'Mi primer amor fue una yegua'
'Mi primer amor fue una yegua'

En el interior de la República, la zoofilia es muy común. Sin embargo, nadie habla de este tema, considerado un tabú. Una persona que pidió reserva de su nombre manifestó que en zonas apartadas de la provincia de Herrera y Los Santos todavía se practican las relaciones sexuales con animales.
Narró que se hace en forma grupal y los más recatados lo hacen a escondidas.

"Es parte de la infancia, en el campo no hay mujeres y las pocas que hay están vigiladas por los padres. Por eso es que los muchachos buscan tener relaciones con yeguas, terneras, puercas y los más pequeños prefieren a las gallinas", indicó.

El entrevistado relató que en su infancia en la comunidad de La Mesa, de Macaracas, había un enorme descampado muy plano donde pastaban caballos y yeguas, que se llevaban a los ríos y quebradas para practicar la zoofilia.

Narró con detalles los rituales y las técnicas para satisfacer su deseo y dijo que no siente culpa por haber tenido relaciones con un animal. Aseguró que las cosas no han cambiado mucho y que en la actualidad todavía se practica el sexo con animales.

"Hay quienes cogen esto en serio y prefieren a una yegua que a una mujer. Es más fácil convencer con un sombrero lleno de maíz a una yegua que a una mujer que lo que quiere es plata", dijo pícaramente.

Las personas que quisieron conversar de este tema utilizaban frases divertidas como: mi primer amor tenía una larga cabellera y dos pares de zapatos redondos y otras que mejor no describir.
Esta práctica es considerada abominable, ya que, en algunos casos, tiene consecuencias negativas para la salud, porque hay enfermedades que son transmitidas de los animales a las personas.

Desajuste mental
La actividad o el deseo sexual zoófilo no es considerado como patología por el DSM IV (cuarto manual diagnóstico y estadístico de la Asociación de Psiquiatría de los Estados Unidos), a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión.

Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y un animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa.
Problema universal

En algunas partes del mundo, los actos de bestialismo son considerados como ilegales, mientras que en otras no se hace referencia directa al abuso de los animales. En algunos países las leyes no estipulan si las relaciones sexuales con animales son implícitamente abusivas o un maltrato. Por esta razón, el bestialismo no está claramente contemplado en sus legislaciones.
En los Estados Unidos el acto sexual con animales se condena y en Australia el sexo con animales está especificado como un acto ilegal. En el Reino Unido, la sección 69 del Acta de Ofensas Sexuales de 2003 prohíbe el bestialismo, reduciendo la sentencia a un máximo de 2 años en prisión por penetración del pene humano en animales y viceversa.

En Canadá, el bestialismo está prohibido y en otros países existen leyes que prohíben humanos varones vivir con animales hembra. Por ejemplo, en Perú, una antigua ley prohibía tener llamas a los solteros varones.

En España, la situación es distinta, porque ninguna ley prohíbe explícitamente las prácticas sexuales con animales ni casos jurídicos registrados en los que se condenen. Sí hay, no obstante, leyes poco elaboradas en contra del maltrato animal.


FUENTE:
http://pcmartin20.es.tl/-h-Mi-primer-amor-fue-una-yegua-h--.htm