2.000 argentinos compraron terrenos en la luna
El lote vale 36.50 dólares. Incluye el título de propiedad, una foto por satélite de la propiedad e información geográfica para ayudar a localizarla. Uno de los "dueños" del satélite es Alejandro Garzon Maceda, un misionero que asegura tener en su poder una de las ilusiones de su vida. En diálogo con Radio 2 contó cómo surgió la idea: "Pagué cien dólares por un acre. Un pedacito de la luna que es mío", sostuvo

Cerca de dos mil argentinos compraron terreno en la luna por 36.50 dólares. El país es el segundo en América latina en cantidad de compradores, que adquirieron un total de dos mil hectáreas, sólo superado por Brasil, que duplica esta cifra. Incluso, 252 argentinos que compraron su lote en la luna también lo hicieron en Marte.

El estadounidense Dennis Hope en 1980 advirtió que el Tratado de Espacio Exterior elaborado por las Naciones Unidas en 1967 impedía a los países a adueñarse de cualquier planeta o estrella, pero nada decía de los particulares. Ahí fue cuando Hope registró a su nombre la luna y todos los planetas del sistema solar, basado en ese vacío legal que, desde entonces, le permitió acumular una fortuna.

Uno de los dos mil argentinos dueños de la luna es Alejandro Garzon Maceda, un misionero que asegura tener en su poder una de las ilusiones de su vida. En diálogo con el programa Radiopolis de Radio 2 contó cómo surgió la idea: "Mi hija me contó que en internet había una persona que hizo una empresa para administrar la venta de la luna, yo le respondí que le compraba un pedazo". "Y así fue me contacté con los responsables del portal y pagué cien dólares por un acre. Un pedacito de la luna que es mío", agregó.

Abogado y profesor de la facultad de abogacia de Misiones comentó: "Yo estoy feliz porque tengo un papel que dice que soy propietario de la luna".

Según detalla el Cronista un terreno de cuatro mil metros cuadrados en la luna sale 36.50 dólares e incluye el título de propiedad, que se entrega con un certificado personalizado de la escritura de compra, una foto por satélite de la propiedad, e información geográfica para ayudar a localizarla.

Existe una embajada lunar que comercializa pasaportes de la luna, de Marte o de Venus por 15 dólares. El mismo lleva dos fotos que se deben enviar: una del comprador y la otra puede ser de un familiar, amigo, perro, gato o extraterrestre, a gusto del consumidor.

El merchandising lunar también tiene espacio: se venden relojes lunares, remeras, tazas a 8, lapiceras, gorros, buzos y hasta camperas de cuero.