El pasado mes de octubre el mundo se echaba las manos a la cabeza tras la caída de BIS (BlackBerry Internet Services) y en agosto de ese mismo año la caída de un rayo tumbaba EC2, la nube de Amazon en Europa.
Como no hay dos sin tres, esta vez ha sido Azure (la plataforma Cloud de Microsoft) la que está teniendo serios problemas. Desde la madrugada del miércoles, un problema con uno de los certificados de la plataforma ha afectado seriamente a sus herramientas de gestión.
“Estamos experimentando un problema con la gestión del servicio de Windows Azure. Los clientes no serán capaces de llevar a cabo ciertas operaciones de este tipo”
Ha explicado Microsoft en un mensaje oficial sobre la caída de su panel de control de Azure. El problema ha sido mitigado y se espera que se restablezca pronto para la mayoría de los clientes. Todavía tenemos que trabajar a través de algunas cuestiones antes de que puede restaurar totalmente la gestión del servicio”.
Entre otros errores menores también destacan la caída del servicio de sincronización de datos SQL Azure en seis regiones alrededor de los EE.UU., Europa y Asia, además de que se produjeron fallos en los sistemas de control de acceso 2.0.
Los críticos con la nube volverán a esgrimir que este tipo de fallos pueden afectar seriamente a la competitividad de las empresas pero lo cierto es, que a día de hoy, ningún sistema es infalible, esté o no en cloud.
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