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«Las tomas profundizaron la victoria de 1973»

«Las tomas profundizaron la victoria de 1973»

Matías Layús (Rosario, 1954), hoy secretario adjunto seccional de la Asociación Bancaria, había sido electo, tras el arribo del «Tío» Cámpora al poder, miembro del Centro de Estudiantes (CE) en el tradicional bachillerato y fue una activo protagonista de las luchas secundarias en nuestra ciudad por esos años.

Entre el 11 y el 17 de junio de 1973 se produjo en Rosario y en los principales centros urbanos del país una toma masiva de colegios, universidades y oficinas públicas, para garantizar la transición democrática de las autoridades nombradas tras la asunción a la Presidencia de Héctor J. Cámpora.

   El Colegio Nacional Nº1 fue uno de los primeros establecimientos cuyo alumnado de los turnos mañana y noche decidió, en asamblea y por aclamación, la toma del histórico edificio de Necochea y 9 de Julio.

   Matías Layús (Rosario, 1954), hoy secretario adjunto seccional de la Asociación Bancaria, había sido electo, tras el arribo del «Tío» Cámpora al poder, miembro del Centro de Estudiantes (CE) en el tradicional bachillerato y fue una activo protagonista de las luchas secundarias en nuestra ciudad por esos años.

   En diálogo con La Capital, Layús aseguró que “las tomas de colegios profundizaron la victoria popular de 1973”.

   —¿Cómo era en 1973 el nivel de movilización de los estudiantes secundarios?

   —Eran años de plena efervescencia política. La década del ’70 tuvo la huella temprana del primer retorno de Juan Domingo Perón, el 17 de noviembre de 1972. Inmediatamente después se produce el triunfo peronista de Héctor J. Cámpora, el 11 de marzo de 1973, después de la larga proscripción que arranca en 1955 con la “Fusiladora”. Nuestro pasaje por la escuela secundaria tenía esa impronta. Se daban fuertes debates en clase, sobre todo en materias como Educación Democrática o Historia, donde se discutían mucho procesos como los que lideraron Juan Manuel de Rosas y el mismo Perón.

   —¿Qué organizaciones políticas tenían presencia en el Colegio Nacional Nº1?

   —Estaban la Juventud Secundaria Peronista (JSP), donde yo militaba; la Unión de Estudiantes Secundarios (UES); la Federación Juvenil Comunista (FJC) y un grupo que respondía al Partido Socialista Popular (PSP), cuyo nombre no recuerdo. Ya antes de la toma, luego de la elección de Cámpora y su asunción, el 25 de mayo del ’73, se había instalado por el voto masivo de los compañeros el primer Centro de Estudiantes (CE) y nos habían asignado un espacio físico, que era una pequeña habitación donde había funcionado la sala de celadores. Había triunfado la lista unitaria “Reconstrucción Nacional”, en la que participaban la JSP, la UES y el socialismo. Se había impuesto a otra agrupación netamente apolítica, que sólo contemplaba cuestiones coyunturales como la organización del baile de fin de año y del viaje de estudios.

   —¿Quiénes integraban el CE?

   —El presidente era Eduardo Alvarez, de la JSP, y entre otros recuerdo a Enrique Grigioni, un socialista independiente; a Luis «Chango» Manzino, un peronista santiagueño, de Quimilí; a Eduardo «Cabezón» Toniolli y a Guillermo «Willy» Dawson, ambos de la UES, que después de terminar el secundario en el ’73 pasaron a militar en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) de la entonces Facultad de Filosofía y Letras, en la carrera de Historia. Ambos tuvieron un final cruel tras el golpe del ’76: Toniolli está desaparecido y Dawson fue asesinado. De Dawson guardo un entrañable recuerdo porque además estábamos en la misma división y éramos vecinos. Yo integraba también el CE por la JSP.

   —¿Cuál fue el detonante que motivó el proceso de toma de escuelas en Rosario?

   —La principal motivación estaba fundada en que los funcionarios del área de Educación, tanto a nivel provincial como nacional, se rehusaban a dejar sus cargos y funciones (que venían desde la dictadura) cuando ya había asumido el gobierno democrático. Era una suerte de «rebelión civil» de estos cuadros derechistas. Esto se daba en todas las áreas estratégicas de la administración pública, ya sea a nivel de ministerios, secretarías y direcciones. Los trabajadores tomaron también reparticiones estatales en todo el país. Las tomas profundizaron la victoria popular y se hicieron para hacer respetar el resultado electoral del 11 de marzo de 1973.

   —¿Qué metodología se aplicó para llegar a la decisión?

   —Como CE teníamos la responsabilidad de impulsar la medida, que ya se venía dando a nivel nacional. Decidimos convocar a los compañeros a una asamblea para proponer la toma del colegio. Recuerdo que se hizo en la sala de música del primer piso, porque el salón de actos estaba en arreglo. Tras un largo debate, y por aclamación, se decidió tomar el edificio. La medida se consensuó con el turno noche, que adoptó la misma resolución en asamblea un día después.

   —¿Cómo se dio la toma?

   —Hubo un gran nivel de organización. El primer paso fue notificar nuestra decisión a la rectora Mabel Stockle, un episodio risueño que recuerdo muy especialmente. Esta profesora vivía en el mismo edificio que el «Cabezón» Toniolli. Le dijimos: “Mirá, «Cabezón», avisale a tu vecina que vamos a tomar la escuela”, a lo que respondió, contrariado, que no lo metiéramos “en ese quilombo”. Finalmente, fuimos tres o cuatro miembros del CE (entre ellos él) y la rectora nos recibió en el living de su casa. Con ella acordamos que nos haríamos responsables de todos los bienes del establecimiento mientras durara la toma. Cosa que hicimos, firmando un acta ante la Asociación de Padres y la Cooperadora. Entonces pasamos a ocupar el colegio y el CE, transformado en Comité de Toma, se instaló en la Rectoría. Esto era importante por el uso del teléfono para mantener una red de comunicación con los compañeros de las otras escuelas, compartir actividades y aunar criterios respecto de las reivindicaciones exigidas.

   —¿Cuáles eran y cómo se organizaron esas actividades?

   —Durante los siete días que duró la toma, hubo presencia permanente de estudiantes en el edificio las 24 horas, organizados en turnos. Se planificaron y realizaron diversas actividades con presencia en la calle, en los alrededores de la escuela, tales como la difusión de la protesta a través de volantes y folletería, y la venta de pizza entre los vecinos para recaudar fondos destinados a sostener la lucha, entre otras.

   —¿Qué se exigía en el pliego de reivindicaciones?

   —La asunción de las autoridades escolares nombradas en democracia, el medio boleto escolar y la reformulación de los reglamentos escolares internos, poniendo eje en la revisión y eventualmente modificación del sistema de promoción de materias.

   —¿Cuál fue la actitud ante la medida por parte de las autoridades, docentes y padres?

   —Las autoridades del colegio aceptaron la situación, al igual que los padres. Los docentes no participaron de la toma, pero no obstruyeron la medida. Tengo el recuerdo puntual de una profesora de Literatura, la señora de Monfrini, uno de cuyos hijos, Alberto «Beto» Monfrini, era compañero en mi división y estaba cercano a la organización estudiantil. Esta profesora me regaló fotos de Perón y Evita, con escritos de cada uno (que aún conservo), para que pudiéramos decorar el local del CE.

   —¿Influyó en el levantamiento de la medida la solicitada firmada por la conducción en pleno del Movimiento Nacional Justicialista (incluyendo a Juan Manuel Abal Medina, Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci), exhortando a finalizar las tomas, que apareció publicada en La Capital el 16 de junio de 1973?

   —Si bien la solicitada dejó su impronta, lo que influyó de manera innegable fue ese gran hito en la historia argentina: el retorno definitivo del general Perón al país. La mayoría de los integrantes del CE éramos de extracción peronista y habíamos decidido participar del ya convocado acto en Ezeiza. Con estas tomas generalizadas de colegios, universidades y dependencias del Estado, el pueblo que había votado mayoritariamente al peronismo el 11 de marzo estaba diciendo claramente: “Señores, hay que respetar en todos los ámbitos el veredicto popular”. No obstante, era necesario, dada la inminencia del retorno de nuestro líder, dar un fin a la medida, cosa que se hizo tras una asamblea en el colegio el 17 de junio de 1973, como ocurrió en forma casi simultánea con las tomas en todo el país.

Fuente: http://www.lacapital.com.ar/politica/Las-tomas-profundizaron-la-victoria-de-1973-20120311-0036.html

2 comentarios - «Las tomas profundizaron la victoria de 1973»

@metaljdi
el reclamo estudiantil siempre es uno de los mas sinceros, para mi....