la cola produce cierto nerviosismo, y a la vez intriga, de lo que se puede encontrar en esa habitación frente a Pascual. Algunos hacen rezos, otros preparan fotos y prendas de familiares con problemas de salud, y están los que llevan sus botellas de agua para ser bendecidos.

La espera de este cronista, fue en tranquilidad y mucha paciencia, hasta el momento de cruzar el umbral de su santuario. Lo que sucedió allí adentro, fue algo muy fuerte desde lo espiritual y lo físico. Frente al Hermano Pascual, todos cuentan sentir una sensación extraña, poco antes experimentada. Mirar sus ojos, es entrar en un estado de paz profunda. Sentir su voz pausada, sus mensajes sabios y hasta expresiones que sólo uno sabe de su propia vida, cambian la perspectiva de todos los que por allí pasan. Son muy pocos los minutos que se está frente a Pascualito, aunque en la persona pareciera detenerse por un rato el tiempo.

Salir del santuario, es volver al mundo real, pero con una visión diferente. Dejar atrás las tensiones, y viendo los problemas, enfermedades, o situaciones con otra mirada. Así lo aseguran muchos de los que visitan a Pascual en su campito de La Capilla.

Muchos perciben una energía tan potente, que los carga de armonía, tranquilidad y paz interior, la cual ingresan en su corazón y permanece por bastante tiempo. Seguramente, cientos de personas, se acercaran buscando un consejo para su futuro familiar, por sus hijos, por la salud de ellos o de seres queridos. También estarán aquellos que harán este viaje para vivir una experiencia de profundo cambio interior y espiritual.

COMO ENTERARSE LOS DÍAS QUE ABREN EL CAMPITO

Durante muchos años, todos los martes por la tarde, la gente se reunía en el quincho de calle Quinquela Martin y Sidney, del barrio Don Orione, en Varela. Allí Pascual realizaba una misa donde a su término confirmaba los días que recibiría gente en el campito.

Esta situación, desde finales del 2011 ha cambiado, nadie sabe el porqué, pero el Hermano Pascual, ahora traslado la misa al campo varelense, Son cientos las personas que intentan llegar a él, saber cómo enterarse de qué días da la misa y/o atiene, por ello sus propios seguidores han creado en la red social facebook un grupo, denominado “Hermano Pascual”. Un grupo abierto en donde se intercambian experiencias, y demás diálogos.

Fuente: http://www.infosurdiario.com.ar/diario/noticia/20149.html

Fuentes de Información - Milagroso Hermano Pascual

Tags: fe | religion | Varela | sanador

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5 comentarios - Milagroso Hermano Pascual

@cachopindonga Hace más de 2 años
@otropelotudo Hace más de 2 años
fe
@phoenixx357 Hace más de 2 años
Proximamente en America Noticias.
@Zero01013 Hace más de 2 años
Esto parece publicidad barata, este loco tiene pasacalles en toda la ciudad y paredes pintadas que dicen "Gracias conde pascual, por mi felicidad", no me parece que alguien por mas agradecido que este haga eso ya que no es un mensaje dirigido a el si no a la gente. Publicidad barata nada mas.
@nahu_95 Hace más de 1 año -2
Es un chorro este!!!!!!!!!!