Investigan si disparó el ladrón o un policía. Un motochorro entró a robar en el supermercado, pero un sargento de la Federal que estaba como cliente quiso detenerlo. Ambos forcejearon y se escapó un tiro que dio en el pecho de la víctima.

Quilmes: mataron a un comerciante en un asalto



Hace casi treinta años que Julio “El Barba” Luna (60) atendía ese negocio que comenzó siendo un kiosco, luego un pequeño almacén y finalmente un supermercado de barrio en el que aceptaban tarjeta de crédito y hasta pagos en cuotas. Ayer, el hombre murió tras recibir un disparo en el pecho durante un robo y los propios vecinos cercaron al ladrón con machetes y armas de fuego para que no escapara . Igual, hasta anoche no sabía si el disparo que mató a Luna lo hizo el ladrón o un policía de la Federal que estaba de civil comprando algo e intentó evitar el robo.

El asesinato ocurrió a eso de las 11 de la mañana de ayer, en el supermercado que la víctima tenía en la calle Estanislado del Campo al 5100, en la localidad de Ezpeleta, partido de Quilmes. En esa cuadra se concentran la mayoría de los negocios del barrio, hay verdulerías, pollerías, ferreterías y hasta una juguetería que, según los vecinos, es de un comisario. “ En el barrio viven muchos policías y ex policías, pasan seguido los patrulleros, pero aún así hay robos como en cualquier otro lado ”, contó Miriam, dueña de una verdulería ubicada frente al local de Luna.

Los vecinos contaron que, ayer, el ladrón llegó hasta el lugar en una moto de enduro que dejó estacionada en la puerta. Entró al mercado, dio un par de vueltas, fingió que iba a comprar un jugo y cuando llegó a la caja sacó un arma y le exigió el dinero a Luna.

Al parecer, un cliente que es sargento de la Federal y estaba viendo todo sacó su arma reglamentaria y comenzó el forcejeo. Poco después se oyó un tiro y Luna cayó al suelo.

Kirchner


El ladrón aprovechó la confusión para salir corriendo, sin llevarse la moto. “Mi marido me contó que escuchó tiros, vio salir corriendo al chico que había robado y empezó a avisarle a los vecinos para que no se escape”, explicó Miriam.

“Se metió por una casa de la vuelta e intentó escapar por los patios, pero salieron vecinos con machetes y armas a encerrarlo. Si lo agarraban lo mataban, pero al final llegó la Policía y se entregó ”, expresó Beni, otra vecina que conocía a la víctima prácticamente desde que llegó al barrio. Según ella, Luna tenía 60 años y vivía en la casa que está encima del supermercado.

Había sido empleado textil, estaba casado y tenía tres hijos: dos varones y una chica.

“Yo tenía un kiosco acá a una cuadra, pero hace unos 30 años lo cerré porque no me daba el tiempo. El vio que había clientes, así que me compró las estanterías y se abrió uno para vender cervezas y cositas así”, contó Beni. Con los años, el negocio creció y se convirtió primero en un almacén y luego en un pequeño supermercado en el que Luna siempre ocupaba su lugar en la caja. Los vecinos dijeron que el hombre ya había sufrido otros robos y que incluso hubo un patrullero de consigna en la esquina durante algún tiempo.